Despidos y cierres en Barcelona por el 'impuestazo' a las terrazas: "Ada Colau nos ha destrozado"

Elena Berberana

Los propietarios de la Plaza Real están desesperados. La alcaldesa les hará pagar hasta 50.000 euros anuales más.

Elena Berberana | 2020-02-28

Los propietarios de los bares y restaurantes de la Plaza Real de Barcelona no salen de su asombro y perplejidad. El impuestazo que ha aprobado la alcaldesa destinado a recaudar más dinero de las terrazas de los restauradores, los ha dejado destrozados. Tanto que ya han comenzado los primeros despidos de empleados para hacer frente al dinero que exige Colau con el apoyo del PSC.

La subida ha sido de un 1.136%. Una tasa desorbitada que está provocando verdaderos dolores de cabeza a Marisol Jiménez, dueña de la cafetería Art i Sa. A partir de ahora, pasará de 500 euros anuales de tasa municipal por sus cinco mesas a 6.500. "Es todo el beneficio anual que obtengo y se lo va a llevar por completo el ayuntamiento. No voy a poder a hacer frente al pago", lamenta.

Marisol cuenta con 15 trabajadores para dar servicio desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche. Su vida es trabajar y estar pendiente del teléfono hasta la madrugada. "No sé qué cree Colau que ganamos. Somos trabajadores, autónomos y pymes que trabajan muy duro para poder salir adelante. Personas como la alcaldesa no viven en la realidad. Al final lo que está haciendo es castigar a los pequeños propietarios, estas políticas lo que provocan es que nos veamos tan mermados que tengamos que cerrar. Muchos no ganan de beneficio lo que piden de tasa municipal. Así favorecen a las multinacionales porque a esos impuestos confiscatorios solo podrán hacerles frente las franquicias. Tendremos que cerrar", anuncia Jiménez.

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Restaurante Tobogán de Manuela Amigo (Barcelona)

En la misma situación se encuentra Manuela Amigo García, dueña del restaurante Tobogán en la Plaza Real. Había invertido el 50% de reformas en la cocina de su establecimiento justo dos semanas antes de enterarse del sablazo de Ada Colau. "Si lo llego a saber no hubiera invertido". A su cargo tiene 38 personas y ya ha despedido a dos de ellas. "Estamos pasándolo muy mal, no sabemos cómo vamos a encajar esto. Tenía 42 mesas, ahora me quedan 36. Con la tasa sorpresa pasaré de pagar 5.500 euros al año a pagar 52.000 euros, un auténtico disparate. Nunca he visto una subida de esta manera en la vida. Tendré que prescindir de más trabajadores no voy a poder mantener a toda la plantilla. Tenemos un enorme disgusto", cuenta Manuela a Libre Mercado.

Otros afectados, comenta Marisol Jiménez quien también es presidenta de la Asociación Amigos de la Plaza Real, están planteándose vender sus bares o subir precios. "Algunos ya piensan en pasar a local de copas, estamos desesperados. Hay establecimientos que ya piensan en cerrar y otros traspasar. También hay gente que ha aceptado condiciones de alquiler una semana antes de que se subieran las tasas, si lo hubieran sabido no habrían renovado, ahora se encuentran atrapados y sin saber qué hacer".

Demanda contra el Ayuntamiento

Los restauradores están luchando porque el ayuntamiento recapacite, pero no lo ven nada claro. De momento se encuentran en negociaciones y las contestaciones del gobierno municipal han irritado sobremanera a los pequeños comerciantes. "Nos han respondido que Hacienda somos todos y que hacía diez años que no se revisaban las tasas", critica la dueña del restaurante Tobogán.

Resulta llamativo que Colau se vista de abeja para combatir a los mercados y, recurra a actualizar precios de tasas municipales para ajustarlos a lo que el consistorio le venga en gana, sea justo o no. Es un hecho que ha dejado helados a las víctimas de la estratosférica subida tributaria.

"Y lo peor es que pagamos con nuestro dinero la seguridad privada de la zona porque vivimos con una gran desprotección y peligro ante la delincuencia emergente", añade uno de los restauradores.

Pese a la impotencia, los establecimientos se unirán contra el ayuntamiento barcelonés de En Común Podem. Jiménez y su asociación van a ir a por todas puesto que, según explica con tristeza, ya no tienen nada que perder. "Vamos presentar una demanda contra la ordenanza. Nos igualan como espacio a Paseo de Gracia y no es ni por asomo el mismo tipo de zona ni de cliente la Plaza Real. Es lo único que nos queda, eso o adiós a nuestra economía".