La rocambolesca historia del apoyo de España a EEUU en Siria

El comunicado no deja claro si se apoya o no la intervención militar. Por su parte, España se ha liado en una nueva maraña de desmentidos.

LIBERTAD DIGITAL | 2013-09-07

Hasta que se hizo público el comunicado en el que España apoyaba a EEUU en Siria, la postura de nuestro país ha sido un continuo juego de desmentidos. Antes de volar hacia Buenos Aires, Mariano Rajoy dio una rueda de prensa en San Petesburgo, al término de la reunión del G-20. En la comparecencia no hizo referencia a ningún tipo declaración de España sobre el conflicto en Siria, y zanjó las preguntas con un sucinto: "Ya veremos". Por entonces, se suponía que España quedaría al margen, ya que el presidente ruso, Vládimir Putin no mencionó a nuestro país en el bloque de los que apoyaban a EEUU, y tampoco en los que estaban en contra de la intervención. Pareciera que Rajoy acudió a San Petesburgo con intención de mantener un perfil bajo en el espinoso asunto.

Pero momentos después, ya en el avión dirección a la capital argentina, fue donde fuentes cercanas al presidente, explicaron a los periodistas que España había firmado un documento sobre Siria en San Petesburgo, pero que no se había hecho público en la rueda de prensa porque en ese momento aún seguían las negociaciones y concreción de detalles.

Cuando saltó la noticia, aún sin conocerse el documento oficial, se indicaba que España apoyaba la intervención militar en Siria, incluso si esto se producía sin el aval de la ONU. Tanto es así que varios periódicos de este sábado abrían sus ediciones nacionales hablando de respaldo de España a un ataque a Siria.

Al mismo tiempo, se producía en Washington una reunión entre el ministro de defensa, Pedro Morenés y el Secretario de Defensa de EEEUU, Chuck Hagel en la que también se abordó el asunto sirio. Al término de la misma, Hagel elogió "a ministro Morenés por el apoyo de España en el asunto y los líderes han acordado permanecer en estrecha coordinación, al tiempo que la situación evoluciona", según indicó el Departamento de Defensa en un comunicado. Hagel también agradeció a su homólogo español su apoyo al Ejército estadounidense, en concreto, por las bases aéreas en Morón (Sevilla) y naval de Rota (Cádiz) de la OTAN.

Así las cosas, parecía claro que España apoyaba la intervención militar en Siria, hasta que se hizo público el texto íntegro del comunicado. En él, diez países (Australia, Canadá, Francia, Italia, Japón, la República de Corea, Arabia Saudí, Turquía, Reino Unido y España) condenan el ataque químico del régimen sirio y piden una "fuerte" respuesta internacional, pero en ningún caso se hace referencia a una intervención militar. De hecho, más bien todo lo contrario: "[...] Reconociendo que el conflicto de Siria no tiene una solución militar, reafirmamos nuestro compromiso de buscar una solución política y pacífica con la aplicación del Comunicado de Ginebra 2012", se afirma en el texto. Una redacción suficientemente ambigua par dar cabida a ambas vías.

No hay apoyo a la intervención militar

Entonces, llegó la hora de los desmentidos. PSOE e Izquierda Unida ya habían hecho saltar las alarmas por la "ambigüedad" del texto, temiendo la entrada de España en "una nueva guerra".

Pedro Morenés dio una rueda de prensa desde la embajada española en Washington, donde descartó que EEUU hubiera pedido "ningún esfuerzo del tipo militar" a España. Asimismo, el titular de Defensa negó que la declaración conjunta hecha pública por la Casa Blanca, en la implique un compromiso de este tipo. "Esa declaración lo que viene a decir es que no es aceptable la utilización de armas químicas, no porque se diga ahora en el G20, sino porque lo dicen las leyes internacionales", aclaró.

Simultáneamente, fuentes de Moncloa negaron a Efe que el apoyo de España a la declaración fuera un aval a la intervención militar. De hecho, aclararon dos puntos interesantes: que no hubo una petición directa de Obama a Rajoy para firmar el documento, y que nuestro país había accedido a firmarlo cuando se suavizaron algunos párrafos existentes en el texto inicial, en los que presumiblemente sí que se hacía referencia directa a la intervención militar. Además, se asumieron otras propuestas como que el Consejo de Seguridad de la ONU "actuará en consecuencia" tras el informe del equipo de Naciones Unidas sobre las armas químicas, que aún no tiene fecha.

El comunicado, por tanto, sólo tiene una consecuencia práctica: evidenciar -aún más- las profundas diferencias que genera la situación en Siria en el seno del G-20. Frente a los 10 países firmantes del comunicado de condena, se sitúa otro bloque, compuesto por China, India, Rusia, Argentina, Brasil y Sudáfrica, que se oponen al ataque.

En lo que respecta a España, la lectura es otra. Con la firma del comunicado, por primera vez España asume que el ataque con armas químicas fue obra de Bashar Al Asad, cosa que no había hecho hasta la fecha.