¿Cómo elegir la tarjeta de crédito adecuada?

Hay tarjetas que no se utilizan nunca, o las que se contratan por descuentos que no llegan a usarse o suponen un gasto mucho mayor de lo esperado.

Iahorro.com | 2013-05-17

El dinero no llega, bajan los tipos pero como reconoce el máximo dirigente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, no fluye, y la búsqueda de mecanismos nuevos está chocando duramente frente a la postura de Alemania. En España la postura también parece clara, y la hemos escuchado a importantes directivos bancarios, como el presidente del Banco Sabadell, que ve muy complicado aumentar el crédito en nuestro país en estos momentos.

Ante esto, disminuye la financiación de empresas y también de particulares, tanto hipotecas como préstamos al consumo, entre los que se incluye las tarjetas de crédito. Y es que conseguir una tarjeta de crédito no es tan sencillo como hace unos años. De hecho, desde que comenzó la crisis se han "perdido" más de 3,4 millones de tarjetas, pero aun así, siguen existiendo 40 millones por encima del número de tarjetas de débito en circulación. Este dato indica que a pesar de la crisis sigue siendo un mercado activo por el que se siguen comercializando miles de tarjetas mensualmente a nuevos clientes con su primera tarjeta o añadiendo una nueva más a su cartera, a pesar de que se anulen miles de ellas.

Pero, ¿todas las tarjetas son útiles? En la mayoría de los casos no, las hay que no se utilizan nunca, o las que se contratan por descuentos que no llegan a usarse o suponen un gasto mucho mayor de lo esperado, por eso, es importante elegir aquella que sea adecuada a nuestras necesidades.

El peligro de las tarjetas con descuentos

Una de las variedades que más han crecido son las tarjetas relacionadas con alguna empresa que oferta descuentos especiales o programa de puntos si se utilizan especialmente en sus establecimientos e incluso en su uso general, aunque en este caso estos puntos o descuentos sean menores. Existen para hoteles, grandes superficies pero las más "vendidas" son las relacionadas con gasolineras y compañías aéreas. Tienen muchas ellas la ventaja que permite su contratación sin tener que cambiar la domiciliación de su cuenta de pago.

Si nos decidimos por este tipo tenemos que mirar en primer lugar su cuota anual, si son totalmente gratuitas o llegan a serlo con un gasto pequeño, las ventajas por pequeñas que sean compensan tener un plástico más en la cartera. Si suponen un coste, a veces más elevado que una tarjeta normal, evalúe si compensa. Por ejemplo, muchos puntos acumulados por líneas aéreas caducan, si no es usted un viajero frecuente, el pago anual puede no compensarle. Por ello, las más prácticas son aquellas que tienen el descuento directo y es en efectivo, si se acumulan para próximas compras puede darse el caso que volvamos a hacerla sólo por conseguir el descuento, y el ahorro se convierta en un gasto innecesario.

Tarjetas de compra o revolving

Es otra modalidad que ha crecido de forma importante. Esta modalidad de tarjetas se comercializa generalmente con el atractivo de no pagar cuota si se realizan operaciones y con un tipo de interés más bajo que las tarjetas de crédito normal, pero con la importante salvedad, que mientras en las primeras podemos elegir pagar la totalidad de las compras a fin de mes, en la mayoría de las tarjetas de compras o revolving no obligan siempre a fraccionar la operación con los costes financieros que conlleva.

Si es gratis y quiere tenerla por si fracciona alguna compra importante, puede ser una buena alternativa. En el caso contrario, no pague por una tarjeta, que a su vez siempre le generará pagos por intereses.

La mejor opción la tarjeta más barata

Teniendo en cuenta que el consumidor siempre debe fijarse en la TAE para conocer lo que nos va a costar financiar compra, nunca olvide todas las comisiones que conlleva. Además de las de emisión o renovación existen muchas otras más como las comisiones por excedido o reclamación.

Por todo ello debe siempre exigir, la entrega de una copia del contrato de tarjeta, en el que deberán venir especificadas las condiciones financieras del mismo: tipo de interés nominal y TAE, recargos por aplazamiento si los hubiera, fechas de liquidación y comisiones aplicables.

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