La morosidad hipotecaria crece un 75% en 2007 y la banca ayudará a las familias

 

2008-04-16
El mercado de EEUU, cuna de las hipotecas basura (subprime), cerró 2007 con una tasa de morosidad del 5,82 por ciento. Es decir, un 17,6 por ciento más que en el cuarto trimestre de 2006. Sin embargo, en España la dudosidad de los créditos para la adquisición de vivienda, pese a presentar aún niveles históricamente bajos (próximos al 1 por ciento) se disparó un 75 por ciento en 2007 (cuatro veces más que en EEUU). La banca “asumirá costes” para ampliar las hipotecas a las familias con problemas de pago.
 
LD (M. Llamas) La tasa de morosidad en los préstamos hipotecarios concedidos en EEUU se situó en el cuarto trimestre de 2007 en el 5,82 por ciento, su nivel más alto desde 1985, tras haber subido 87 puntos básicos respecto al mismo periodo de 2006, según la Asociación de Banca Hipotecaria de EEUU (MBA). Es decir, en términos porcentuales, la insolvencia de los propietarios norteamericanos para afrontar el pago de sus cuotas subió un 17,6 por ciento en tasa interanual a lo largo de 2007.
 
De hecho, los impagos avanzan con fuerza al otro lado del Atlántico. Así, los procesos de ejecuciones hipotecarias en EEUU han aumentado un 57 por ciento en los últimos 12 meses, según los últimos datos disponibles correspondientes al pasado mes de marzo. Al mismo tiempo, la apropiación de inmuebles por parte de los bancos se disparó un 129 por ciento en ese mismo periodo, según RealtyTrac, compañía especializada en el análisis de esos datos.
 
Sin embargo, la morosidad en España avanza aún con mayor fuerza que en la primera potencia económica mundial. La tasa de morosidad hipotecaria cerró 2007 en el 0,72 por ciento frente al 0,41 registrado en diciembre de 2006. Un nivel históricamente bajo, pero cuyo aumento (75,3 por ciento) multiplica casi por cuatro el avance de la morosidad crediticia registrada en EEUU (17,6).
 
Ayudas para ampliar las hipotecas
 
Ante esto, el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín, ha señalado que la banca colaborará con las familias que necesiten ampliar el plazo de sus hipotecas para afrontar su pago, y no descarta "asumir costes", aunque elude precisar el alcance del coste y la articulación de la medida. En plena campaña electoral, el ministro de Economía, Pedro Solbes, anunció, precisamente, este tipo de facilidades.
 
En cuanto al crédito total (incluido el hipotecario), la dudosidad se elevó hasta el 1,15 por ciento al cierre de febrero frente al 0,7 registrado doce meses antes, lo que supone un incremento de 0,454 puntos. O, lo que es lo mismo, un aumento próximo al 64,3 por ciento con respecto a febrero de 2007. Según los últimos datos disponibles del Banco de España, correspondientes al pasado mes de enero, los activos financieros de dudoso cobro ascendieron a 19.179 millones de euros frente a los 12.282 millones del mismo mes de 2007 (un 56,2 por ciento más).
 
Un ritmo de avance similar al registrado en materia de impagos al comercio, con un incremento del 77 por ciento interanual el pasado mes de febrero. En la actualidad, España cuenta ya con cerca de 2,4 millones de morosos.
 
Ante este panorama, nadie duda hoy de que la tasa de morosidad crediticia en España, no sólo ha repuntado, sino que va a seguir in crescendo a buen ritmo durante 2008. De hecho, el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás, advirtió ayer de que la morosidad subirá en 2008 hasta el 2 por ciento frente al 0,8 por ciento registrado en 2007. Es decir, más del doble en apenas 12 meses, tal y como avanzó Libertad Digital.
 
Y eso, siempre y cuando, el PIB nacional crezca a un ritmo próximo al 2 por ciento. En caso de que la economía nacional aumentara por debajo de dicha cifra, Quintás no descartó que la morosidad se aupara hasta el 3 por ciento, en base a las peores previsiones de crecimiento para 2009. Sin embargo, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI), como el Servicios de Estudios del BBVA estiman que el PIB avance por debajo del 2 por ciento.
 
La economía española crecerá por debajo del 2 por ciento
 
Unas previsiones que, poco a poco, se van aproximando, tanto al cálculo elaborado por el presidente de LD, Alberto Recarte, como a los últimos datos conocidos en materia económica. Los principales indicadores se sitúan ya al mismo nivel del último periodo de recesión vivido en España en la primera mitad de los años 90: paro, inflación, afiliación a la Seguridad Social.
 
Ante tales previsiones, no es de extrañar que vayan saliendo voces del ámbito financiero nacional reconociendo las dificultades que se avecinan en el horizonte. La falta de liquidez en el mercado interbancario ha disparado la petición de financiación por parte de las entidades residentes en España. Es más, algunos incluso solicitan al organismos central mayores facilidades de pago mediante la ampliación de los plazos para la devolución de los créditos.
 
El propio Banco de España reconoció ayer que el sistema financiero nacional no es “inmune” a las turbulencias. Es más, hablan ya claramente de que la crisis que se avecina será una “prueba resistencia” para las entidades españolas, siempre y cuando se prolongue en exceso. Algo que, según los expertos, no sólo sucederá, sino que la actual situación tiene posibilidades de avanzar hacia la mayor crisis económica de las últimas décadas.
 
Durante la breve recesión de 1993, la morosidad se disparó entonces por encima del 6 por ciento España. Una media histórica que se mantuvo entre 1992 y 1996. Ahora, la propia banca avanza una morosidad del 3 por ciento.
 
Ante esto, los diferentes organismos ya empiezan a adoptar algunas medidas al respecto. El Senado de EEUU acaba de destinar 24.000 millones de dólares al sector de la vivienda. Además, la Fed plantea abiertamente nacionalizar la deuda de baja calidad de la banca norteamericana.
 
El Gobierno acude al rescate
 
El Banco de Inglaterra prepara una estrategia de intervención en el mercado de la vivienda basada en respaldar con bonos del Estado los préstamos hipotecarios que amenazan la viabilidad de las balanzas financieras de los bancos, con el objetivo de actuar contra los efectos de la crisis crediticia en las Islas.
 
Por último, en España, la partida presupuestaria para atenuar la “desaceleración, según los términos empleados por el Gobierno, alcanza los 10.000 millones que, sumados a los cerca de 12.000 millones de euros adelantados en materia de infraestructuras, suman cerca de 22.000 millones en total. Adiós al superávit presupuestario.
 
En este sentido, la última medida es la anunciada por la banca. Según Martín (AEB), la banca nacional colaborará en “ampliar los plazos caso por caso y viendo la solución de cada uno de las personas que se presentan dificultades de pago". Sin embargo, en esta medida no se incluirán los promotores porque "ellos ya no son familias, sino grandes familias". "Cada cual tendrá su tratamiento específico", apostilla.
 
Asimismo, Martín, preguntado sobre la posibilidad de que el Gobierno avale las titulizaciones de crédito, afirma que la banca no se va a oponer a tal aval, aunque, formalmente, los bancos no lo han pedido.