El recorte de déficit público de Obama es 100 veces inferior a lo anunciado

Su plan para reducir la deuda no es creíble, según la Oficina Presupuestaria del Congreso, que estima que la rebaja real será sólo de unos 352 millones.

Toni Mascaró | 2011-04-20

El viernes 8 de abril, el presidente Obama afirmó que el acuerdo entre republicanos y demócratas para reducir el déficit público en 38.500 millones representaba "el mayor recorte anual de gasto de la historia". El presidente del Comité de la Cámara para el Presupuesto, el republicano por Wisconsin Paul Ryan, dijo al día siguiente que éste era "el mayor recorte de gasto en la historia americana".

Incluso dando por bueno lo anunciado por el presidente, si se ajustan los recortes de años anteriores a la inflación sí que ha habido reducciones de gasto público mayores que el prometido ahora por Obama.

Según FactCheck, ha habido nada menos que 19: el mayor de ellos en 1920, con un recorte de 12.100 millones de dólares de entonces, que equivalen a 134.300 millones de hoy. Es decir, el recorte de 1920 fue tres veces y media mayor que éste. De hecho, incluso el recorte del año pasado fue mayor, alcanzando los 61.500 millones, una vez ajustada la inflación.

El recorte real para este año es mucho menor

Pero hay quien no se cree los datos del presidente de EEUU. Y no se trata de organizaciones contrarias al Gobierno sino de la mismísima Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), que estima que el importe real de la reducción del déficit será tan sólo de 352 millones de dólares; lo que representa menos del 1% de los 38.500 millones anunciados por Washington o, lo que es lo mismo, más de cien veces menos. Estos 352 millones no alcanzan, ni siquiera, el 0,4% del gasto público previsto para este año.

Sobre un déficit de 1,6 billones de dólares, el recorte anunciado por Obama sólo representaría una reducción del 2,38% del déficit para el ejercicio corriente (hasta el 30 de septiembre). Sin embargo, según la estimación de la CBO, estas medidas, en realidad, sólo reducirán el déficit en un 0,02% este año.

Cabe observar, además, que en estos datos no se ha computado el importe de las guerras de Irak y Afganistán, considerado "gasto de emergencia" extrapresupuestario, que asciende a 3.300 millones de dólares.

En parte, el poco impacto del recorte, según la CBO, se debe a que nos encontramos ya a mitad del ejercicio y que transcurre cierto tiempo entre el momento en que se aprueba un gasto y su implementación. Es el caso de los gastos en alcantarillado, que no tienen un efecto inmediato en el déficit público.

Otro tipo de reducción creativamente inflada es la aplicada a partidas que no iban a gastarse de todas formas. Según informa The Washington Post, la CBO ha entregado un informe adicional a los legisladores, que no se ha hecho público, en el que afirma que la reducción anunciada de 5.700 millones de dólares en ayudas para la infancia y la sanidad no producirá ni un céntimo de ahorro, precisamente, por este motivo (ese dinero no se iba a gastar ya antes).

Son partidas de gasto que el Gobierno había autorizado, pero que las administraciones competentes finalmente no iban a usar en su totalidad (en algunos casos porque otros requisitos legales implicaban un límite de gasto inferior al originariamente autorizado). Por lo tanto, estas autorizaciones nunca habrían llegado a ser gasto efectivo (o, en algunos casos, no en su totalidad) y por tanto, simplemente, habría vencido el excedente autorizado.

Por otro lado, en vista de los recortes en Defensa anunciados a bombo y platillo por Obama, algunos se han apresurado a deshacerse de las inversiones en ese sector. Pero, curiosamente, Citi está recomendando a sus clientes invertir en acciones de empresas contratistas de Defensa, ya que considera que los recortes reales son, igualmente, muy inferiores a lo anunciado por la Casa Blanca.

En este sentido, el analista Jason Gursky afirma que el Departamento de Defensa podría reducir el incremento del gasto en 400.000 millones hasta 2023, según lo anunciado, y aun así el gasto total seguiría aumentando. Otro aspecto a tener en cuenta sobre el gasto público en Defensa es que, después de cada guerra, éste tarda cada vez más en regresar a los niveles previos al inicio del conflicto.

Los próximos 10 años

Según la CBO, en términos generales, el plan de Obama producirá un déficit agregado de 10,9 billones de dólares en los próximos diez años, lo cual equivale a un promedio anual del 5,3% del PIB. Y ello, sin tan siquiera llegar a equilibrar el presupuesto público (igualar gasto e ingresos) para esa fecha.

Además, el plan del presidente estadounidense consiste en subir los impuestos a los ricos (ingresos anuales de más de 250.000 dólares) perom según ha informado The New York Times, esto tan sólo supondrá una recaudación de 700.000 millones durante esos mismos diez años, o sea, un 0,3% del PIB. Es decir, esta subida de impuestos sólo cubriría el 6,4% del déficit previsto oficialmente para la próxima década.

Por si fuera poco, la estimación de déficit público elaborado por la CBO no ha tenido en cuenta los pasivos no financiados de los programas de ayudas sociales que son, por sí solos, mucho mayores que todo el déficit. Su valor actualizado asciende a 52 billones de dólares, según sus propios administradores. Por pasivos no financiados se entienden aquellas obligaciones que ha contraído la Administración Pública a largo plazo, principalmente por las políticas de ayudas sociales, cuyo importe sobrepasa los fondos disponibles porque no se han fijado fuentes de financiación específicas para sufragarlos.

Ante tal perspectiva, algunos han apuntado a la posibilidad de derogar los recortes de impuestos que introdujo Geroge W. Bush, bajo el argumento de que supondrían una recaudación adicional de 3,7 billones de dólares en los próximos diez años. Pero como 3 de esos 3,7 billones corresponden a impuestos pagados por la clase media (ingresos de menos de 250.000 dólares anuales), la mayoría de analistas coincide en que los recortes de Bush quedarán, al menos por el momento, intactos.

Es más, según Tino Sanandaji, los ricos en Estados Unidos poseen en su conjunto un patrimonio neto de 800.000 millones de dólares. De este modo, aunque el Gobierno les confiscara todo, el efecto presupuestario final sería casi idéntico a la propuesta de Obama (sin contar, claro está, el impacto enormemente negativo que ello tendría para la economía).

No se equilibra el presupuesto ni a 10 años vista

Cabe observar que, según los datos del propio presidente, dentro de diez años el déficit seguirá por encima del billón de dólares anuales. Y ello, a pesar de este "recorte histórico". Por lo tanto, el montante de la deuda pública seguirá aumentando año tras año. En la actualidad, ronda el 60% del PIB; en diez años rondará el 90%, según las propias previsiones del equipo de Obama. Y ello, tan sólo teniendo en cuenta la deuda del Gobierno federal, es decir, excluyendo la deuda emitida por fondos intergubernamentales, estados, municipios y distritos.

Así, hoy por hoy, el reloj de la deuda pública total de EEUU supera los 14,3 billones de dólares, muy próximo ya al 100% del PIB... Y creciendo.

Todo ello, como es lógico, otorga una enorme importancia a la cuestión del servicio de la deuda (el pago anual de intereses).

Demócratas y republicanos 'se olvidan' de los intereses

Y es aquí donde, nuevamente, salta la sorpresa. Todos los planes presentados hasta el momento para reducir el déficit público, incluyendo el finalmente aprobado por Obama, adolecen de un olvido sustancial: ninguno tiene en cuenta el pago de los intereses de la deuda pública.

Este año, del déficit público de 1,6 billones, casi una cuarta parte, 420.000 millones corresponden al pago de intereses. Esto representa un 2,8% del PIB anual y un 12,2% sobre el gasto público total presupuestado. Pero a Obama, curiosamente, se le ha olvidado este dato a la hora de estimar su "histórico" recorte.

¿Y si suben los tipos?

Y todo esto sucede mientras la Reserva Federal de EEUU (FED) mantiene los tipos de interés prácticamente a cero. Si, como prevén muchos analistas, la Reserva Federal se ve forzada a subir los tipos para combatir una inminente inflación, el montante de los intereses se incrementará mucho más.

Gonzalo Lira observa que suele considerarse que un aumento de un punto básico (0,01 puntos porcentuales) en los tipos puede representar unos 1.250 millones más en intereses al año.

Es decir, si suben los tipos en 1,5 puntos porcentuales, los intereses adicionales de la deuda serán aproximadamente de 150.000 millones de dólares al año, lo cual presionaría al alza el déficit público en ausencia de nuevos recortes de gasto o aumento de ingresos fiscales. Además, cabe tener en cuenta que, históricamente, para combatir la inflación los tipos se suben no 1,5 sino 4,5 puntos porcentuales por encima del IPC anual.

Así, Lira advierte: "Bernanke se da cuenta de que la inflación está aumentando; eso lo puede ver cualquiera. Pero se da cuenta también de que si admite que la inflación está aumentando, se verá forzado a subir los tipos de interés. Y si lo hace, o arruina América (porque Estados Unidos no puede permitirse pagar un servicio de la deuda más elevado como resultado de unos intereses más elevados) o destruye el dólar (porque la FED se vería forzada a llevar a cabo un QE ilimitado para poder financiar el déficit del Gobierno federal)".

En resumen, hasta el momento, el recorte de gasto previsto por EEUU es puro papel mojado. Y ello, en un momento en el que las agencias de calificación empiezan a dudar de la máxima solvencia de su deuda pública, al tiempo que China -su mayor acreedor- presiona a Washington para que controle su creciente deuda.