El plan de Podemos implicaría la quiebra de España o un histórico 'sablazo' fiscal a los más pobres

Manuel Llamas

El programa de Podemos no se podría financiar sin disparar los impuestos al consumo y a la mayoría de españoles, especialmente a las rentas bajas.

M. Llamas | 2015-03-10

Ahora que se acercan las citas con las urnas, Podemos ha empezado a concretar algunas de sus promesas electorales. El grueso de sus propuestas se centra en disparar el gasto público con el fin de crear empleo, aplicar un radical programa de ingeniería social para organizar la vida de las familias o imponer una de las regulaciones bancarias más restrictivas del mundo desarrollado, entre otras medidas cuya definición se llevará a cabo en los próximos meses. Sin embargo, cuando plantean políticas de gasto, falta conocer una parte esencial de la ecuación: ¿de dónde saldrá el dinero para financiarlas?

A continuación, se exponen las grandes cifras presupuestarias que baraja Podemos, según recoge el borrador de programa económico que presentó hace escasos meses el partido de Pablo Iglesias y los anuncios que ido realizando la cúpula de la formación a lo largo de las últimas semanas.

Propuestas de gasto: hasta 97.000 millones extra

El plan económico de Podemos no sólo carga contra la manida austeridad, sino que pretende incrementar de forma muy sustancial el gasto público en España. ¿Cuánto? Aunque este partido no ofrece muchas cifras exactas, sí avanza algunos datos presupuestarios relevantes a tener muy en cuenta para ofrecer una imagen general de su programa económico.

- Revertir los recortes en sanidad y educación aplicados desde 2009: esto supondría un coste adicional de unos 18.000 millones de euros al año (10.000 millones en Sanidad y otros 8.000 en Educación), según las cifras oficiales que maneja la Intervención General del Estado.

- Rebajar la edad de jubilación de 67 a 65 años: el coste estimado de esta medida rondaría los 4.000 millones de media al año hasta 2020, según las estimaciones del Gobierno.

- Renta básica para los más necesitados: Podemos propone ahora una especie de renta de inserción, similar a la que existe en el País Vasco, en lugar de la idea inicial de implantar una renta básica universal -cuyo coste ascendería a 145.000 millones de euros-. Según anuncian ahora los dirigentes de Podemos, el coste de esta nueva subvención se situaría en unos 11.000 millones extra al año.

- Creación de empleo: una de las medidas más controvertidas consiste en crear empleo a base de dinero público. Por un lado, su borrador económico incluye la posibilidad de contratar a unos 3,5 millones de empleados públicos extra para solventar el problema del paro. En este caso, el coste neto de la medida ascendería a cerca de 113.000 millones de euros adicionales, descontando unos 25.000 millones de ahorro en prestaciones de desempleo. En concreto, esto implicaría aumentar la plantilla del sector público de los 2,9 millones de trabajadores actuales a 6,4 millones, más del doble y una de las tasas de empleo público más elevadas del mundo, excluyendo a los regímenes comunistas.

Pese a ello, Iglesias ha detallado recientemente que su intención, más que disparar la contratación de funcionarios, consistiría en implementar un gran programa de inversión pública, al estilo del Plan E puesto en marcha por José Luis Rodríguez Zapatero, para fomentar las energías renovables, las infraestructuras, el transporte público o la rehabilitación inmobiliaria, con el fin de cambiar el "modelo improductivo de ladrillo y sol" por otro basado en la "economía verde", según anunció el propio Iglesias recientemente. ¿Su coste? Unos 20.000 millones de euros al año durante un lustro, con lo que la inversión total ascendería a cerca de 100.000 millones.

- Inversión en I+D+i: Iglesias también avanzó la necesidad de elevar el gasto público en investigación y desarrollo desde el 1,24% del PIB hasta el umbral del 2%, en línea con la media europea. El desembolso, en este caso, rodaría los 8.000 millones extra al año.

- Servicios sociales: Podemos también pretende incrementar el peso de este tipo de gasto. En concreto, según declaró el propio Iglesias, "los servicios sociales tienen en nuestro país un peso del 1,5% del PIB, la mitad respecto al entorno europeo, y lejos del 5% de los países nórdicos". Así pues, el margen de subida en dicho ámbito oscilaría entre los 15.000 y los 35.000 millones de euros extra al año.

- Eficiencia energética: por último, Iglesias también aventuró un posible plan de eficiencia energética, al estilo del implantado por Alemania, con una inversión pública próxima a 1.500 millones al año.

- Total: el coste total de estas medidas de gasto oscilaría entre un mínimo de 77.000 millones y un máximo de 97.000 millones de euros extra al año, en función de que el peso de los servicios sociales señalado por Podemos se sitúe en la media de los UE o de los países nórdicos, y descartando, en todo caso, la idea inicial de contratar a 3,5 millones de empleados públicos adicionales.

Tomando como referencia los datos de 2013, último ejercicio presupuestario cerrado, y teniendo siempre presente que el resto de condiciones se mantienen invariables, el gasto público que, como mínimo (+77.000 millones), registraría España superaría el 50% del PIB.

Problema: agujero fiscal de 150.000 millones

El problema aquí es que, partiendo de la recaudación fiscal que se obtuvo en 2013, España habría arrojado un agujero próximo a los 150.000 millones de euros, equivalente al 14% del PIB, el mayor déficit público de la historia del país y del mundo desarrollado.

¿Cómo financiarlo?: recaudando 90.000 millones

Así pues, es evidente que faltan ingresos. Por ello, el objetivo declarado de Podemos en materia fiscal consiste en elevar la recaudación tributaria hasta el nivel medio que registra la UE o la zona euro, situado en el 45,3% y el 46,5% del PIB en 2013, respectivamente. En el mejor de los casos, ello implicaría recaudar unos 90.000 millones de euros extra al año (9% del PIB).

Pero, a falta de más detalles, las únicas medidas tributarias que, por el momento, ha concretado Podemos mediante cifras son las siguientes (la mayoría están incluidas en su borrador de programa económico):

- Fraude fiscal: 38.500 millones de euros reduciendo en 10 puntos la economía sumergida para equipararla a la media de la UE, y aplicando un tipo medio del 40%.

- Impuesto de Sociedades: 14.000 millones extra elevando hasta el 35% el tipo real del Impuesto de Sociedades de las mayores empresas del país con beneficios superiores al millón de euros.

- Tasa Tobin: 5.000 millones con un nuevo impuesto sobre operaciones financieras a los bancos.

- Impuesto a la riqueza: unos 2.500 millones de euros extra implantando un nuevo impuesto a los ricos, a mayores del actual Impuesto de Patrimonio.

- Elevar la presión fiscal: 20.200 millones de euros mediante otro tipo de medidas -que no concreta-, para acercar la presión fiscal en España a la media comunitaria.

- Total: las cinco medidas anteriores sumarían algo más de 80.000 millones de euros extra. El problema aquí es que, incluso alcanzando dicha cifra, España seguiría registrando un déficit próximo a 68.000 millones de euros en 2013, equivalente al 6,5% del PIB, manteniéndose a la cabeza de la zona euro, tras Grecia.

Ingresos irreales: 45.000 millones, como mucho

Sin embargo, la clave es que dichas estimaciones de recaudación son completamente irreales, con lo que la situación fiscal de España sería, en realidad, mucho más preocupante.

- La economía sumergida en la UE no es 10 puntos inferior a la española, sino entre 0 y 1 punto menos. Incluso reduciéndola al nivel que existe en Suecia (5 puntos porcentuales) y aplicando un tipo del 40%, apenas se recaudarían 20.000 millones extra; y si se aplicase un tipo del 30% (mucho más realista), apenas unos 15.000 millones más.

- Los ingresos por Sociedades tampoco son realistas: esta figura recaudó un total de 17.000 millones de euros en 2011 aplicando un tipo del 30%, con lo que no ingresaría 14.000 millones extra subiendo tipos al 35%, sino poco más de 3.000 millones.

- El impuesto a las transacciones financieras es puro humo: su implantación obtuvo un absoluto fracaso en Suecia, el único país que llegó a aplicarlo de forma seria y que, posteriormente, optó por retirarlo. Quizás, por eso, Podemos aboga ahora por imponer una nueva tasa directa a los bancos para recaudar los citados 5.000 millones.

- El impuesto sobre la riqueza incentiva la fuga de capitales, con lo que el dinero recaudado no compensa ni de lejos lo que se deja de ingresar por otros conceptos, tal y como ha demostrado la experiencia de dicho tributo en Francia.

- Así pues, en total, la lucha contra el fraude fiscal, disparar la tributación empresarial y los nuevos impuestos a bancos y grandes fortunas no lograría recaudar más de 25.000 millones extra al año, como mucho (15.000 millones en fraude fiscal, unos 3.000 por Sociedades, 5.000 sobre los bancos -en realidad, sus clientes- y 2.500 dando por bueno el cálculo del impuesto a los ricos).

Si a ello se suman los 20.200 millones que, según los gurús económicos de Podemos, se recaudarían mediante otras medidas -no especificadas- para acercar la presión fiscal a la media europea, el plan fiscal de Podemos no lograrían recaudar más de 45.000 millones de euros al año, siendo muy generosos, la mitad de lo previsto.

Déficit público de dos dígitos

Por tanto, las cuentas públicas de 2013, manteniendo siempre el resto de variables constantes, arrojarían el siguiente resultado bajo un hipotético gobierno de Podemos.

El resultado es que España volvería a registrar un déficit público de dos dígitos, regresando así a los peores momentos de la crisis de deuda europea, cuando el país estuvo al borde de la quiebra y, por tanto, a punto de precisar un rescate internacional completo para evitar la suspensión de pagos.

Y ello, sin tener en cuenta los contraproducentes efectos indirectos que tendría sobre la economía el incremento del gasto público y la subida de los impuestos. La llegada de Syriza al poder en Grecia, por ejemplo, se ha traducido en una intensa fuga de depósitos y de capitales, al tiempo que la economía helena avanza de nuevo hacia la recesión y la destrucción de empleo.

Muchos más impuestos... sobre las rentas bajas

Pero, incluso dando por buenas las irreales estimaciones de recaudación de Podemos, lo que no dice el partido de Pablo Iglesias es que para equiparar la presión fiscal a la media europea (recaudar entre 70.000 y 90.000 millones extra), lo que tendría que hacer el Estado no es disparar los impuestos a los ricos y a las grandes empresas, sino elevar de forma muy sustancial la fiscalidad que soportan las rentas más bajas.

"El diferencial de presión fiscal entre España y Europa no se debe a la tributación de las rentas altas, sino de las rentas bajas", tal y como explica Juan Ramón Rallo. En concreto, tomando como referencia la estructura fiscal existente en 2012, "para equipararnos con Europa, el tipo implícito (gravamen medio) sobre el consumo debería aumentar del 14% al 24,5% (un aumento de la fiscalidad sobre el consumo del 75%), el tipo implícito sobre las rentas del trabajo debería pasar del 33,5% al 36,1% (un incremento del 7,7%) y el tipo implícito sobre las rentas del capital desde el 25,3% al 29,5% (un incremento del 16%)".

Por tanto, "el sablazo fundamental vendría de una mucho mayor tributación indirecta (casi duplicar su carga actual)", mientras que los tipos implícitos sobre el capital que más habría que subir son los que afectan a familias y autónomos: del 13% al 16,8% (un 29,3% de subida), frente al ascenso del 17,8% al 19,2% (un 7,8%) que registrarían las empresas.

El ejemplo nórdico

Asimismo, para equipararnos fiscalmente con los países nórdicos -el referente que dice ahora defender Iglesias-, la subida sobre las rentas bajas sería muy superior. Por ejemplo "el tipo implícito sobre el consumo en Suecia es del 26,5% (un 90% superior al español), sobre el trabajo un 38,6% (un 15% superior al español) y sobre el capital un 30,6% (un 21% superior al español)".

Por consiguiente, "el sistema sueco implica una subida generalizada de impuestos, especialmente en impuestos sobre el consumo, cuyo tipo medio se incrementaría en un 90%", advierte Rallo. Además, "el tipo medio efectivo por quintil de renta en el IRPF subiría, especialmente, para el 60% de la población con menor renta (cuyos tipos efectivos se duplicarían o más que duplicarían)".

Y lo mismo sucedería para equipararse fiscalmente con Finlandia: la tributación sobre el consumo debería aumentar un 90%; habría que reducir los impuestos a las empresas; y elevar la tributación al 60% de contribuyentes con menor renta. En concreto, habría que multiplicar por más de 16 veces el tipo efectivo del IRPF del 20% más pobre (tipo del 5,6% en Finlandia frente al 0,34% de España).

Quiebra o sablazo fiscal a las rentas bajas

Así pues, en el mejor de los casos, las promesas electorales de Podemos se traducirían en un histórico y generalizado incremento de impuestos, especialmente sobre el consumo y las rentas medias y bajas.

Mientras, en el peor escenario, la implementación de su programa implicaría la quiebra del país y, por tanto, la aceptación de un rescate internacional completo -al estilo de Irlanda, Grecia o Portugal- o bien la salida del euro, tal y como ha defendido durante años la propia cúpula de Podemos.