Illa asegura que compraron en España los test defectuosos de China y Moncloa sale a su rescate

Ketty Garat

Según el ministro, ellos no compraron a una empresa china sin licencia sino "a un proveedor de confianza nacional". Achaca el caos al "mercado loco".

Miriam Muro | Ketty Garat | 2020-03-26

"El mercado está desbordado, el mercado está completamente loco". Con estas palabras se ha justificado el ministro de Sanidad, Salvador Illa, tras conocerse que España había comprado test de detección rápidos del coronavirus a una empresa China sin licencia.

Según ha explicado este jueves en la comisión de Sanidad del Congreso, "la primera partida fue comprada a un distribuidor nacional que nos dio todas las garantías y toda la información de un producto que es marca CE. ¿Ya no sirve la marca CE para un producto sanitario?", se ha preguntado.

Según el titular de Sanidad, "verificamos al fabricante, el proveedor era de confianza, proveedor nacional. Desde el principio dijimos que lo primero era homologar el test porque en un mercado loco hay que ir con cuidado". Pero "la homologación no ha dado los resultados que venían en las especificaciones del producto y hemos dicho que las próximas entregas se tienen que cambiar", ha explicado.

Illa ha seguido justificándose ante los grupos afirmando que "no había alerta sobre esta empresa en la Agencia Española de Medicamentos". Por eso, Illa se ha preguntado si "hubiera sido mejor no comprarlos", porque, ha asegurado, también les hubieran criticado por no hacerse con más test para detectar el coronavirus.

Moncloa sale al rescate de Illa

Una comparecencia que no han considerado precisamente clarificadora desde el palacio de la Moncloa. Ante la gravedad de las acusaciones, el Gobierno ha mandado un comunicado pasadas las 15:00 "para vuestros informativos". Un mensaje oficial en el que aseguran que "es necesario aclarar, ante las informaciones aparecidas sobre la calidad de los test", que "el Gobierno de España no adquirió estos test a China sino a un proveedor nacional".

En una explicación más profusa que la del ministro de Sanidad, el Ejecutivo "inició hace varias semanas los contactos con varias empresas para la adquisición de test diagnósticos, de los cuales existen varios sistemas en el mercado". "El Gobierno adquirió una partida a un proveedor nacional que los importaba de China y cuyo producto cuenta con el marcado CE" dado que "España se guía por la normativa de la UE y, por tanto, si un producto cuenta con la homologación europea, se puede comprar y comercializar en todo el espacio comunitario".

Mientras la comparecencia del ministro de Sanidad se seguía produciendo en el Congreso, el comunicado de Moncloa dejaba en evidencia las escasas explicaciones de Illa, a quien se completaba con esta explicación: "Por parte del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) se analizó la documentación aportada por la empresa respecto a los estudios clínicos realizados por el fabricante chino". Y "se comprobó que no existía ninguna alerta de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios sobre este producto".

Una vez "se detectó una escasa sensibilidad" de los test —investigación que se desarrolló "en paralelo en un hospital de Madrid"—, "se dio orden inmediata de retirada y se contactó con el proveedor que lo va a sustituir por otro tipo de test". Y tercera cuestión que requiere de aclaración: "Esta operación no está relacionada con la compra de material sanitario anunciada ayer por el ministro Salvador Illa".

Según Moncloa, "la compra se inició antes de que las autoridades chinas facilitaran nuevos listados de sus proveedores al Gobierno de España", lo cual no exime de que se traten de "fabricantes validados y preferentes", es decir, que "en ningún caso consta información sobre la empresa china que, según la embajada, no cuenta todavía con la licencia correspondiente en China". Algo que aclara Moncloa y no el ministro: "Por parte del Ministerio de Sanidad sí se hicieron comprobaciones sobre la fiabilidad del proveedor nacional".

Pico de la curva

Dejando a un lado los test defectuosos, durante su comparecencia, el ministro de Sanidad también ha asegurado que España podría estar aproximándose al "pico de la curva" de contagios por coronavirus, lo que supondría iniciar una fase de estabilización de la pandemia.

"A pesar del fuerte incremento del número de casos que hemos observado este mes de marzo", ha explicado, "según el análisis de nuestros expertos, y con todas las precauciones, los datos de los últimos días indican un cambio de tendencia con incrementos menores de lo observado en los periodos anteriores, lo que nos hace pensar que estamos iniciando una fase de estabilización".

Según ha detallado, el incremento medio diario de casos notificados del periodo comprendido entre el 28 de febrero y el 16 de marzo, fue de alrededor del 40%, mientras que en el periodo del 17 al 24 de marzo, el incremento medio ha sido de alrededor del 20%. "De confirmarse esta tendencia general, esto indicaría que el número de casos notificados se podría estar aproximando a su máximo. A lo que coloquialmente llamamos el pico de la curva".

No obstante, ha advertido de que esta evolución ha sido distinta según la comunidad autónoma y ha insistido en que la notificación de casos se hace con un retraso de alrededor de 7 días o diez días después del inicio de los síntomas. "La notificación de casos se hace con un retraso de entre siete o diez días después del inicio de síntomas. Lo que implica que lo que vemos con los datos de notificación a día de hoy refleja la situación epidémica que teníamos hace siete o diez días", ha explicado.

Eso sí, ha advertido de que será en los primeros días de abril cuando las UCI puedan llegar a su "máximo nivel", ya que las estimaciones revelan que los casos hospitalizados y los ingresados en las unidades de cuidados intensivos "llegarán a su máximo unos días después de que descienda la curva epidémica".