La chapuza del Tour que casi le cuesta un serio disgusto a Contador

El autobús del Orica quedó taponado en la línea de meta, haciendo peligrar el normal desarrollo de la llegada.

Libertad Digital | 2013-06-29

"Es sólo chapa y pintura". Menos mal que la cosa ha quedado ahí, en un simple susto. Así se expresaba Alberto Contador cuando, instantes después de cruzar la línea de meta de Bastia –epílogo de una primera etapa del Tour de Francia 2013 ganada por el alemán Marcel Kittel (Argos)–, le preguntaban por su estado físico tras la aparatosa caída sufrida a cuatro kilómetros para el final.

Abonado a los incidentes extradeportivos, a las caídas, a los desencuentros con el público o a las polémicas, el ciclista de Pinto, ganador de la Grande Boucle en 2007 y 2009 –él también cuenta la edición de 2010 pese a ser desposeído del título por el caso del clembuterol–, dio un buen susto al presentarse con vistosas heridas en el hombro izquierdo y la pierna derecha.

Pero nada por lo que preocuparse, según dijeron después los médicos del equipo Saxo-Tinkoff. "Espero que para la contrarreloj por equipos no tenga problemas para poner los codos en el manillar", dijo, por su parte, Contador. "Tengo un golpe bastante fuerte, estos días iré más incómodo en la bicicleta, pero queda mucho tiempo por delante para recuperar", añadía.

Además de no presentar, en principio, secuelas físicas, tampoco la caída le supone perder tiempo en la clasificación general, pues los comisarios de la carrera han decidido no tener en cuenta el tiempo perdido por los corredores en la caída.

Un incidente que fue provocado cuando el autobús del equipo Orica, conducido por el español Garikoitz Atxa, trató de cruzar la meta de Bastia en el momento en el que al pelotón le restaba una quincena de kilómetros para el final. El vehículo pegó con el techo en la parte alta de la línea de meta y quedó bloqueado durante varios minutos, lo que hizo temer a los organizadores que la etapa no pudiera acabar en el lugar previsto.

Por radio, los comisarios de carrera llegaron a avisar a los equipos de que la meta estaría en la pancarta de 3 kilómetros para el final, lo que hizo que los equipos prepararan el esprint de forma anticipada, generando la consiguiente tensión en el pelotón. Finalmente, después de que desinflaran los neumáticos del autobús –lo que permitió que fuera desencajonado–, los organizadores decidieron que la meta se disputara en el lugar previsto inicialmente.

Fue entonces cuando se produjo la caída, provocando que muchos de los favoritos para ganar la etapa quedaran cortados y perjudicando a otros corredores ilustres, entre ellos un Tony Martin (Omega), doble campeón mundial de contrarreloj, que tuvo que ser trasladado al hospital de Bastia con posible fractura de clavícula.

Clamor contra el presidente del jurado

El director del equipo FDJ, Marc Madiot, que esperaba obtener la victoria con Nacer Bouhanni, se mostró muy cabreado con la decisión de cambiar el lugar de la meta una vez que habían decidido trasladarla a los 3 kilómetros. "Puedo entender que se cambie el lugar de la meta una vez. Pero si ya lo has anunciado, no puedes volver a cambiarlo, todo el mundo se había organizado en consecuencia", dijo.

Madiot cargó contra el presidente del jurado, el español Vicente Tortajada, al que responsabilizó de la decisión de cambiar el lugar de la meta. "Cuando nosotros cometemos errores nos ponen multas. Pues a este señor español, al que no conozco, tienen que ponerle una multa porque no ha hecho bien su trabajo. Tiene que asumir las consecuencias, es español, pues que se vaya para su casa", afirmó el director del FDJ, visiblemente contrariado.

Los organizadores explicaron que el autobús del Orica tenía derecho a pasar por la línea de meta, pero que tuvo que haberse detenido antes de atravesar el portalón que marca el final de la etapa. Sin duda un incidente que va a seguir dando mucho que hablar en las tres semanas restantes para que finalice la carrera.