España solo recuperará el PIB de diciembre de 2019 en septiembre de 2023, según Freemarket

Diego Sánchez de la Cruz

Harán falta casi cuatro años para volver a los niveles de producción y actividad anteriores a la pandemia.

Diego Sánchez de la Cruz | 2020-06-05

La idea de una recuperación "en V" tras la pandemia de la covid-19 sigue esfumándose. A mediados de marzo, cuando el gobierno anunció las primeras medidas de confinamiento, el consenso de analistas estimaba que la economía caería cerca de un 5%. Sin embargo, la estricta manera en que se ha articulado el cerrojazo, la larga duración del estado de alarma y el lento calendario de "desescalada" han hecho que el consenso de los analistas pase a estimar una caída del 10% del PIB durante 2020.

Es evidente que, cuanto mayor sea la caída de la producción durante el año cero, más difícil será recuperar los niveles de actividad observados a finales de 2019, cuando el coronavirus aún no había sacudido la economía española ni se había cobrado la vida de más de 44.000 personas, según los datos que maneja el sector funerario para el periodo de marzo a mayo.

La consultora Freemarket Corporate Intelligence ha hecho una estimación sobre el ciclo de recuperación. El propio gobierno de España debería haber incluido un cálculo de este tipo en su Plan de Estabilidad, pero las previsiones remitidas a la Comisión Europea apenas incluían datos para 2020 y 2021, de modo que no hay un cálculo oficial que determine cuándo se habrá recuperado el PIB.

Así las cosas, la estimación de Freemarket CI muestra que solo a finales del tercer trimestre de 2023 se habrá recuperado un nivel de PIB comparable al del cuarto trimestre de 2019. Dicho de otro modo: tardaremos casi cuatro años en recorrer el largo camino de la recuperación, alejándonos de cualquier perspectiva de rebote "en V", como mantuvo ayer jueves, la ministra de Economía, Nadia Calviño.

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La estimación de Freemarket CI no es precisamente pesimista, puesto que parte de cinco supuestos favorables que no necesariamente se materializarán: a saber, que no hay una segunda ola de infecciones, que la "desescalada" es más o menos exitosa, que no hay una crisis bancaria, que la recuperación de las potencias del Norte de Europa no es plena hasta 2022 y que el BCE seguirá facilitando la emisión de deuda pública.

"La plasmación de cualquiera de estas perturbaciones tendría un impacto represor adicional y, por supuesto, retrasaría la salida de la crisis", advierte el informe de la entidad que dirige el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós.