¡Feliz Nada! o Navidades ateas

Katy Mikhailova

Un mensaje de Pablo Iglesias de 2012 representa la hipocresía de un sector de esta sociedad.

2014-12-20

Imagino una escena de lo más surrealista: dos personas saliendo de un centro comercial, cargados de bolsas de regalos, y, con una cínica sonrisa, felicitándose mediante un "¡feliz nada!". Una fiel manera de representar la hipocresía de aquellos que atentan contras estas fiestas por su origen religioso, sumándose a la par a la celebración y a las compras. Aunque decía la canción de un tal Melendi que "la Navidad la ha inventado El Corte Inglés", lo que estos almacenes españoles han inventado -además de "marca España"- es hacernos más fácil y agradable la tarea de hacer regalos. Una actividad que implica, automáticamente, que el mercado funcione, y que generemos riqueza. Mucho antes de Zara, El Corte Inglés era -y es- ese escenario en el que nos sumergíamos para hacer las compras de Navidad.

"Indignante ver telediarios en Navidad: Papa Noel, dietas, vacaciones, regalos, idiotas en agua helada y consumo. Desvergüenza periodística", se jactaba en 2012 Pablito Iglesias a través de su cuenta de Twitter. Entonces no era lo que es hoy. Como si él no necesitara vacaciones… Como si él no comiera turrones y mazapanes. Y, claro, en Venezuela eso de hacer regalos no se lleva. Pero ya verá el régimen -físico, porque el ideológico ya lo tiene muy definido- que le tocará hacer cuando, a base de gorronear del bote, alcance el tamaño de su compatriota el sindicalista Cándido Méndez. Que ni las camisas de Alcampo le irán bien. Todo se andará, lectores. Lo del agua helada va contra los ortodoxos que practican el Bautismo con baños en agua fría, que buena falta le haría a este señor para purificar un poco su conciencia. Y ya lo del consumo, ni hablamos. Si no se consume, ¿de dónde sacarán el dinero los empresarios para pagar a los empleados, y que éstos luego puedan consumir?

Sin llegar a los extremos de este pseudo-político que a estas alturas está ganando más dinero que el Presidente del Gobierno, su mensaje representa la hipocresía de un sector de esta sociedad, cuya empatía con el ser humano parece haberse esfumado conforme la ideología comunista, rozando el anarquismo, ha ido destruyendo toda la bondad que queda en la tierra. Pero un comunismo a su manera. Critico a los ricos, celebro que la Duquesa de Alba fallezca porque era "asquerosamente rica", pero lo hago desde mi modernísimo iPhone mientras preparo la San Silvestre vallecana con unas Nike que se fabrican en Tailandia. ¡Qué desagradable ver compromiso, respeto, gratitud, amor, entrega de regalos, deseo de felicidad para todo el mundo!

La navidad tiene esa parte tan bella de reunirse con aquellos a los que no vemos apenas, de perdonar a esa persona que nos ha hecho daño, de creer en que nos puede tocar ‘El Gordo’ y que el eslogan de ese anuncio podría ser verdad, de disfrutar eligiendo los regalos que le robarán una sonrisa a un amigo, de pensar en que una nueva vida en ese año que empieza es posible. Aunque solo una pequeñísima parte de nuestros deseos se cumpla, aunque solo sea por el pensamiento positivo, aunque solo creamos en la belleza de nuestras intenciones durante 10 días, vale la pena celebrar la Natividad. Porque irremediablemente buscamos la felicidad. Y algo nuevo se está gestando, y Dios está de camino, si creemos y creamos. Y lo demás, ya sucede solo.