El último trabajo de Francisco, con sorprendentes dúos

Manuel Román

Junto a Santiago Segura, Pedro Piqueras, el torero Enrique Ponce, su esposa, su hermana…

Manuel Román | 2013-07-07

Como resultado de su paso por el programa de televisión Tu cara me suena y de varias actuaciones teatrales por toda España, Francisco ha incluido en su último disco una serie de singulares dúos, el primero de ellos con Santiago Segura, al que nos resulta difícil de clasificar a veces, fuera de su doble faceta de actor y director cinematográfico. Digamos que es un "showman" divertido, al que no ha importado también ¿cantar? ante una complaciente audiencia. En la grabación que nos ocupa unió su voz a la del intérprete valenciano para ofrecernos la más popular de las composiciones de Doménico Modugno, Volare (también conocida como Nel blu dipinto di blu). El resultado no podía ser más desigual. Pero ahí ha quedado. Como una broma. A lo mejor es que Francisco quería corresponder a su amigo cuando en 2011 le dio el papel del villano Rocamora en su película Torrente 4 (Crisis letal), cameo que no llevará a ninguno de los dos a Hollywood.

Otro de los sorprendentes dúos de Francisco lo empareja con un magnífico presentador y director de informativos, Pedro Piqueras, entonando al alimón otro de los grandes éxitos del mentado Modugno: La lontananza. Y, la verdad: el locutor albacetense, que por supuesto es incapaz de alcanzar la tesitura vocal del cantante, sale bien parado de esta aventura, sin desafinar. Del mismo modo ha salido airoso de la prueba el veterano y aún joven matador de toros Enrique Ponce en su "mano a mano" con su gran amigo y paisano Francisco, que nos ofrecen Qué será, versión de aquel Ché sará que José Feliciano estrenara en un lejano Festival de San Remo. Si les digo que el torero posee una bonita voz, dulce, y que no desentona, tal vez se sorprendan. Pero sus amigos más cercanos saben que, en fiestas privadas, el de Chiva anima las reuniones con rancheras mexicanas sin hacer nunca el ridículo. Su debut discográfico no ha sido, por cierto, éste: hace un par de años aceptó participar en un disco con fines benéficos de sus amigos, los componentes del trío Materia Prima, el álbum La suma de nuestros días, donde se lucía con un bolero. Añadamos que Francisco grabó hace algún tiempo un pasodoble dedicado a Enrique Ponce.

Otro de los duetos originales es el que el cantante alcoyano grabó con Paca Ribes. Y que entra en el terreno íntimo de los sentimientos de ambos, dado que son marido y mujer (ella, su tercera esposa, después de dos matrimonios fracasados). Eligieron otra de las inolvidables creaciones de Modugno, Dios cómo te amo. Seamos benévolos con su pareja, que con buen gusto aprueba el lance, aunque sea a base de susurros. En esa línea familiar, Francisco decidió incluir en este disco otro dúo con su hermana, Ana María González, (se presenta con igual denominación que aquella inolvidable intérprete mexicana, la del chotis Madrid), donde queda claro quién es quién. El resto de dúos ya son con colegas de Francisco. Nos ha gustado la versión que hace con Pastora Soler, de Al di la, preciosa melodía con la que triunfaran en su día Milva, por un lado y aquel impresionante Luciano Tajoli, que arrastraba una visible cojera por culpa de la talidomida. Satisfactoria asimismo la interpretación con Javier (el rubio de Los Pecos), en Melancolía, que nos devuelve recuerdos de Peppino di Capri; o el dueto con Rosario Mohedano (la sobrina de Rocío Jurado, aun sin suerte a pesar de sus notables condiciones musicales) con No pienses en mí, melodía estrenada por Iva Zanicchi. La lista se completa con las voces de Julio Iglesias Jr., Bertín Osborne, Presuntos Implicados, Seguridad Social … El broche de oro, tras quince duetos de canciones románticas italianas de los años 60 y 70, lo pone

Francisco con su interpretación de una universal canción napolitana, O sole mío y un par de arias, demostrando la calidad de su prodigiosa garganta. Este disco lo ha titulado La Voz. Así fue llamado siempre Frank Sinatra. Si no es original, responde por otra parte a lo que representa Francisco en nuestra música. Pocos pueden disputarle su fuerza vocal al intérprete valenciano, quien fijó hace tiempo su hogar en Altea (Alicante), su tierra (recordemos que es oriundo de Alcoy). A comienzos de este año la Audiencia Provincial lo absolvió de un delito de estafa. Superado aquel trance, afronta su futuro muy ilusionado.