Canarias: regulaciones, desempleo y bajos impuestos

Las Islas Afortunadas presentan un panorama agridulce. Por un lado es una comunidad deseada, por otro tiene el peor dato de paro de España.

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA | 2011-05-10

La comunidad autónoma de las Islas Canarias es privilegiada por muchas razones. Disfruta de un clima envidiable durante todo el año, lo que la convierte en la única región de España con una temporada turística que dura los doce meses del año. Esto se traduce en que Canarias atrae mucha población del resto de España y de varios países europeos. Su pronunciada insularidad, unida al hecho de que se encuentra a más de 1.000 kilómetros de las costas andaluzas (Madrid dista 1.750 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria), la han hecho merecedora de ciertas ventajas fiscales.

En el otro lado, el archipiélago canario tiene tres maldiciones que se antojan eternas: la vivienda, la educación y, sobre todo, el desempleo. La vivienda en Canarias es especialmente cara. Entre moratorias urbanísticas y mil regulaciones más, la comunidad está a la cola de España en materia de vivienda. Es, de las 17 CCAA la menos libre de todas y, quizá precisamente por eso, es el lugar donde más difícil y más caro es comprar o alquilar una.

Otro punto negro de la economía canaria es la educación, asignatura pendiente para los isleños desde hace demasiados años. Los sucesivos informes PISA sitúan a Canarias a la cola, no ya de España, sino de la misma OCDE. En España sólo obtienen peores resultados las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En el PISA 2009 los estudiantes canarios obtuvieron 448 puntos, 45 puntos por debajo del promedio de la OCDE. A modo de comparación, en el mismo informe los escolares madrileños o castellano-leoneses pasaron de los 500 puntos, 503 exactamente.

La lacra del desempleo

Epígrafe aparte se merece el desempleo, auténtica lacra de la economía canaria. En el año 2009 tuvo un desempleo del 27,1% de la población activa. En la última Encuesta de Población Activa esta tasa escala hasta el 27,8%, y eso después de un invierno especialmente benigno con el turismo, que es la primera de las fuentes de riqueza del archipiélago.

Actualmente, de 2.118.519 habitantes, sólo trabajan 786.900. El resto figura en la nómina de la oficina del paro o pertenece a la población pasiva. Las razones por las que el desempleo castiga tan severamente a esta región se debe a múltiples causas. La primera y más importante es la falta crónica de inversión privada. Los Gobiernos autónomos de Canarias, región turística por antonomasia, han desatendido a este sector. Muchos hoteles cierran y es bastante complicado abrir nuevos establecimientos.

En Canarias no ha sucedido como en otras regiones, en las que el sector público ha creado los empleos que no generaba –por falta de oportunidades– el sector privado. Así, esta comunidad cuenta con un porcentaje más bajo de empleados públicos. En las siete islas "sólo" hay 71.000 funcionarios regionales, aunque esa cifra es ligeramente engañosa, ya que en Canarias hay un escalón intermedio entre la comunidad autónoma y los ayuntamientos: los cabildos insulares, que cuentan con su propio personal y un gran número de competencias. Cada una de las islas pobladas tiene cabildo propio, a excepción de La Graciosa, que depende de Lanzarote.

Un sector público relativamente pequeño ha provocado que Canarias no sea una comunidad muy endeudada. El ratio entre deuda pública y PIB es del 5,6%, cinco décimas por debajo de la media española.

Las islas cuentan, como ya se ha apuntado anteriormente, con una fiscalidad especial. De ahí que la primera fuente de ingresos sea el IRPF. De los indirectos se recauda mucho menos que en el resto de España. En Canarias no existe el IVA sino el llamado IGIC (Impuesto General Indirecto Canario). Existen cinco tipos de IGIC, que van del 0% al 35%. El tipo general, con todo, es del 5%, bastante más bajo que el IVA del 18% que se grava en el resto de España.

Lo que Canarias gana en régimen fiscal lo pierde en un sinfín de regulaciones, entre las que destacan las medioambientales. Y no ya porque el archipiélago disfrute de la mayor concentración de Parques Nacionales de toda España, sino por la gran cantidad de normas medioambientales que obstaculizan la creación de empresas y, por ende, de puestos de trabajo.

Del PSOE a CC pasando por el CDS

Las Canarias accedieron a la autonomía en 1983. Desde entonces han tenido ocho presidentes. El primero de ellos el socialista Jerónimo Saavedra, a quien le sucedió dos presidentes del CDS. Desde 1993 Coalición Canaria gobierna en las islas gracias a un pacto con el Partido Popular. La fuerza más votada de las islas es, con 26 escaños, el PSOE.

Todo indica que, en las elecciones del 22 de mayo, el pacto de Gobierno tenga que renovarse. Las encuestas auguran una caída para los socialistas –que esta vez no cuentan con la ventaja de un candidato muy bien reconocido como López Aguilar–, y un ligero aumento en las expectativas de voto para populares y regionalistas canarios. Lo que parece seguro es que ninguno de los tres partidos con representación parlamentaria se alzará con la mayoría absoluta.

El Gobierno que venga tendrá que elegir entre perseverar en lo que ya se tiene, es decir, desempleo y falta de oportunidades para los jóvenes, o enfrentar ese problema flexibilizando la economía regional hasta convertirla en un puerto atractivo para las inversiones.