La Gente socialista no quiere la abstención

Pablo Molina

Las bases del PSOE están convencidas de que son La Gente y, por tanto, no se van a dejar arrebatar su derecho a destruir el partido con decisiones disparatadas.

Pablo Molina | 2016-10-04

Superada la crisis de liderazgo, desarticulado el Contubernio de los Pizzeros y con el ciudadano Sánchez convenientemente amortizado, el PSOE se debate ahora entre la posibilidad de ejercer la abstención en un próximo intento de investidura de Rajoy o ir a unas nuevas elecciones. El dilema es muy serio porque con unas bases podemizadas tras ocho años de Zapatero y millones de horas de tertulias en las cadenas de progreso –los que siguen en el PSOE lo hacen ya solo con la esperanza de trincar un cargo o por una mera cuestión sentimental–, una decisión equivocada en estos momentos puede dejar el partido a los pies de los podemitas (todavía más, si es que ello fuera posible).

El problema quedaría resuelto de inmediato si las bases socialistas aceptaran mayoritariamente que el PP ha ganado las elecciones y que, por tanto, tiene cierto derecho a gobernar. El principal escollo para superar esa dificultad es que las bases socialistas ya son gente (equivocada y de medio progreso, pero gente), y en tal condición no está dispuesta a permitir que gobierne un partido al que los dirigentes del PSOE y los tertulianos de Ferreras han condenado al ostracismo democrático por ser una organización criptofascista y con propensión a delinquir.

Por eso los actuales dirigentes socialistas, o los que creen que mandan en estos momentos, tratan cuidadosamente de evitar que la gente, su gente, se pronuncie sobre la decisión que debe tomar el partido en esta encrucijada política. La propia Micaela Navarro, sucesora de Chaves y Griñán a título de presidenta, ya ha dicho que es mucho mejor que la gente socialista se esté calladita, porque los dirigentes tienen más y mejor información y, por tanto, están más capacitados para decidir si hacen presidente a Rajoy o se dejan atropellar por el podemismo a finales de diciembre.

Demasiado tarde. Las bases del PSOE están convencidas de que son La Gente y, por tanto, no se van a dejar arrebatar su derecho a destruir el partido con decisiones disparatadas. Ahora sí que el PSOE tiene los días contados.