Mini 'jobs', aunque 'jobs'

José T. Raga

Los líderes de UGT y CCOO deberían situarse en el mundo real, que no es el del sindicalismo subvencionado.

José T. Raga | 2014-08-22

Estamos tan acostumbrados a la demagogia de los que tienen patente para la palabra y el discurso que, con agravio comparativo para ellos, juzgamos a los que ejercen la acción política, más aún los que lo hacen desde posiciones de gobierno, atribuyéndoles estar fuera de la realidad, hablando para un mundo que no existe, con despreocupación del mundo real, único capaz de sufrir o disfrutar de los resultados de su gestión.

Y digo que nuestros juicios lo son con agravio comparativo porque tales juicios y atribuciones de demagogia irreal raramente se refieren a los dirigentes sindicales, particularmente los de UGT y CCOO, que existen razones sobradas para dirigirles nuestra atención, no sólo por merecerla, sino por su capacidad de movilización, en ocasiones violentamente agresiva, imponiendo por la fuerza lo que demagógicamente predican.

Resulta difícil permanecer impávido ante las críticas que los paladines de tales organizaciones sindicales están esgrimiendo respecto a los empleos a tiempo muy parcial, clamando por una legislación que los prohíba, aunque no ofreciendo sus puestos sindicales subvencionados a aquellos cuya alternativa sería el desempleo. Saben muy bien, cuando así les interesa, eliminar los efectos de la estacionalidad en las estadísticas de empleo o en su reverso, de paro.

De lo que no quieren enterarse es de que esa estacionalidad, comúnmente aceptada como un factor que, en determinados períodos y para determinados empleos, tiene alta actividad en su fase positiva, mientras es causa de desempleo en su fase negativa, muestra también su reflejo en la jornada diurna de no pocas actividades.

Se trata de actividades discontinuas a lo largo de la jornada, que se concentran en determinadas horas, permaneciendo en el letargo más absoluto durante el resto de la jornada. Actividades que permiten emplear a trabajadores durante dos, tres o cuatro horas, incluso todos los días de la semana y los del mes o quizá del año, pero que nunca podrán evitar la ausencia de actividad en el resto de la jornada, por lo que, salvo subvención graciosa, no podrían justificar un contrato laboral a tiempo completo.

Pues, a decir de los sindicatos, no debería permitirse estos minicontratos que, en su apreciación, están más allá de los tan criticados contratos basura, exponentes de la precariedad laboral. No aspiro a convencer a los sindicatos de que estos trabajadores están desarrollando un trabajo tan digno como el que más; y que algunos de ellos, simultaneando dos ocupaciones mini, acaban trabajando una jornada completa. Sólo les pediría que, para no envenenar las relaciones laborales, que parece ser su propósito, pregunten a los trabajadores en estas situaciones si optarían por el paro con preferencia a la ocupación mini.

Es decir, les pediría que se sitúen en el mundo real, que no es el del sindicalismo subvencionado, y que asuman que no hay peor situación para un trabajador que la de no poder ejercer sus facultades laborales por carecer de puesto de trabajo.

¿Atenderán esta petición? Sinceramente, creo que no.