Rosalía y el novio rapero que tanto la hizo sufrir

Manuel Román

La artista española con más proyección internacional cumple 26 años cuando se acaban de anunciar sus cinco nominaciones a los Grammy Latinos.

Manuel Román | 2019-09-25

Este ha sido el año de Rosalía, la cantante española más conocida fuera de nuestras fronteras, de la que los medios de comunicación no dejan de interesarse continuamente. Se reseñan sus éxitos musicales, los premios que recibe y la imagen que presenta con sus originales atavíos. Icono, por lo tanto, no sólo del pop juvenil sino de la moda, al punto que una revista del prestigio de Vogue le haya dedicado en julio portada y muchas páginas en su interior, con muy cuidada ilustración gráfica. Se la discute acerca del flamenco que introduce en su repertorio. Todo ello cuando este 25 de septiembre cumple veintiséis años, gana mucho dinero, vive en una constante vorágine y no parece tener tiempo para enamorarse. De su vida íntima apenas se sabe nada: sólo que tuvo un novio que no la hizo lo feliz que ella soñaba, antes de ser tan conocida y tratada como una super estrella del espectáculo.

Catalana, del pueblo barcelonés de San Esteban de Sasroviras, hija de una familia obrera, Rosalía Vila Tobella sorprendió a los suyos cuando con sólo siete años se arrancó por sones flamencos en la sobremesa de una celebración. A su progenitor siempre le gustó el buen cante y la niña debió copiarle alguna copla, mientras iba creciendo y escuchaba, por ejemplo, a Niña Pastori, a quien quería parecerse. Fue ya con diez años cuando se lo fue tomando más en serio, tomando nota de cómo cantaban los más grandes, hasta que se matriculó en la Escuela de Música Superior de Cataluña. Tuvo un profesor dedicado enteramente a ella, Chiqui de La Línea, experto en el arte jondo, quien sólo admitía por curso a un alumno. Y Rosalía le salió muy despierta. Tanta pasión puso ella en las clases que fue conociendo todos los palos del flamenco, aunque hasta la fecha no ha tenido oportunidades de lucirlos en los sitios adecuados: los festivales que suelen celebrarse en verano en el triángulo del Sur, provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla. Sin duda cuando muestra detalles de su arte respeta escrupulosamente lo que se entiende como flamenco de cuna, el que corre de generación en generación, aunque ella pueda añadirle algún pellizco propio.

Pero cuanto ha ocurrido con la revolución de sus canciones nada tiene que ver con la ortodoxia flamenca, pues han de etiquetarse de géneros diferentes: el rhythm and blues, el pop latino y el más vulgar reguetón o reggaetón Todo ello en disco con un sonido espectacular y en actuaciones cara al público o en televisión a través de unas coreografías muy ensayadas y su potente presencia en el escenario luciendo vestidos muy llamativos. Rosalía es hoy por hoy la innovación de ese espectáculo que en los Estados Unidos siempre han marcado tendencia mundial, ligados a números de comedias musicales que son visualmente muy atractivos. No nos extraña que Rosalía haya triunfado, pues tiene una voz extraordinaria. A ello desde luego hay que agregar la razón de su despegue internacional.

Ese triunfo, que desde Norteamérica se ha extendido por otros países de habla hispana y en Europa, es cosa del llamado marketing. Un equipo bien preparado, introducido en poderosas multinacionales del show-bussines, que influyen en la casa de discos y en la contratación en importantes festivales y escenarios de gran audiencia. No se recuerda que en España una artista novel haya conseguido lo que Rosalía en un tiempo récord, ganadora de dos Grammys latinos este año, cuando ha participado en el rodaje de la última película de Almodóvar, Dolor y gloria, cantando "A tu vera" junto a la protagonista, Penélope Cruz. Ésta, nada más conocerla, le pidió si no le importaría que ensayaran juntas en su camarín.

Con una exigua discografía hasta el momento, las canciones de Rosalía ya se han divulgado desde el otoño del pasado año con una celeridad increíble. Títulos como Malamente, de su álbum "El mal querer" y otros como Aute Cuture, Con altura, Pienso en tu mirá... En la última gala de los premios Goya armó el taco con su versión de un éxito de Los Chunguitos, Me quedo contigo. Y quienes siguen la serie televisiva Paquita Salas hace tiempo que se familiarizaron con su sintonía, original de la cantautora catalana, para cumplir el encargo de sus dos responsables, la pareja formada por Javier Calvo y Javier Ambrossi.

Pero, ¿cómo ha conseguido Rosalía escalar a tanta altura en apenas un par de años? Ella simplemente contesta: "He crecido con las redes". Y a través de ella difundió sus primeras composiciones, con sus conocimientos de piano y guitarra. En las letras le ayudó en sus principios Antón Álvarez, conocido como rapero con el seudónimo de C. Tangana. Se ennoviaron, vivieron juntos una larga temporada, hasta que él se largó y comenzó una relación con la actriz Berta Vázquez. Rosalía, que nos parece una joven sincera, lo pasó mal tras esa ruptura: "Me hizo sufrir mucho". Desde entonces no se le conocen más relaciones. Si las tiene, debe llevarlas con suma discreción, pues no se conocen. Anecdóticamente hace diez días se vistió de novia con un bello vestido, difundiendo por Instagram algunas imágenes de las pruebas. Cualquiera podría pensar que, de la noche a la mañana, ha decidido casarse. No lo creemos; más bien debió obedecerse a la realización de un vídeo musical.

Los seguidores de ídolos como Rosalía ignoran probablemente los esfuerzos que le han supuesto alcanzar su popularidad, sobreponiéndose a las primeras desilusiones y fracasos. Se presentó a Tú sí que vales y no fue seleccionada. Era la época en la que en su pueblo buscaba sitios donde ir dándose a conocer. Cuenta que su madre se ocupaba de llevarse unas cuantas sillas de su casa y de otras vecinas para que Rosalía cantara en algún bar de los alrededores. Y las veces que hubo de actuar en locales cutres, desgañitándose con su voz ante sólo una docena de clientes, fueron bastantes. Hasta hubo de someterse a una operación de las cuerdas vocales por los excesos que cometía con su garganta.

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Y ahora, sí, puede ir recogiendo los sacrificios de su pasado, aún siendo muy joven, actuando por ejemplo ante cincuenta mil personas. Actúa junto al guitarrista Raül Refree, su productor en Los Ángeles del disco con el que debutó en los Estados Unidos, quien es pilar importante en su equipo. Le secunda el músico canario El Guincho, asimismo colaborador de Rosalía desde que se inició su lanzamiento internacional, pendiente desde que la intérprete sube al escenario y concluye su actuación. Y destaca su representante, una cubana fundadora de la empresa que gestiona las actuaciones de cantantes de primera línea. Y amén de su grupo de bailarinas a las órdenes de una competente coreógrafa, se encuentra Pili, a la que conocen como Daiquiri, que es hermana de Rosalía, la acompaña a todas partes en calidad de asistente personal. Y, por cierto, la responsable del vestuario es María Simún, bajo cuyo apellido, que desconocemos de donde viene, se esconde la hija del siempre recordado Enrique Urquijo, cantante y líder de Los Secretos, quien poco antes de fallecer por sus excesos con la droga dedicó a su pequeña un par de canciones, "Pero a tu lado" y la más difundida, "Agárrate a mí, María".

A Rosalía, que sigue de gira con El mal querer tour, se la espera en España, donde últimamente no ha podido actuar dados sus compromisos en el exterior. El 7 de diciembre tiene apalabrada su presencia en el Palau Sant Jordi, de Barcelona, y el 10 en el madrileño Wizink Center. Su futuro parece que se ha adelantado y ya es hoy.