Hamilton tendrá que esperar a su sexto título pese a ganar en México; Carlos Sainz se diluye

Sergio Valentín

Le faltan cuatro puntos. Podría lograrlo en Austin el próximo domingo. Ferrari volvió a fallar en la estrategia. Sainz, de cuarto a decimotercero.

Sergio Valentín | 2019-10-27

Lewis Hamilton se impuso en el Gran Premio de México, el decimoctavo del Mundial de Fórmula Uno. Una victoria que fue celebrada por el británico, como era de esperar, pero que no tuvo el premio doble de asegurarse matemáticamente su sexto título mundial por el tercer puesto de Bottas. Es solo una cuestión de tiempo, de esperar. Y quizá no haya que esperar mucho porque podría hacerse oficial en Austin (Texas), sede del Gran Premio de Estados Unidos, el próximo domingo.

Hamilton firmó su décima victoria del año por delante del alemán Sebastian Vettel (Ferrari) y del otro Mercedes, el de su compañero finlandés Valtteri Bottas, segundo en el Mundial, a 74 puntos del inglés.

Es la victoria número 83 de Luis Hamilton en su carrera. El próximo domingo, con cuatro puntos más, logrará otro titulo. Es cuestión de esperar porque se ha visto, desde la primera carrera, que no tiene rival ni él, ni la escudería Mercedes. Su máximo competidor, Ferrari, volvió a evidenciar sus problemas internos, plasmadas en malas decisiones. La escudería italiana tuvo opciones de ganar con Charles Leclerc, quien era líder en la vuelta 17 pero concentraron todas sus opciones en quien tenía menos opciones de ganar, Vettel. Parece que hay que contentar o revitalizar al piloto alemán. Hamilton, Vettel y Bottas optaron por hacer una única parada y a Leclerc le dieron orden de hacer dos. Leclerc era primero, Vettel segundo y Albon tercero antes de la primera parada. El podium fue Hamilton, Vettel y Bottas.

Carlos Sainz de más a menos. A mucho menos. La salida del español fue impresionante. Adelantó a Bottas y luego aprovechó el toque entre Hamilton y Verstappen para ponerse cuarto, su mejor posición en México. Aguantó cuatro vueltas pero, poco a poco, su Renault fue perdiendo potencia, algo que no le había pasado en las últimas carreras donde fue el mejor de los pilotos fuera de Ferrari y Mercedes. La clave fue la parada en la que puso los neumáticos duros. El McLaren no tiraba nada y pasó de ser cuarto a terminar decimotercero.