Janet Yellen, la favorita de Krugman para presidir la Reserva Federal

Manuel Llamas

La renuncia de Summers deja el camino libre a la vicepresidenta de la FED. Yellen podría mantener los estímulos monetarios.

M. Llamas | 2013-09-16

El mandato de Ben Bernanke al frente de la todopoderosa Reserva Federal de EEUU (FED) culmina el próximo enero. Bernanke, nombrado por George W. Bush y reafirmado en el cargo, posteriormente, por Barack Obama, se ha caracterizado por poner en marcha un inédito plan de estímulo monetario, consistente en combinar unos tipos de interés históricamente bajos (próximos al 0%) con la compra masiva de activos bancarios y deuda pública con el fin de reactivar el crédito y, de este modo, impulsar nuevamente el crecimiento y la creación de empleo.

Los dos principales candidatos para sustituirle en el cargo eran el exsecretario del Tesoro de EEUU Larry Summers y la actual vicepresidenta del banco central de EEUU, Janet Yellen. Sin embargo, Summers, el favorito de Obama, renunció a su candidatura el pasado fin de semana, con lo que todas las quinielas se decantan ahora por Yellen. Todo apunta a que su dimisión responde al rechazo que generaba su posible elección entre numerosos legisladores del Partido Demócrata. Tras la marcha atrás de Obama para intevenir en Siria, que ya ha levantado críticas en el seno de su partido, la elección de Summers habría levantado una nueva polvareda entre sus filas.

"He llegado a la difícil conclusión de que cualquier posible proceso de confirmación (en el Congreso) sería complicado para mí y no redundaría en interés de la Reserva Federal, la Administración o, en última instancia, los intereses de la recuperación económica en curso en el país", expresó Summers en una carta dirigida al presidente. Un tercio de los demócratas en el Senado envió en junio una misiva a Obama para expresar su respaldo explícito a la candidatura de Yellen, sin mencionar en ningún momento el nombre de Summers. Junto a Yellen, aunque son nombres más improbables, podrían estar, Donald Kohn, ex vicepresidente de la Fed, o el ex secretario del Tesoro, Timothy Geithner, aunque éste ya ha manifestado que no le interesa el puesto.

Yellen, de 67 años, siempre contó con el visto bueno de los demócratas, entre otras razones, porque Summers era identificado como un defensor de los intereses de Wall Street y la gran banca, mientras que Yellen, con un perfil público más bajo, ha sido una ferviente partidaria de la agresiva política de estímulo lanzada por Bernanke para tratar de revitalizar la economía estadounidense tras la quiebra de Lehman Brothers a finales de 2008. Y ello, sin contar el gesto simbólico que supondría nombrar a una mujer al frente de la FED por primera vez desde su creación, hace justo un siglo.

Summers y Yellen presentaban más diferencias de carácter que de fondo, ya que ambos economistas coinciden en el papel activo que debe jugar el banco central para cumplir con su doble mandato: contener la inflación y fomentar pleno empleo. Pese a ello, numerosos analistas e inversores consideran que Yellen defendería con más ahínco un mayor intervencionismo monetario. Es decir, en esta particular pugna, Summers ejercía de halcón (más ortodoxo en materia monetaria) mientras que Yellen era la paloma (más laxa). No por casualidad, cuando todo apuntaba a que Summers sería el sustituto e Bernanke, el dólar reaccionó al alza, mientras que el anuncio de su dimisión ha provocado la caída del billete verde en los mercados.

La elección no es baladí, puesto que surge en medio de un intenso debate en el seno de la FED para abandonar de forma progresiva los grandes estímulos monetarios aplicados por Bernanke para combatir la crisis financiera. Su nombramiento bien podría retrasar e incluso revertir dicha decisión, manteniendo así las medidas extraordinarias vigentes con el fin de reducir la tasa de paro. No en vano, los grandes sindicatos de EEUU y el Nobel Paul Krugman, baluartes de los estímulos monetarios y fiscales, entre otros economistas y colectivos, ya se han posicionado claramente en favor de Yellen, a quien consideran la mejor candidata posible. "Nadie está tan cualificada", afirma Krugman...

Yellen quiere más estímulos

Tal y como afirmó durante una conferencia el pasado marzo, la mayor preocupación de Yellen en estos momentos es reducir la tasa de paro, ya que la inflación no será un problema a corto y medio plazo. Y, en este sentido, considera que la compra masiva de activos por parte de la FED puede constituir un mecanismo "razonablemente eficaz para estimular el gasto", es decir, para reactivar el crédito y el consumo y, de este modo, impulsar el crecimiento económico.

Asimismo, apoya el artificial efecto riqueza que generan los tipos de interés muy bajos al impulsar al alza el precio de las acciones y la vivienda. En resumen, en caso de ser elegida, todo apunta a que mantendrá e incluso aumentará los históricos estímulos monetarios puestos en marcha por Bernanke tras el estallido de la crisis financiera internacional hasta que, como mínimo, el desempleo baje del 6,5%.