La crisis del coronavirus provoca una fuga de capitales masiva en Latinoamérica

La huida se ha producido principalmente por parte de los fondos de inversión, planes de pensiones y otras instituciones.

Libre Mercado | 2020-05-28

La crisis económica causada por la pandemia generada por el coronavirus se prevé dura y pronunciada. De hecho, las consecuencias se están empezando a notar en las regiones de los países emergentes, como es el caso de Latinoamérica. Según ha informado la CNN, Brasil habría registrado una salida de dinero 4,5 veces más elevada que la ocurrida durante la Gran Recesión de 2008 y 2009. A principios de abril, la salida de capitales de Brasil, México y Colombia superaba los 15.000 millones de dólares (13.760 millones de euros).

La huida se ha producido principalmente por parte de los fondos de inversión, planes de pensiones y otras instituciones de inversión colectiva que tenían dinero invertido en estos países. Según los datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), a esos 15.000 millones de abril, habría que sumar los 83.300 millones que salieron de todos los mercados emergentes sólo en marzo.

Brasil, la peor crisis de su historia

Toda esta situación está provocando auténticos desajustes en los grandes países de Sudamérica. De hecho, Argentina se encamina al noveno default de su historia y Brasil a la peor crisis económica de los últimos siglos. El PIB brasileño puede caer más de un 5% este año, o incluso más, ya que el FMI sitúa la contracción en un 5,3%. Por si fuera poco, Moody's alertó de que la recesión esperada para este año podría ser peor de lo pronosticado. El coste del confinamiento podría superar los 12.000 millones de dólares (11.000 millones de euros) en Brasil.

Argentina, por su parte, se encamina hacia el default. El ministro de Economía del país, Martín Guzmán, será el encargado de renegociar con los acreedores las condiciones para devolver el dinero prestado. Algo que esperan resolver antes del próximo 2 de junio, según comentó Alberto Fernández, presidente del país. Según cuenta desde Infobae, los Fondos cuentan ya 9 defaults.

México, por su parte, registró en el primer trimestre la mayor caída de su Producto Interior Bruto en 11 años y se enfrenta a una pérdida de 1 millón de puestos de trabajo como consecuencia de la crisis económica. Pero BBVA ha pronosticado que, si no se toman las medidas adecuadas, la contracción podría superar el 12%.

Peores perspectivas

Por todo ello, varios expertos, entre ellos el execonomista jefe del Banco Mundial para América Latina, Augusto de la Torre, han asegurado que América Latina no experimentará una recuperación temprana de la crisis económica derivada de la pandemia de Covid-19. "Ciertamente estamos viviendo una crisis de enorme profundidad que se está desplegando de una forma muy rápida. Es una crisis que no se ha terminado y que todavía está en proceso de gestación y puede contaminar más partes de la sociedad", ha resaltado De la Torre en un debate organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

El execonomista jefe ha señalado que la crisis responde a una interacción de distintos choques, que son el impacto en la oferta por la interrupción en las operaciones, a excepción de las empresas con teletrabajo, o el impacto en la demanda, tanto a nivel interno como externo. En esta línea, De la Torre ha afirmado que América Latina necesitará mantener abierto el comercio internacional, puesto que el futuro de su crecimiento económico está "bastante ligado a la capacidad de poder prosperar y vender servicios y bienes en los mercados internacionales".

"Mantener el comercio abierto de una manera duradera es importante porque siempre hay riesgo de que salgamos de esta crisis con guerras comerciales y con países que se cierran", ha añadido. Respecto al retiro de efectivo de los fondos de pensiones privados para hacer frente a la crisis que han hecho algunos países como Perú, De la Torre ha indicado que le preocupa cuando se piensa en los ahorros para la vejez como una solución a corto plazo.

Por su parte, el economista mexicano Santiago Levy, ha resaltado que la principal característica de esta crisis es la incertidumbre existente en torno a ella y la falta de información sobre la enfermedad. "Lo que estamos viviendo aquí es diferente porque es una crisis que la causa un virus sobre el cual no sabemos lo suficiente. Por eso es inédita, no se sabe cuanto tiempo más va a haber para un tratamiento eficaz o una vacuna", ha añadido.

Asimismo, Levy cree que la respuesta de política económica que hagan los países va a ser fundamental para mitigar los impactos económicos que habrá sobre los hogares latinoamericanos. En este contexto, el economista entiende que las políticas de los gobiernos de la región deben pasar por dos puntos, que son la protección de los empleos formales, puesto que esto provocará que la región crezca en un futuro; y la protección de los ingresos de los trabajadores informales para que puedan reponerse de la pérdida de ingresos generada por la pandemia. "Si se consigue esto se podrá llevar la crisis hasta que la incertidumbre vaya desapareciendo poco a poco", ha afirmado Levy. Además, el economista azteca ha indicado que la protección de los empleos en la región solo se podrá realizar con la ayuda de las diferentes administraciones latinas, llegando a recurrir a garantías del Estado que garanticen el acceso a crédito. Por otro lado, Levy ha comentado que existe la posibilidad de que, a partir de 2021, se incrementen los impuestos de la región para paliar el gasto público que se está generando en la actualidad.

Por último, el vicepresidente de Conocimiento de CAF, Pablo Sanguinetti, ha destacado que, además de los diferentes impactos que sufrirá la economía latinoamericana, más del 50% de los empleos en la región son informales, sobre todos en los sectores más afectados por la crisis como la construcción, la venta minorista, el turismo o el transporte.

Sanguinetti también ha recordado que la opción del teletrabajo es una práctica que solo puede realizar el 26% de los latinoamericanos. Si además se tienen en cuenta otros factores como la conciliación de la vida familiar o la disponibilidad de las redes en los hogares dicho porcentaje puede descender hasta un 19% o un 12%.