Israel lanza la operación Margen Protector

Rafael L. Bardají

El enfoque de 'perfil bajo' planteado por Jerusalén finalmente no ha funcionado.

Rafael L. Bardají | 2014-07-08

El enfoque de perfil bajo planteado por Jerusalén finalmente no ha funcionado. Hamás no sólo ha aumentado el lanzamiento de cohetes contra suelo israelí (150 la semana pasada y más de 80 sólo ayer, 7 de julio), sino que ha planteado más y más exigencias para considerar un alto el fuego. Pese a todos los esfuerzos de las autoridades israelíes por evitar una operación militar, los continuos ataques procedentes de Gaza han hecho inevitable una réplica. Así, el 8 de julio a la 1:30 de la madrugada, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han iniciado una ofensiva aérea con el nombre de Protective Edge ("Margen Protector"). Dado el interés de Hamás en provocar a las fuerzas israelíes y en forzar una campaña más amplia, puede que el enfrentamiento que estamos viendo en estos momentos dure más de lo esperado originalmente por Jerusalén y ponga de nuevo a Israel en el punto de mira de las críticas internacionales.

Antecedentes y últimas noticias

La más reciente ronda progresiva de lanzamiento de cohetes desde Gaza comenzó el 15 de junio, poco después del secuestro, el 12 de junio, de los tres adolescentes israelíes Eyal Yifrach, Naftalí Frenkel y Gilad Shaar.

El lanzamiento esporádico de cohetes persistió durante el periodo en el cual las autoridades israelíes llevaron a cabo la búsqueda de los tres adolescentes secuestrados, cuyos restos fueron descubiertos el 30 de junio. Fuentes de la inteligencia israelí confirmaron que el secuestro fue llevado a cabo por operativos de Hamás con base en Hebrón. La operación militar israelí para recuperar a los adolescentes desaparecidos también tuvo como objetivo infraestructuras civiles y terroristas de Hamás en la Margen Occidental, principalmente en la zona de Hebrón.

Entretanto, el secuestro y asesinato de Mohamed Abu Khdeir, un palestino de 16 años de Jerusalén Este, el 2 de julio, provocó violentas protestas palestinas, sobre todo en Jerusalén Este, que también condujeron a violentas manifestaciones en varias localidades árabes. El rápido arresto, el seis de julio, de seis israelíes sospechosos de haber cometido el brutal asesinato y la amplia condena israelí del crimen han restaurado la calma.

La cronología de los ataques con cohetes muestra que, desde el descubrimiento de los restos de los tres adolescentes, los terroristas incrementaron los lanzamientos desde Gaza sobre el sur de Israel:

El sistema de defensa anticohetes israelí Cúpula de Hierro interceptó la mayoría de los cohetes que iban a caer sobre áreas pobladas. Como consecuencia, y pese al bombardeo de más de 220 cohetes lanzados contra Israel desde el 15 de junio, las víctimas y los daños físicos por parte israelí han sido limitados.

Las medidas de represalia en defensa propia por parte de Israel durante este tiempo han sido limitadas, y su objetivo han sido determinados enclaves terroristas en Gaza, con un numero mínimo de víctimas civiles. Las autoridades israelíes -públicamente y a través de terceros (sobre todo agentes de la inteligencia egipcia con vínculos con los líderes políticos y militares de Hamás)- han manifestado reiteradamente que Israel no tiene interés en una escalada y que "se responderá a la calma con la calma". Por su parte, los israelíes han hecho todo lo que está en sus manos para evitar el enfrentamiento y la escalada.

Según informaciones aparecidas en los medios el 4 de julio, los intermediarios egipcios estaban a punto de conseguir un alto el fuego con Hamás, restaurando los términos del anterior alto el fuego que siguió a la Operación Pilar de Defensa (noviembre de 2012). Sin embargo, Hamás se echó atrás, incrementó los ataques contra Israel y, por primera vez desde Pilar de Defensa, asumió plena responsabilizas por el lanzamiento de cohetes sobre territorio israelí el 7 de julio.

El bombardeo dirigido por Hamás sobre Israel ese día fue de más de 80 cohetes; unos 65 fueron lanzados en el margen de una hora (empezando en torno a las 8 de la tarde, hora local), y varios de ellos fueron lanzados con un mayor alcance que incluía no sólo el sur de Israel, sino los márgenes del sur de la zona central del país. Anteriormente, ese mismo día, siete operativos de Hamás resultaron muertos al explotar unas municiones en un túnel improvisado oculto entre Gaza y territorio israelí. El portavoz de Hamás apareció en medios árabes prometiendo, de manera desafiante, responder a cualquier contraataque israelí. La cadena de TV de Hamás prometió a los habitantes de Gaza que el objetivo es Tel Aviv.

El Gabinete israelí, reunido a última hora del día 7, ordenó a las Fuerzas de Defensa de Israel que intensificaran las operaciones aéreas contra Hamás, dirigieran más fuerzas de tierra contra Gaza, y aprobó la llamada a filas de 1.500 reservistas, principalmente para apoyar a los Comandos de Defensa Civil de las FDI.

A primera hora del 8 de julio, el portavoz de las FDI anunció que las Fuerzas de Defensa habían iniciado la Operación Margen Protector para detener el terror causado por los cohetes lanzados de manera indiscriminada contra civiles israelíes.

Análisis

Hamás ha decidido deliberadamente generar una escalada en la situación, pese a los mensajes de Israel de que no sólo no tiene interés es una escalada, sino que hará todo lo que esté en su mano para evitarla.

Es de destacar que la efectividad del sistema de interceptación de cohetes Cúpula de Hierro, que ha salvado numerosas vidas israelíes, ha incrementado la capacidad de maniobra del Gobierno israelí y le ha permitido mantener una contención estratégica. Sin embargo, pese al mínimo numero de víctimas israelíes (ninguna de ellas mortal), no hay Gobierno que pueda quedarse de brazos cruzados muestras los terroristas aumentan el lanzamiento de cohetes que, actualmente, tienen como objetivo potencial en torno a un millón de israelíes, los cuales han tenido que dormir en refugios. Además, Hamás posee un considerable arsenal de cohetes de mayor alcance, los cuales podrían dirigirse contra la principal área metropolitana de Israel, Tel Aviv.

La contención, hasta ahora, de Israel, se debe a la hipótesis de trabajo de que una operación militar no puede provocar un cambio estratégico sobre el terreno, y, probablemente, obligue a una nueva entrada en vigor de los términos de anteriores acuerdos de alto el fuego. A menos que se vuelva a ocupar Gaza, lo cual ni se plantea, Israel no puede derribar militarmente el Gobierno de Hamás en Gaza. Al iniciar la Operación Margen Protector, las FDI no han desplegado, hasta el momento, suficientes fuerzas acorazadas y de infantería como para llevar a cabo una gran ofensiva terrestre. Además, una operación militar en Gaza corre el riesgo de caer en una encerrona estratégica e incitar a cometer delitos por parte palestina, ya que los errores operativos cometidos en la confusión de la batalla pueden provocar inintencionadamente víctimas civiles.

Si bien el cálculo israelí es bastante sencillo, comprender la lógica de Hamás resulta cada vez más difícil, pues muchos profesionales y expertos asumían, hasta hace bien poco, que el movimiento palestino tampoco tenía interés en una escalada.

Hamás y su Gobierno de Gaza afrontan una de sus mayores crisis desde que se hicieran con el control de la Franja en 2006. Con el derrocamiento del régimen de Morsi y la persecución de los Hermanos Musulmanes en Egipto, Hamás, un vástago de éstos, ha perdido su principal abanderado teológico y político.

Además, los militares egipcios y el nuevo presidente electo, Abdul Fatah al Sisi, consideran que Hamás es un colaborador de sus archienemigos domésticos, los Hermanos Musulmanes y la filial de Al Qaeda que desestabiliza la península del Sinaí, Ansar Bayit al Makdas. Este grupo ha perpetrado una serie de atentados dirigidos, principalmente, contra los militares y fuerzas de seguridad egipcios en el Sinaí y en el continente. Durante el pasado año, las autoridades egipcias han tomado medidas drásticas en la península, destruyendo los túneles que la comunican con Gaza (una importante fuente de ingresos del Gobierno de Hamás, y la principal vía de entrada de fondos y armas de contrabando en Gaza), y permitiendo apenas la apertura del paso fronterizo entre la Franja y Egipto.

Hamás también ha reñido con Irán, que antes era uno de sus principales proveedores de fondos y de munición, debido a la guerra de Siria. El Gobierno catarí, antaño uno de sus mayores donantes de fondos, se muestra actualmente menos proclive a suministrárselos. Para empeorar aún más las cosas para Hamás, el presidente de la Autoridad Palestina, se ha negado, los dos últimos meses, a pagar los salarios de las decenas de miles de funcionarios del Gobierno de Hamás y de sus servicios de seguridad.

Así, la situación socioeconómica en Gaza se está volviendo insostenible (incluso para los estándares locales), con frecuentes cortes de electricidad. Fuentes de la inteligencia israelí estiman que Hamás está tratando desesperadamente de sobrevivir y su control de la Franja es caótico. El secuestro de los tres adolescentes israelíes y la desafiante respuesta de Abás al mismo han echado por tierra el acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamás, con el que el Movimiento Islámico esperaba poder salvar su desesperada situación.

Como consecuencia de todo ello, los dirigentes políticos de Hamás carecen prácticamente de influencia sobre el brazo militar de la organización. Éste también ha experimentado una humillación en el curso de sus operaciones, debido a la detección, por parte de Israel, del túnel oculto que conducía de Gaza a territorio israelí, y a la muerte de siete de sus operativos, a quienes volaron en el túnel.

Si bien el sentimiento de la humillación y el afán de venganza podrían explicar esta deliberada escalada, Hamás sabe bien que no será capaz de lograr mucho -si es que logra algo- de Israel, más allá de los términos del anterior alto el fuego. De por sí, restaurar esos términos sólo podría empeorar la posición de Hamás, pues no hará nada por aliviar la crisis socioeconómica. Por tanto, Hamás podría exigir a cambio de un alto el fuego: a) que Egipto reduzca su bloqueo casi total del paso fronterizo con Gaza; y b) que el presidente palestino reanude la transferencia de fondos para pagar los salarios del Gobierno de Hamás.

Si consideramos todo esto, Israel y Hamás pueden estar frente a una operación militar de escala y duración medias. La humillación del brazo militar podría provocar el lanzamiento de misiles de largo alcance contra Tel Aviv y más allá. Esto podría obligar a Israel a llevar a cabo una operación militar de más alcance, la cual podría incluir un componente limitado de fuerzas terrestres.

Además, si Hamás busca realmente obtener concesiones de Egipto y de la Autoridad Palestina, ello podría prolongar la ofensiva militar. En el caso egipcio, resulta difícil imaginar que sus actuales dirigentes accedan a relajar las medidas de seguridad, lo cual considerarían que va en contra de su seguridad nacional.

Así, esta nueva ronda de enfrentamientos entre Hamás e Israel podría prolongarse durante varios días, cuando no semanas.

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