Tras el cuadriciclo eléctrico, 120 millones para proyectos ecoinnovadores

Pablo Molina

La vorágine subvencionadora del ministerio de Industria, Comercio y Turismo no parece tener fin, al contrario que nuestro dinero.

Pablo Molina | 2011-05-13

El ahorro energético es uno de los principales caballos de batalla del ejecutivo de Zapatero, el más progresista de Europa, aunque para mantenerse en lo alto del escalafón se vea obligado a emplear un capital del que no dispone salvo que se lo presten.

Después de los 72 millones a repartir para que los partidarios de lo extravagante se compren un cuadriciclo eléctrico y molón, el ministro Sebastián ataca ahora con nuestro dinero el flanco de la energía. No se trata tan sólo de mejorar la productividad de las empresas con el dinero de los consumidores, asunto que ya de por sí ofende en términos intelectuales, sino especialmente de convertir a nuestro país en el más sostenible en materia medioambiental.

La convocatoria que publica ahora el BOE va destinada precisamente a repartir subvenciones a las empresas que presenten un proyecto lo suficientemente "ecoinnovador" como para merecer un trocito de la tarta presupuestaria, aunque para ello sus responsables deban realizar un doctorado en jerga administrativa a juzgar por lo farragoso de los trámites establecidos.

Es tan importante para el gobierno repartir este dineral para eficiencia energética y ecosostenibilidad, que está dispuesto a agotar todas las posibilidades para meterlo en los bolsillos de los agraciados. La propia norma lo dice, cuando aclara que si sobra dinero tras la asignación a los proyectos admitidos, seguirá repartiéndose pasta entre aquellos otros que no hayan obtenido la puntuación suficiente hasta que no quede ni un solo euro en la partida creada para este fin.

Serán 120 millones de euros los destinados a este programa que no han de ir necesariamente a empresas industriales como podría pensarse en un principio, sino también a las del sector servicios, porque puestos a repartir no conviene hacer más discriminaciones que las necesarias. No digamos a una semana escasa de unas elecciones.