El cementerio italiano de Campillo de Llerena, ejemplo de reconciliación

Pedro de Tena

Tras el levantamiento del 18 de julio, comenzó la represión frentepopulista para impedir que los sublevados tuviesen ayuda en municipios del interior.

Pedro de Tena | 2016-06-12

Entre los objetos encontrados en los enterramientos del cementerio conocido como de los italianos, que se encuentra en el cruce que conduce inmediatamente a Campillo de Llerena (Badajoz) desde la carretera comarcal EX – 103, había una bala con una abertura donde estaban metidas unas agujas de coser oxidadas y cierto número de botones. No se sabe quién era el dueño, si era italiano o español pero se deduce que hacía de costurero para aquellos soldados que habían muerto en el frente de la Sierra del Argallén, a escasos kilómetros de la población. Seguramente, también habría medio sastres en el otro lado del frente* , lo que aporta una visión, quiero creer que incluso enternecedora, de aquella tragedia española que tuvo lugar en Campillo de Llerena.



El cementerio italiano, aunque en su suelo fueron enterrados cinco veces más españoles, ha sido rehabilitado y adecentado con el apoyo de todos los partidos y gobiernos municipales, desde el PSOE a Independientes por Extremadura e incluso por Izquierda Unida. Desde 2011, se contó con la ayuda de la Junta de Extremadura y otros organismos. Fue una decisión inmediatamente atacada por los propiciadores de una memoria histórica hemipléjica pero que, a pesar de todo, ha logrado sobrevivir y fructificar.

La pequeña población de Campillo de Llerena está incrustada en una tierra no demasiado próspera, si bien dobló su población entre 1900 y 1936 -ahora apenas tiene 1.500 habitantes-. Sólo fue superada por la vecina Azuaga en nivel de sufrimiento intenso de la violencia en la Guerra Civil. En las elecciones de febrero de 1936, las izquierdas ganaron ampliamente en el municipio. Sobre 4.699 habitantes y 2.665 electores, ejercieron su voto 1880 electores, de los cuales 633 lo hicieron por las candidaturas de derecha y prácticamente el doble, 1247, por las de izquierda**. Fuesen o no falsificados los resultados, lo cierto es que, muy especialmente en Andalucía y Extremadura, se desencadenaron ocupaciones de tierras con episodios de gran violencia (en total, de febrero a junio, fueron expropiadas 232.199 hectáreas) y numerosos ataques a las Iglesias.

La malaventura se consumó cuando, tras el levantamiento militar del 18 de julio, comenzó la represión frentepopulista para impedir que los sublevados tuviesen ayuda en los municipios desde su interior. Ese fue, como en otros muchos pueblos, el caso de Campillo de Llerena. Los estudios más concienzudos dan por buenas las cifras del informe de la rama específica de la Causa General franquista que cifran en 70 las víctimas "derechistas" o "falangistas" sucedidas en varias "sacas" en los dos meses y medio anteriores a la llegada de las tropas sublevadas. La Guardia Civil se fue del pueblo y la autoridad quedó en manos del Comité del Frente Popular que actuaba al margen del Ayuntamiento.

Algunos consideran que ni la situación prerrevolucionaria, ni los odios ancestrales explican lo que originó el "cóctel explosivo" en que se convirtió Campillo de Llerena y aluden al hecho de ser el último pueblo en ser tomado por el ejército de Franco antes de la estabilización del frente de Extremadura y a la alarma propagada por quienes huían de la violencia de los "nacionales" en Azuaga, especialmente. De hecho las sacas, sobre todo la última, una de las mayores, en la que 33 personas fueron fusiladas frente al muro del viejo cementerio del pueblo los días 24 y 25 de septiembre de 1936, el mismo día y el siguiente de la toma de Azuaga.

No se tienen cifras exactas de los muertos por la represión posterior de los vencedores, pero tuvo que ser también muy dura. Entre los nombres señalados en la Causa General y otros fusilados posteriormente, podría considerarse la cifra de 47. Todavía no se han encontrado muchos de los cuerpos de los fusilados en el bando perdedor, que es posible fuesen arrojados a la fosa común del cementerio viejo ni de los soldados que murieron combatiendo en tal frente***.

Comité Antifascista "paralelo"

Incluso años después, en 1940, el que fue concejal y alcalde socialista de Campillo en el momento de las sacas, Valentín Cortés, y que, según los testimonios de su familia e incluso de otras que habían sido afectadas por las sacas frentepopulistas, no tuvo que ver nada con tales asesinatos (hubo un Comité Antifascista "paralelo" encargado de tales menesteres), fue fusilado en Mérida****.

Ese era el clima previo a la llegada de los italianos al frente de la Sierra de Argallén, visible desde Campillo de Llerena. La primera Brigada Mixta italo- española, creada en 1937 recibió el nombre de Flechas negras y se constituyó en la ciudad de Badajoz. Estaba mandada por el coronel italiano Sandro Piazzoni y en su composición, la oficialidad y la suboficialidad eran básicamente italianas y los españoles, la clase de tropa.

Sin embargo, fue la conocida como Primera Brigada Mixta Legionaria, Flechas Azules, que se creó también en febrero de 1937, la que terminó luchando en las inmediaciones de Campillo y en ella, los italianos seguían controlando la oficialidad al mando del coronel Mario Guassardo alías Gusberti.

Las brigadas italo-españolas procedían de la ofensiva de Pozoblanco y la zona de Azuaga-Llerena y comenzaron a sufrir bajas de ambas nacionalidades. Desde 1937, se hizo necesario un cementerio de guerra y desde entonces se dispone de su croquis primitivo. A finales de la guerra, se calcula que 15 italianos y entre 53 y 55 españoles de la brigada fueron enterrados allí. Hay otros 245 muertos de guerra entre 1938 y 1939 en el frente cercano (incluso hubo un hospital de campaña en el pueblo), pero, dadas las dimensiones de la fosa común adyacente a las tumbas italianas y a los nichos, los inhumados adicionales no podrían superar el número de 80. En total, 150 (fueron encargadas al carpintero municipal 127 cruces en 1939).

Los restos italianos fueron trasladados

Terminada la Guerra, el cementerio, en cuyo recinto había un eucalipto señero, era mantenido por el Ayuntamiento con sus escasos medios. Todos los restos de los muertos italianos fueron trasladados al osario de San Antonio de Padua en Zaragoza y otros restos al Valle de los Caídos. Sin embargo, muchos de los cuerpos allí enterrados seguían allí.

Según informó el diario Hoy de Extremadura, a pesar de que el Ayuntamiento había mantenido el recinto, este no dejaba de sufrir expolios de sus tumbas y saqueos. Era frecuente encontrar huesos, cráneos y algunos enseres rodando por el interior del camposanto.



Finalmente, el alcalde socialista Juan Valenzuela tuvo la idea de recuperar el cementerio italiano para una nueva mirada democrática y reconciliadora de aquella terrible historia y todos los demás alcaldes que le siguieron apoyaron la idea. Ahora bien, justo es reconocer que los que consiguieron el dinero para ejecutar el proyecto fue el partido Independientes por Extremadura, IPEX, que ganó las elecciones municipales en 2007. Según las fuentes consultadas, el alcalde decisivo fue Francisco Heras Navascuez en tiempos del primer mandato de Guillermo Fernández Vara al frente de la Junta de Extremadura.

Como suele ocurrir, la inauguración final del cementerio italiano recuperado y rehabilitado fue protagonizada por el gobierno de José Antonio Monago, del PP, el entonces alcalde de la localidad, Tomás Ramiro Sánchez, de IU, que incluso invitó al acto al entonces consejero de Economía, Antonio Fernández, natural precisamente de Campillo y cuyo padre fue alcalde franquista del pueblo durante muchos años.


*Los restos de un soldado republicano, que combatió en el frente de Extremadura durante la Guerra Civil Española, fueron hallados en 2015 en el transcurso de unas excavaciones arqueológicas desarrolladas en la Sierra de Argallén en el término municipal de Campillo de Llerena (Badajoz). Se trataba del "primer soldado republicano" exhumado en Extremadura.

**Lombardo Sáenz, Álvaro: El cementerio de los italianos de Campillo de Llerena cono lugar de la memoria, tesis de Máster Interuniversitario de la Universidad de Zaragoza, 2012. Pág. 31

***Se encontró un cartel escrito a mano y clavado en una encina escrita por un superviviente republicano de dicho frente en el que dice: "El dia 10 de Octubre de 1938 murieron sobre estas paredes 1 capitan, 2 tenientes, 5 sarguentos, 141 soldados de 4 compañia, 3 batallón, 127 brigada, 28 division, de una edad de 19 a 25 años todos sin culpa alguna, lo escribe un superviviente rindiendo un omenage por los que murieron sin culpa. M P T"

****Sustituyó en el cargo al alcalde, igualmente socialista, Pedro Rubio que, según nos refiriró Paco Martín Portalo, agente de Empleo y Desarrollo Local e impulsor de las obras de restauración del cementerio y del Museo Exposición del Museo de la Guerra, fue encarcelado por las autoridades franquistas pero no ejecutado.