Pujol, de la retirada a la desbandada

Federico Jiménez Losantos

Federico Jiménez Losantos | 2003-12-08
Reconozco que yo era de los que no creían en que un bisoño Carod con apenas el 16% de los votos engañase como a un lactante al todopoderoso y experimentadísimo Jordi Pujol, pero así ha sido. Está claro que hasta la elección del Presidente del Parlamento de Cataluña, ERC ha estado jugando como el ratón listo con los dos gatazos ambiciosos, PSC y CiU, y que, finalmente, ha hecho Presidente de la Generalidad al que menos daño o menor sombra podía hacerle para el futuro, que evidentemente no es Artur Mas. Tras el éxito moral de las elecciones, Pujol ve cómo su retirada se convierte en desbandada. Porque ya veremos qué queda de aquí a tres años de esa coalición de intereses y sectarismos unida por dos factores y sólo dos: el liderazgo de Pujol y la argamasa del Presupuesto. Siete mil empleados públicos de la estricta confianza de CiU parece que no llegarán a comerse el turrón de estas Navidades. ¡Adéu, Pesebre, adéu!
 
Lo peor del “timo del patriota” del que ha hecho víctima el pícaro urbanita Carod al avaricioso paleto Pujol es que previamente se ha desactivado la previsible queja fundamental de los convergentes: que los separatistas de ERC le dan la Generalidad a quien no ha ganado las elecciones y además pertenece a “un partido de Madrid”. Como en estas semanas Mas ha multiplicado sus guiños, genuflexiones y humillaciones ante Carod, como ha cantado sus excelencias, las que tiene y las que no tiene, y hasta se ha ido a Vitoria a respaldar el Plan Ibarreche, porque es con el que se identifica Rovireche, Convergencia se ha quedado a solas con Unió... y con el PP. Al que no le viene mal en absoluto este Gobierno, ni para formarlo en Madrid ni, sobre todo, si está dispuesto a crecer como partido en Cataluña. Pronto lo veremos. En realidad, pronto vamos a ver muchísimas cosas, y casi ninguna buena. Pero, como bien dijo Mayor Oreja, ésta es la herencia de Pujol. Que cada vez tiene más cara de Cambó.