Infectados: ¿Está cerca el fin del mundo?

Infectados es el segundo de los terrores estadounidenses estrenados esta semana que han sido dirigidos con fortuna por españoles, junto a La huérfana de Jaume Collet-Serra. La película de los hermanos Pastor da un giro inesperado e interesante al cine de zombies. Perdón, de infectados.

JUANMA GONZÁLEZ | 2009-10-19

Porque la principal novedad del evento es que Infectados recoge todas las convenciones y lugares comunes del cine de zombies, para negar después todos esos mecanismos en un film bastante severo y serio, que huye del susto fácil y humoradas postmodernas.

En Infectados no hay zombies, sino gente enferma. Y la agresión y el terror vienen de la mano del propio hombre, sin que el film necesite de minucias argumentales para justificar la amenaza. En el film de los Pastor el terror y la violencia no vienen ejercidas por el individuo, deshumanizado y solo cuando todo se derrumba.

La película comienza con dos hermanos y dos chicas jóvenes cruzando el desierto de EEUU, un país solitario y enfermo diezmado por un virus mortal. Con la amenaza de ser infectados en cualquier momento y por cualquiera, huyen de todo contacto humano aunque eso signifique abandonar a su suerte todo lo que se encuentren por el camino. Su objetivo: la casa en la playa de sus padres, el único lugar donde quedarse a esperar un destino incierto…

Lástima que las virtudes enunciadas más arriba no logren encumbrar Infectados. Una vez se agota el planteamiento inicial, los Pastor no aciertan del todo a renovar propuestas, quedándose en una sucesión de capítulos que, eso sí, vienen presentados con amenazante pesimismo y tensión constante que mantienen el interés.

Pero el mérito de los Pastor es encontrar la verdadera sustancia del tema y mostrarlo en toda su certeza, aunque eso signifique desnudar la película de fuegos artificiales. Es en su huida de los tópicos del terror ruidoso y de videojuego –esos mismos usados con fortuna por Rec 2 o 28 días después, y con mediocridad por el resto- donde Infectados cobra vida, aunque sea con cierta frialdad y cierta inexpresividad. Los Pastor se las ingenian para que la sensación de abandono, la deshumanización y los monstruos que genera sean los que aporten la tensión, sin tampoco necesitar sustos o eviscerar personajes.