La contratación cae en picado y el empleo amenaza con sumir a España en una depresión

José María Rotellar

Podemos adentrarnos casi en una depresión de consecuencias sociales extremadamente dramáticas, donde al menos la mitad de los afectados por ERTE podría perder para siempre su empleo

José María Rotellar | 2020-06-03

Los datos publicados de paro registrado y afiliación del mes de mayo siguen siendo terriblemente malos, por mucho que los afiliados a la Seguridad Social hayan aumentado en mayo, ya que en cuanto se analiza la serie o se desestacionaliza, se ve que son los peores desde hace una década o más.

Así, sube el paro, hay casi un millón de afiliados menos que hace un año y los contratos acumulados a lo largo de los primeros cinco meses del año son tres millones menos que en el acumulado del mismo período de 2019.

Por tanto, los datos siguen mostrando el intenso deterioro de la actividad económica y el empleo desde el cierre productivo, lo que reafirma la idea de la necesidad de reabrir de manera rápida y completa toda la actividad económica, porque si no las consecuencias económicas serán todavía mucho más graves que las propias sanitarias, por el drama social que puede llegar a crear adicional a la de las miles de personas tristemente fallecidas.

Paro registrado

El paro registrado ha subido en 26.573 personas en mayo. De manera desestacionalizada todavía sube más, al no aplicar los efectos del momento temporal del año: sube en 122.458 personas. Unido al incremento de parados en marzo y abril, en tres meses el paro ha subido en 611.909 personas.

El número de parados se sitúa en 3.857.776. El incremento interanual es de 778.285 personas, un 25,27% de incremento. Son tres meses consecutivos de fuertes incrementos porcentuales del paro en tasa interanual:

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Es el peor mes de mayo de la serie ofrecida (desde 2009). Peor que dicho mayo de 2009, el año de la mayor recesión de España de las últimas décadas (entonces, el paro, pese a la recesión, bajó en 24.741 personas y ahora sube en 26.573 personas). Esto muestra la profundidad de esta crisis económica, que será más profunda que la sanitaria como no se tomen medidas para evitar que se destruya el tejido productivo (y eso que no se contabilizan en paro registrado los ERTE, al ser suspensiones de empleo).

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Si no se logra mantener en pie el tejido productivo, la destrucción de empresas provocará que todas las personas afectas por los ERTE engrosen el paro registrado. Los afectados por los ERTE son 3.181.837 personas (2.812.849 por fuerza mayor), que si no se reabre rápidamente pueden pasar a ser definitivamente parados.

Y esa peor evolución del dato nacional se constata especialmente en servicios, con 40.784 parados más.

Sube el paro femenino, con 39.878 desempleadas más.

Sube el paro por edades:

Bajan los contratos:

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Seguridad Social

La afiliación a la Seguridad Social sube en mayo en 97.462 personas. No se contabilizan los ERTE, porque al ser suspensión de empleo siguen dados de alta en la Seguridad Social. Si no se salva al tejido productivo, con mayor liquidez y reabriendo la economía, esos afectados por ERTE, como digo, verán destruido su empleo.

Puede parecer que es un buen dato, pero no lo es, porque no sólo es el peor de un mes de mayo desde la anterior crisis, sino que en términos desestacionalizados se destruye empleo y es también el peor dato desde la crisis anterior.

Así, es el peor mes de mayo desde 2012.

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De manera desestacionalizada disminuyen los afiliados en 70.790. Es el peor dato de mayo desde 2008 en términos desestacionalizados.

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El último día del mes se perdieron otros 26.892 afiliados, por lo que la cifra final de afiliados es de 18.556.129. En términos interanuales se pierden 885.985 afiliados, el peor dato en mayo desde 2009.

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Esto sólo es el principio de esta crisis. O se dota de liquidez a las empresas y se reabre la economía de manera completa e inmediata y se salva, así, el tejido productivo y, con ello, los empleos, o podemos adentrarnos casi en una depresión de consecuencias sociales extremadamente dramáticas, donde al menos la mitad de los afectados por ERTE podría perder para siempre su empleo.