Simón niega la evidencia e insiste en que los muertos del informe MoMo "pueden explicarse de varias maneras"

Carmelo Jordá

El director del CCAES pretende hacer creer a la opinión pública que en España pueden morir 15.000 personas en dos meses.

C.Jordá | 2020-05-27

Inasequible a la evidencia y aferrado a su contabilidad fake, el director del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, Fernando Simón, se empeña en que el exceso de muertes que revelan los informes MoMo durante la epidemia del coronavirus se deben, en un porcentaje muy importante, a otras causas.

Este mismo miércoles el sistema MoMo, creado para detectar los excesos de mortalidad, por ejemplo, durante una epidemia, añadía 12.000 muertos a los datos que se manejaban desde el inicio de la pandemia. Con ellos, desde mediados de marzo en España han fallecido 43.000 personas más de lo normal.

15.000 muertes sin explicación

Pero pese a la contundencia del dato, Fernando Simón se ha parapetado en las cifras manipuladas del Ministerio de Sanidad y ha asegurado que la diferencia de 15.000 fallecidos "un número que pueden explicarse de varias maneras".

En realidad Simón ha reconocido que no puede explicar aún a que atribuir 15.000 muertes por encima del registro estadístico en mitad de una epidemia, pero ha vuelto a divagar con explicaciones como que gente que sufriese otras patologías hubiesen decidido no ir a los hospitales porque estaban saturados o que, precisamente por esa saturación hubiesen recibido un tratamiento de menor calidad con un resultado tan dramático como la muerte.

Lo cierto es que las explicaciones de Simón tienen un fondo de verdad, pero eso no les hace dejar de ser falsas: es posible que la saturación del sistema sanitario provocase un aumento de fallecimientos relacionado con otras patologías y no con el coronavirus, pero es imposible que sea tan elevado y, además, la situación que ha vivido España en estos dos meses también habría supuesto el descenso de otras causas de mortalidad habituales: por ejemplo, los accidentes de tráfico o los accidentes laborales, que han caído por el confinamiento.

La verdad de las cifras de Simón

Lo cierto es que la definición de caso que maneja el Ministerio de Sanidad parece pensada para reducir el número de fallecidos: además del caos estadístico en el que está inmersa la cuestión, en la contabilidad que cada día ofrece el departamento dirigido por Salvador Illa muchísimas muertes se quedan fuera.

El hecho es que Sanidad sólo reconoce como fallecido por coronavirus a aquellos pacientes que estaban ingresados en el hospital y dieron positivo en una prueba PCR. Como todos sabemos, durante esta epidemia muchas personas han muerto en residencias de ancianos o incluso en su domicilio y, además, también ha habido pacientes que fallecieron en el hospital pero a los que, por la razón que fuese, no se les llegó a hacer el test.

Algunas comunidades autónomas han realizado sus propios cálculos incluyendo estos otros grupos de fallecidos y los incrementos sobre las cifras de Sanidad iban desde el 50% a más del 80%, por lo que esos 15.000 fallecidos más que revela el informe MoMo —un 55% más sobre dato del Ministerio— parece una estimación más que razonable de la verdad.

Por otro lado, el empeño de Sanidad en que todos los casos deben ser confirmados con una prueba choca con la práctica médica habitual en muchas enfermedades: por poner un ejemplo, a nadie le hacen la prueba de la gripe, lo médicos la diagnostican a partir de un conjunto de síntomas y teniendo en cuenta factores como si el caso les llega en mitad de una epidemia.