La EPA se ceba con el sector privado: destruye empleo por primera vez desde 2013

José María Rotellar

Si eliminamos el efecto del verano, el empleo prácticamente no sube (sólo un 0,09%) y el paro se incrementa un 1,72%.

2019-10-25

Aunque el Gobierno de Sánchez se empeñe en decir que la rebaja que ha hecho de las previsiones de crecimiento se debe sólo a la actualización metodológica del INE de la serie de la Contabilidad Nacional, los datos ponen de manifiesto, una y otra vez, que no es así y que se ralentiza la economía de manera clara.

Esa ralentización ha llegado al empleo, como ya venimos observado desde hace meses. Tras los peores datos de paro y afiliación a la Seguridad Social de los meses de junio, julio, agosto y septiembre desde tiempos de la crisis, ahora, también la EPA del tercer trimestre, muestra que son los peores datos de creación de empleo y de reducción de paro desde esos tiempos.

De esta manera, se frena la creación de empleo. Se trata del peor trimestre en creación de empleo trimestral desde 2012, junto con el de 2013. En el tercer trimestre se crean 69.400 empleos (34.200 de ellos en el sector público), mientras que el trimestre anterior se creaban 183.900 empleos, y mientras que en el segundo trimestre de 2017 (con el Gobierno del PP) se creaban 235.900 puestos de trabajo. Así, con Sánchez se crea 3,4 veces menos empleo que con el PP en el Gobierno.

De hecho, con el PP en el Gobierno no paró de subir la creación de empleo y con el PSOE gobernando no deja de bajar.

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Es también el peor tercer trimestre en creación de empleo interanual desde 2014: se crean 132.500 empleos menos que en el tercer trimestre de 2018 y 175.400 empleos menos que en el de 2017 (cuando gobernaba el PP).

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Si no se ralentiza más se debe a que Sánchez no ha podido aplicar su política económica en toda su intensidad, al tener que gobernar con los presupuestos prorrogados; política económica de más gasto y más impuestos que quiere aplicar si forma gobierno tras las elecciones.

Por otra parte, se constata que distintas políticas dan distintos resultados. Mientras que en el conjunto nacional la creación de empleo en el último año pasa de aumentar en 478.800 personas en el segundo trimestre de 2018 a hacerlo sólo en 346.300 personas ahora (132.500 menos que en el mismo trimestre del año anterior), la Comunidad de Madrid pasa de crear 4.300 empleos en el tercer trimestre de 2018 a crear 104.500 empleos en el tercer trimestre de 2019 en términos interanuales.

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Así, en términos interanuales, Madrid es la región donde más se incrementa el empleo (104.500 empleos más) y Andalucía es la tercera donde más se crea (68.100 empleos más en el último año), con lo que, además, la escasa creación de empleo se produce en dos de las regiones gobernadas por el PP.

A nivel nacional, es la peor evolución interanual del paro desde 2013: entre julio y septiembre desciende el paro en 111.600 personas, mientras que en el mismo periodo de 2018 descendía en 405.700 personas y en el de 2017 (Gobierno del PP) descendía en 589.100 personas.

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Del mismo modo, también se puede comprobar que la Comunidad de Madrid, que es quien lidera el descenso del paro interanual, hace descender mucho más el desempleo que lo que lo hacía el mismo trimestre del año anterior, al contrario que en el conjunto nacional, donde el descenso del paro se frena respecto al mismo período del año anterior.

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De este modo, la tasa de paro a nivel nacional sólo desciende una décima, hasta el 13,92%, subiendo la tasa de paro femenino hasta el 15,92% y aumentado el paro en los jóvenes de entre 16 a 24 años en 18.500 desempleados más.

¿Y qué sucede sin el efecto del verano? Que el empleo prácticamente no sube (sólo un 0,09%) y que el paro se incrementa un 1,72%. Es decir, que sin el impulso de la estacionalidad veraniega y el crecimiento del empleo en el sector público (la mitad de todo el empleo creado en tasa intertrimestral), el empleo privado habría retrocedido, pues el sector público no responde de manera tan marcada a la estacionalidad. Eso es lo que recoge el Ministerio de Economía en sus indicadores e informes macroeconómicos: al desestacionalizar los ocupados en el sector privado, pasan de 16.519.700 ocupados en el segundo trimestre de 2019 a 16.511.400 ocupados en el tercer trimestre de 2019, es decir, desciende en 8.300 personas. Eso no sucedía desde el tercer trimestre de 2013, en plena crisis.

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Por tanto, son malos datos de empleo, que ratifican la intensificación de la desaceleración de la economía española, que necesita reformas estructurales profundas, contención del gasto, bajada de impuestos y liberalización económica para volver a crecer sólidamente cuanto antes. Todo lo contrario de lo que parece que son los planes económicos del Gobierno en funciones si logra revalidar su mandato.