Así frenó el gobierno de Holanda el 'cheque en blanco' que pedía Sánchez

Diego Sánchez de la Cruz

El gobierno español pretendía recibir ayudas a fondo perdido y evitar la adopción de medidas de ajuste.

Diego Sánchez de la Cruz | 2020-06-25

El Consejo Europeo celebrado la pasada semana para discutir el Fondo de Reconstrucción estuvo marcado por la brevedad de la reunión. El tiempo medio de las intervenciones apenas alcanzó los diez minutos y la cumbre telemática se cerró sin ningún otro acuerdo que el de seguir conversando. Sin embargo, la posición del gobierno neerlandés quedó meridianamente clara y dejó entrever la dificultad de conseguir un acuerdo ventajoso como el que pretende Sánchez.

El primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, conoce bien el desastroso cuadro macroeconómico que maneja el gobierno de coalición entre PSOE y Podemos. Su embajador en España, Jan Versteeg, vivió de primera mano los peores momentos de la crisis griega y conoce a la perfección los problemas fiscales que ahora presenta nuestro país, de modo que los cables diplomáticos enviados desde Madrid dejan meridianamente clara la verdadera situación económica que enfrenta Sánchez. Tampoco ayuda que en 2019, antes de la crisis del covid-19, España presentase unas cuentas desastrosas, con el primer aumento del déficit desde 2012.

Partiendo de esa base, el gobierno holandés que dirige Mark Rutte ha articulado una ofensiva capitaneada por dos de sus ministros: el titular de Finanzas, Wopke Hoekstra, y el responsable de la cartera de Exteriores, Stef Blok. Ambos han explicado ante el Parlamento de su país que no están por la labor de desbloquear ayudas a fondo perdido y que pretenden vincular los préstamos asociados al Fondo de Reconstrucción en torno a reformas estructurales.

Hoekstra ya protagonizó un encontronazo con el gobierno sanchista hace algunas semanas, cuando Holanda respondió con dureza a la propuesta hispano-italiana que pretendía mutualizar las emisiones de deuda pública realizadas por los países de la Unión Europea. El asunto quedó en el aire, pero puso de manifiesto que existe una clara alianza pro-austeridad en la que también se inscriben las autoridades de Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia o Suecia.

Las absurdas pretensiones de Sánchez

En la reunión de la pasada semana, Sánchez planteó que la mayor parte de los fondos de "rescate" no estén condicionados y que aquellos que sí lo estén queden ligados a la aprobación de medidas que promuevan la digitalización o la transición ecológica. En esencia, el gobierno español parecía pensar que los socios europeos darían por bueno que adoptar las medidas más ideológicas del programa económico del PSOE serán suficientes para desbloquear la financiación de urgencia.

Como era lógico, Sánchez se topó con la oposición de numerosos gobiernos que no solo pretenden limitar el peso de las ayudas a fondo perdido, sino que tienen claro que el grueso del Fondo de Reconstrucción debe quedar vinculado a medidas que aumenten la capacidad de devolver estos préstamos, algo que solo se conseguirá eliminando el abultado déficit que presenta España en sus cuentas públicas y su sistema de pensiones.

El rol de Cs

Mientras se desarrolla la negociación, la jefatura del Eurogrupo sigue en el aire y no está claro quién reemplazará a Mario Centeno, ministro de Finanzas luso que recientemente presentó su dimisión y podría convertirse en el próximo gobernador del Banco de Portugal. Sánchez sabe que Nadia Calviño tiene posibilidades, puesto que la mitad socialdemócrata del gobierno alemán está por la labor de facilitar su nombramiento. Sin embargo, gobiernos como el holandés se oponen a su candidatura, motivo por el cual Cs puede jugar un papel clave, puesto que el partido que sostiene el gobierno de Mark Rutte forma parte de la alianza europea de moderados donde también están los naranjas.