Las bases consultan a Pablo Iglesias

Percival Manglano

Pablo Iglesias preguntó: ¿Gobierno monocolor del PSOE o Gobierno de coalición PSOE-Podemos? Y el 70% de sus bases respondió: ¡Gobierno de coalición!

2019-07-18

Pablo Iglesias preguntó: ¿Gobierno monocolor del PSOE o Gobierno de coalición PSOE-Podemos? Y el 70% de sus bases respondió: ¡Gobierno de coalición!

Han participado 138.488 personas en esta consulta. O eso nos dice Podemos. Las votaciones electrónicas son muy proclives a la aparición de duendes electrónicos. Vaya usted a saber si dentro de Podemos se inflan las cifras de participación electoral igual que ocurre en la Venezuela chavista, tal y como denuncian las propias empresas responsables de la gestión de los recuentos en dicho país.

En todo caso, la participación queda lejos del récord absoluto en las consultas internas de Podemos. La crónica de Alicia González sobre el reciente masaje (perdón, entrevista) de García Ferreras a Pablo Iglesias nos recordaba cuál fue dicho récord:

El récord de participación en una consulta fue tras la polémica del chalet de Iglesias y Montero. En aquella ocasión participaron 188.176 personas, casi el 40% de los afiliados que en el año 2018 formaban parte de Podemos.

Este dato contrasta con las escasas 47.213 personas que votaron en abril de este año cuando de lo que se trató fue de decidir el programa electoral de Podemos. Es decir, participan casi cuatro veces más militantes de Podemos cuando hay que decidir si el Supremo Líder se puede quedar con su chalet que cuando lo que se dirime son las prioridades estratégicas del partido. ¿De verdad es este el orden de prioridades adecuado para un partido político?

Sí que lo es. O, por lo menos, sí que lo es para un partido leninista como Podemos. Porque una consulta interna no es un ejercicio para conocer la opinión de sus bases; es una ocasión para mostrar el apoyo de las bases a su líder. Iglesias no necesitaba apoyo para aprobar su programa, pero sí que lo necesitó para quedarse con su chalé. Y lo necesitaba ahora para aguantarle el pulso a Pedro Sánchez en su negociación a cara de perro para formar el nuevo Gobierno.

El engaño de las consultas internas de Podemos siempre ha sido tal. Sorprende que Pedro Sánchez, Teresa Rodríguez y los errejonistas las hayan descubierto ahora y se hayan rasgado las vestiduras ante tamaña "mascarada" o tremendo "insulto a la inteligencia." Las consultas internas de Podemos son mascaradas por definición.

Les pongo un ejemplo. Carmena organizó una votación en febrero de 2017 para consultar a los madrileños sobre qué se debía hacer con las aceras de la Gran Vía. De las cuatro preguntas planteadas a los ciudadanos, tres incluían el verbo mejorar. La primera pregunta, por ejemplo, era: "¿Estás de acuerdo con mejorar el espacio peatonal de la Gran Vía mediante la ampliación de sus aceras?". Oh sorpresa, el resultado de la votación fue que sí. Y Carmena usó el resultado como coartada para hacer lo que ya tenía decidido hacer. Es decir: primero se decide lo que hay que hacer, luego se organiza una consulta de tal forma que se oriente el resultado hacia la decisión ya tomada y finalmente se usa el resultado de lo decidido por "la gente" para blindar la decisión frente a las críticas. En sus cuatro años de gestión, Carmena jamás perdió una consulta popular. Como tampoco la ha perdido Iglesias en sus consultas internas en Podemos. Extraño sistema democrático este en el que siempre sale lo que el organizador de la votación quiere que salga.

La conclusión de todo ello debe llevarnos a lo siguiente: basta ya de decir que "Pablo Iglesias consulta a sus bases". Iglesias no consulta nada a las bases de Podemos. Son las bases las que le consultan a Iglesias. Le dicen: ¿qué hacer, amado líder? Y éste les señala con el enunciado de la pregunta lo que quiere que se haga.

Las bases han consultado a Iglesias y este les ha dicho que quiere ser ministro. En virtud de dicha consulta, el 70% de las bases han dicho que Iglesias debe ser ministro. Bienvenidos a la democracia interna de Podemos.