Las nefastas políticas de la izquierda y sus consecuencias

EDITORIAL

La coalición de izquierdas que se cierne sobre España no solo no avanzará en la mejora de la economía, sino que amenaza con hundirla definitivamente.

EDITORIAL | 2019-05-24

A la desaceleración económica que se viene registrando en el último año, se suma ahora la configuración de un Gobierno de la mano de PSOE y Podemos cuyas políticas, añadidas al cuadro que podría dejar tras de sí las elecciones de este domingo, traerán graves consecuencias al conjunto de las familias y empresas españolas. La economía nacional todavía no ha salido completamente de la crisis que estalló a mediados de 2007 y, de hecho, padece importantes debilidades estructurales, de modo que podría recaer en la recesión en caso de que surjan nuevas turbulencias financieras a nivel internacional.

Sin embargo, lejos de reactivar la senda de reformas que aparcó Mariano Rajoy hace ya más de cinco años, la coalición de izquierdas que se cierne sobre el conjunto del país no solo no avanzará un ápice en la mejora de la economía, sino que amenaza con hundirla definitivamente en caso de que el tándem formado por Sánchez e Iglesias, con la inestimable ayuda de las regiones gobernadas por el PSOE, pongan en marcha sus respectivos programas electorales, en mayor o menor medida.

Por el momento, el líder de Podemos ya ha dejado claro que su principal objetivo es hacerse un hueco en el futuro Gobierno mediante la asunción de una o varias carteras ministeriales de relieve. Los efectos del irresponsable y perjudicial proyecto presupuestario que intentó aprobar Sánchez, donde se contemplaba un sustancial aumento del gasto y una histórica subida de impuestos, parecerán casi irrelevantes en comparación con las nefastas políticas económicas que pretenden llevar a cabo los de Iglesias.

La derogación de la reforma laboral, la anulación por completo de los parches aplicados a la Seguridad Social en 2011 y en 2013 para evitar la quiebra del sistema de pensiones, la exigencia de disparar los impuestos a la banca y al ahorro o las fuertes restricciones que plantean sobre el mercado de la vivienda llevarán a la economía española a una situación insostenible a medio plazo.

El resultado será más paro, más déficit y deuda, muchos más impuestos y menor inversión y productividad… La combinación idónea para empujar de nuevo al país al borde del abismo a poco que la coyuntura internacional se tuerza.

Por si fuera poco, tanto el PSOE como Podemos defienden la necesidad de reactivar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, así como el de Patrimonio, dificultando con ello la acumulación de riqueza por parte de los españoles. La posible fijación de un umbral mínimo a nivel nacional en estos tributos y la intención de disparar los tipos en las comunidades en las que Podemos entre a gobernar encarecerán enormemente el hecho de heredar, lo cual, además de constituir un vergonzoso robo, augura una nueva oleada de dramas familiares debido a las renuncias y las abultadas deuda acumuladas.

Y ello sin contar que los ayuntamientos que caigan en manos de la izquierda, dado que son las administraciones competentes en materia de urbanismo, agravarán aún más la subida de la vivienda y de los alquileres en el centro de las grandes ciudades, ya que, lejos de facilitar la oferta inmobiliaria, intensificarán sus aciagos ataques contra propietarios e inversores, generando así una mayor escasez de casas, con el consiguiente alza de precios.

Ahora que ya es evidente que la formación de Gobierno dependerá de una peligrosa coalición entre socialistas y comunistas, es fundamental que el centro derecha se haga con importantes plazas tanto a nivel autonómico como local para ejercer de contrapeso a las desastrosas políticas que se avecinan. En caso contrario, al flagrante deterioro institucional y político que ha traído consigo Sánchez, habrá que sumar en breve un preocupante declive económico.