¿Qué son los teclados mecánicos? Comparamos los Drevo Blademaster TE, Logitech G Pro X

Daniel Rodríguez Herrera

En los últimos años ha resurgido un tipo de periférico: los teclados mecánicos. Pero ¿qué son? Analizamos el Drevo Blademaster TE, el Logitech G Pro X y el Asus ROG Claymore Core. 

Daniel Rodríguez Herrera | 2020-01-30

¿Cuándo ha sido la última vez que te has fijado en el teclado que usas en casa o en el trabajo y te has preguntado si no podría ser mejor? Usamos teclados y ratones continuamente y, sin embargo, rara vez miramos al mercado preguntándonos si podría haber algo que mejorara los dispositivos que empleamos para comunicarnos con nuestros ordenadores. Por suerte para ustedes he decidido echar un vistazo a la última moda en lo referente al tecleo: los teclados mecánicos. Tengo conmigo tres modelos: el Logitech G Pro X, el Asus ROG Claymore Core y el Drevo Blademaster TE y los he utilizado durante días para ver si realmente aportan algo a nuestras vidas o no son más que postureo, y encima postureo caro. ¿Les interesa? Pues vamos a verlo.

Durante años ha habido muchos adictos a un modelo de teclado realmente antiguo: el Model M de IBM, cuyo primer modelo data de 1984 y que fue el que inventó la disposición estándar que usamos en todos los teclados desde entonces, con sus doce teclas de función, el Escape arriba a la izquierda, las flechas y otras teclas dividiendo la parte alfabética del teclado numérico a la derecha, etc. Muchos programadores famosos y personas bastante más corrientes han desarrollado un mercado secundario enorme de este teclado y hasta fomentado la existencia de una compañía llamada Unicomp que los sigue haciendo. ¿Qué tiene de particular? Que tiene un mecanismo mecánico al pulsar las teclas, con muelles que se doblan y piezas metálicas que hacen clic. Durante décadas, sin embargo, casi todos los teclados que hemos usado han sido de membrana. Y no digo que estén necesariamente mal, pero en los últimos años se ha producido un movimiento que busca recuperar los teclados mecánicos para el gran público, impulsado principalmente por los gamers, esa gente que dedica gran parte de su ocio, y en algunos casos incluso su oficio, a darle a los videojuegos.

Estos tres teclados tienen disposición TKL, siglas de Ten Key Less o Diez Teclas Menos, que es un teclado más compacto que la disposición tradicional pero aun así bastante estándar en los que simplemente se ha quitado el teclado numérico. Existen alternativas de teclado completo y también disposiciones mucho más compactas y parecidas a las de los teclados de los portátiles. En cualquier caso, hay mucha más variedad a este respecto. Eso sí, la mayor parte de los teclados mecánicos que nos encontraremos en internet tienen disposición inglesa, sin eñe, así que antes de darle a comprar lo mejor es que os aseguréis de que están en nuestro idioma.

Ya a simple vista podréis adivinad ciertas diferencias de diseño con los teclados habituales que se ven en casa o en la oficina, pero vamos a ir un poco más a la raíz de qué es un teclado mecánico para que podáis entender mejor de qué va todo esto. Los teclados de membrana, que son los más habituales, tienen debajo de cada tecla una especie de cúpula de goma que al ser apretada hace contacto. Esto los hace muy silenciosos, pero algo insatisfactorios porque no sientes ni escuchas el click, y obligan a pulsar hasta abajo del todo para que se registre la tecla. Además, para los gamers tienen un problema añadido, y es que sólo permite pulsar cierto número de teclas a la vez, porque las membranas de debajo son una pieza única con el cableado en malla y si se pulsan varias teclas las señales pueden empezar a mezclarse y no entender bien qué de todo estás pulsando. Los mecánicos, en cambio, tienen debajo de cada tecla un interruptor o switch con muelles o algo equivalente a los muelles cuya resistencia hay que vencer para que haga contacto y que al soltar se echan hacia arriba de nuevo. La pulsación queda registrada en algún punto en mitad del recorrido total del switch en lo que se llama el punto de actuación. Cada interruptor funciona de forma individual y no hay problema de ghosting, que es como se llama cuando pulsas varias teclas y alguna no se registra.

Existen actualmente tres tipos de interruptores principales. Al ser la empresa americana Cherry el principal fabricante y el más antiguo y prestigioso, se suelen denominar usando su terminología. Desde que empezaron a expirar sus patentes de Cherry han empezado a surgir otras empresas que fabrican clones de estos interruptores, de modo que además de los Cherry MX están los Gateron, Kaihl, Romer-G y muchos otros. Pero casi todos siguen el mismo código de colores de Cherry, así que vamos a utilizarlo también nosotros, que otra cosa sería tontería.

Así, en primer lugar tendríamos los azules o clickys, que son los que más fuerza requieren para ser pulsados, presentan cierta resistencia a los dedos en el punto de actuación y además hace un ruido en ese momento. Se suelen recomendar sobre todo a quienes quieren el teclado para escribir. En el otro extremo estarían los rojos o lineales, que son mucho más fáciles de pulsar y ni suenan ni ofrecen resistencia al llegar al punto de actuación, que suelen ser los más aconsejados para jugar. Y por último tendríamos los marrones o táctiles, que están un poco en medio en todo. La fuerza que hay que hacer para pulsarlos es media, ofrecen una resistencia en el punto de actuación, pero no suenan. Son los que recomiendan para introducirse en este mundillo precisamente porque sirven más o menos bien para ambos propósitos.

Es importante acertar en este aspecto, porque es posiblemente lo más importante del teclado que nos vayamos a comprar, ya que definen el tacto y la experiencia de uso. Y como estos cacharros no son precisamente baratos es posible incluso comprar probadores en que vienen varios interruptores distintos, aunque, eso sí, generalmente de la misma marca, para que los probemos y así decidamos cuál queremos. La opción barata es ir a alguna tienda que tengan teclados expuestos y toquetearlos un poco. Otras características habituales de estos teclados es que puedes cambiar las teclas y sustituirlas por otras que podamos comprar en alguna tienda especializada o Ali Express mismamente buscando “keycaps”, aunque encontrar teclas españolas es mucho más difícil. También, debido al mecanismo que usan, son teclados mucho más altos que los de membrana, lo cual posiblemente nos fuerce a usar un reposamuñecas.

El análisis

Una vez hecha esta necesaria introducción, vamos a ver los teclados que tenemos aquí. Drevo es una marca china y este teclado en concreto, que batió récords de financiación en la plataforma Kickstarter, viene con una rueda programable a la izquierda que podemos usar como control multimedia o programándola como nosotros queramos. El diseño es sencillo y funcional, con superficie de aluminio con el nombre del fabricante muy disimulado. Han optado por reducir el cuerpo principal a cambio de mostrar la parte inferior de los switches, que es algo que puede ser más o menos atractivo dependiendo de gustos. Incluye un cepillo para limpiar las teclas y una herramienta para extraer las teclas.

El Logitech es el sucesor del G Pro original y de primeras no parece que hayan cambiado nada. Tiene pinta de ladrillo oscuro, algo a lo que ayuda su peso y su sólida superficie de aluminio, optando en este caso por ocultar los switches optando por una mayor altura. Aunque sea comedido de ancho al ser TKL, de alto se deja ir un poco para poner el logotipo, las luces y un par de teclas auxiliares: una para encender la retroiluminación y otra para activar el bloqueo de ciertas teclas como la de Windows de modo que no las pulsemos accidentalmente mientras jugamos y, esencialmente, la caguemos. Incluye una herramienta para cambiar teclas y switches.

Por último, Asus ofrece con este ROG Claymore la curiosa opción de poder comprarlo así tal cual nos lo han enviado, aunque espero que en ese caso venga con todas las teclas porque esta muestra venía sin el F5 (¿No podían haber perdido otra tecla de función? ¿Tenía que ser la que más uso en el día a día?), o con un teclado numérico extraíble que puede colocarse a derecha e izquierda, de modo que podamos, por ejemplo, usarlo así para jugar y cuando queramos trabajar acoplarle ese extra. El diseño se parece más al de Drevo, pero con el logotipo de Republic of Gamers iluminado y una textura geométrica en su superficie de plástico que dicen que está inspiradas en los mayas, que le da un aire aún más gamer y bastante personalidad, debo decir. Viene con su funda, que dependiendo de para qué lo queramos puede ser un plus o un ¿dónde meto ahora yo esto?

La construcción en los tres casos da una gran apariencia de solidez, aunque la facilidad con la que salen algunas teclas del Asus reducen algo esa sensación. Tienen una placa interior de metal en todos los casos, lo que hace que pesen, no se flexionen, y no se muevan al utilizarlos por mucha energía que le pongamos al tecleo, con la excepción del Drevo que a veces al pulsar el botón lateral se puede desplazar un poco. Todos incluyen sus patas para elevarlo, pero con el único con el que lo he visto imprescindible es con el Logitech, porque cuando está supuestamente plano da la sensación de estar inclinado de arriba abajo y es muy extraño. En general, en términos de diseño y construcción el que más me ha gustado ha sido el Drevo.

El cable es fijo en el teclado de Drevo mientras que en los Logitech y Asus no sólo son mallados sino que se pueden desconectar para una mayor facilidad de transporte y de sustitución en caso de que se estropee o no nos convenza su longitud o cualquier otro detalle. Ambos, eso sí, son micro USB normal y hubiera sido de agradecer que se pasaran a USB-C y su simetría. En ambos casos quedan bien sujetos, en el de Logitech por esta suerte de tricornio que le han puesto Asus porque está bien metido por aquí dentro. Me gusta la solución de Asus para dirigir el cable al lado que queramos y que así estorbe menos, así que punto para ellos.

La retroiluminación RGB es algo que no me entusiasma, pero es común a casi todos estos teclados al estar enfocados al público gaming, es más llamativa en los Asus y Drevo debido a que han optado por el diseño flotante de las teclas, lo que permita que se vea mucha luz debajo de las teclas, mientras que el Logitech al tener lo switches dentro de la carcasa se ve menos. Todos ellos permiten configurar la iluminación desde el propio teclado sin necesidad de usar el software. En este apartado tiende a atraerme más el Drevo por las líneas que lo rodean y que han conseguido que me guste incluso esta horterada de colorines. Eso sí, el Asus puede sincronizarse con otros dispositivos de la marca, tanto ratones como la iluminación interior del ordenador, de modo que desde el teclado puedas controlarla toda.

Las teclas en los tres casos son de plástico ABS de doble capa que en principio te garantizan que se van a quedar las huellas bien marcadas por un lado y por otro que van a durar. Son todos intercambiables, siguen estándar Cherry MX para facilitar su sustitución y son fácilmente extraíbles, aunque el de Asus no trae herramienta para hacerlo y en el de Logitech la parte inferior no es estándar, con estas teclas Ctrl más anchas y el espacio más estrecho. En cuanto al tipo de letra y la claridad con que se ven, no puedo aquí sino destacar a Logitech por encima de los demás, pues han optado por una tipografía menos gamer, pero mucho más legible. Además, cuidan también el detalle de que el carácter principal e iluminado sea siempre el de arriba a la izquierda, mientras que en los otros dos no es extraño que lo más destacado arriba sea el carácter que se escribe al pulsar Shift. En el de Drevo, además, la adaptación al español es   especialmente penosa, no sólo por ese detalle, sino porque la eñe es muy distinta y tiene fallos obvios como esta interrogación al revés. El mayor fallo del G Pro X es que si apagas la iluminación no se leen casi los caracteres. Los estabilizadores, que son las piezas que se ponen para que las teclas grandes no se muevan a los lados, son bastante correctos en los tres casos, un poco peor en el Drevo, pero nada dramático.

Vamos a hablar de un punto esencial como son los switches. El Drevo viene con opciones azul, roja y marrón de los Gateron y el que tenemos aquí trae la marrón. Asus opta por cuatro variedades de los Cherry MX; las tres anteriores más la negra: en este caso tenemos la roja. Por último, Logitech opta por unos propios, los GX que en España sólo están disponibles en azul y que están fabricados por Kaihl. Eso sí, al contrario que los otros dos además de extraer las teclas podremos extraer los propios switches y sustituirlos. Logitech me ha enviado un juego de switches marrones y he cambiado las flechas para hacerme una idea de la diferencia de tacto, que no es mucha, y de sonido, que sí se nota una barbaridad. El único fallo es que la línea inferior no es la estándar y por tanto será difícil encontrar teclas alternativas y que los repuestos que vende la marca son para cambiar todos los switches, lo que los hace caros (50 euros) y bastante inútiles, porque lo normal es que quieras cambiar solamente unos pocos para adaptar ciertas teclas a tus usos.

Pero vamos a ver cómo se escuchan, y para eso me voy a teletransportar a la redacción. Junto a Guillermo Domínguez, jefe de Deportes de Libertad Digital y maestro aporreador de teclados décimo dan. Si se preguntan por qué en esta empresa no salimos de pobres es porque gastamos cantidades ingentes de dinero en sustituir los teclados que pasan por sus manos. 

Los tres teclados permiten controlar la iluminación desde el propio teclado, lo cual es de agradecer. Quizá el más cómodo en este apartado sea el Drevo, porque puedes usar la rueda lateral. Un punto curioso aquí es que, si tu ordenador cuenta con una placa base de Asus, puedes controlar desde el Claymore detalles como la velocidad de los ventiladores o el overcloking. En todo caso, aunque se puedan programar macros desde el propio teclado, en general lo más normal es que acabemos usando el software para eso. Aquí me ha decepcionado un poco el Armoury II de Asus, que es extremadamente lento. Logitech tiene el software más bonito, pero sólo deja programar las teclas de función Drevo, por su parte, tiene quizá la herramienta más potente de los tres, pero la más espartana e incómoda de utilizar. Algo que no me acabo de explicar es por qué ninguno te deja programar combinaciones de teclas, como por ejemplo Fn más alguna otra, de modo que se pueda acceder fácilmente a ciertas funciones sin perder ninguna la funcionalidad de ninguna de las teclas normales.

Lo más importante: ¿cómo es trabajar y jugar con ellos?

Personalmente el Logitech es el que más incómodo me ha resultado de los tres en sesiones largas de tecleo no sé bien por qué, mientras que los otros dos han estado a la par. Aunque haya disfrutado más del Drevo, es debido más a la elección de switches que a otra cosa, para serles sincero. Bueno, y al hecho de que al Asus le falte una tecla que, quieras que no, resulta importante. Yo no uso el teclado numérico, así que la disposición me ha resultado cómoda. Otra cosa sería si hubiese probado alguno con disposición más compacta, que los hay. No obstante, hay que indicar que incluso el más silencioso de ellos arma un ruido importante, de modo que quizá no sea lo más adecuado en entornos con más gente a la que puedas molestar, aunque, siendo sinceros, si eres el tipo de persona que está pensando en comprarse uno de estos, probablemente también estés triste y solo en la vida. Esto es así.

En cuanto al juego, a ver, seamos sinceros. Aunque llevo jugando a videojuegos desde el 84 al menos, no soy un gamer y por mucho que me esfuerce no logro encontrar grandes diferencias entre teclados ni switches. Si debo indicar que es muy de agradecer que el Logitech automáticamente detectara el Counter Strike e iluminara las teclas correspondientes del juego.

Por último, vamos al espinoso asunto del precio. Son teclados caros. Los tres. Pero algunos son más caros que otros. El Drevo Blademaster TE sale por 75 euros y aunque es posible encontrar teclados mecánicos más baratos, no bajan de 40 o 50 euros, así que no está mal para lo bien que está construido y el extra de la rueda lateral. En cambio, el Logitech G Pro X se va a los 155. Por último, el Asus cuesta 160 y la versión completa 240, lo cual es una pasta gansa, la verdad, especialmente porque ni el Claymore ni ninguno de los otros es inalámbrico ni tiene otro tipo de alegrías como pueda ser un puerto USB de salida, que siempre viene bien tenerlo en el teclado.

¿Así pues, con cual nos quedamos? Viendo la enorme diferencia de precios yo me ecantaría por el Drevo Blademaster TE, que además es el que en general más me ha gustado. No obstante, todos ellos son buenos teclados y aunque en los otros dos casos os pueda doler en el bolsillo, ninguno va a resultar decepcionante. Salvo que falte una tecla, claro. En todo caso, son cacharros caros en comparación con un buen teclado de membrana, así que mi consejo es intentar conseguir que algún primo gamer nos preste uno un par de días o al menos probarlo en tienda para ver si os merece la pena comprar uno. Espero que os haya gustado esta comparativa y nos vemos en próximos vídeos.