Jano García: "La Sexta es un cáncer para la sociedad española"

Jesús Fernández Úbeda

El autor de La gran manipulación lamenta que haya gente que prefiera "vivir en el engaño": "Es más reconfortante pensar que no te va a pasar nada".

Jesús Fernández Úbeda | 2020-06-29

Jano García (Valencia, 1989), graduado en Economía y Comercio Internacional, "liberal clásico", divulga sus artículos e impresiones por la red, donde tiene casi 115.000 seguidores en Twitter, más de 170.000 en Instagram y unos 80.000 en Youtube. Dirige el podcast En Libertad, que cuenta con más de 500.000 oyentes mensuales. También ha escrito libros. El último, La gran manipulación (La Esfera de los Libros, 2020), es publicitado como "el fenómeno editorial de la desescalada". En él, su autor indaga en los orígenes de la propaganda, analiza la tríada televisión-redes sociales-masas de acoso, ofrece una cronología de la crisis mundial de la covid-19 y, sobre todo, denuncia cómo, en su opinión, los medios de comunicación españoles han comulgado con las tesis del Gobierno y las han difundido de una forma descarada y obscena.

La gran manipulación justifica esta conversación:

P: Señor García, en primer lugar, ¿qué tal ha llevado el confinamiento?

R: Muy bien, la verdad. No me he aburrido en ningún momento. He estado trabajando más que nunca: entre el libro, las curvas de la pandemia, estadísticas y demás, lo he llevado bastante bien. No me puedo quejar en ese aspecto.

P: ¿Sigue siendo un misterio el paradero de los periodistas Chen Qiushi y Fang Bin?

R: Sí. A día de hoy, nadie sabe dónde están. La madre de Fang utiliza mucho Twitter para ver si alguien le ayuda, y ningún país occidental le hace caso. Y nadie sabe dónde están, macho. Misterio sin resolver. Estarán en algún campo de concentración o, directamente, liquidados. No hay otra.

P: ¿Nos han engañado como a chinos, o nos hemos dejado engañar con gusto?

R: Ambas. Por un lado, tienes a la corrupta OMS del lado de China. En el libro explico los lazos que tiene el director de la OMS, Tedros Adhanom, con China. Etiopía y China tienen muchas relaciones. Y los chinos, que juegan a largo plazo, consideran que África es el próximo que va a explotar. De hecho, lo está comprando a base de deuda, de inversiones. En realidad, hemos sido engañados por ellos. Como decía el doctor Cavadas, hay que ser muy tonto para creerse lo que cuenta China. Es como ahora el rebrote de Pekín: si hay algún tonto que se crea que se para Pekín con ciento y pico casos…

P: Acaban de decir –la entrevista se hizo el miércoles 24– que el brote está controlado.

R: Sí, claro (risas). Entonces: primero nos han engañado, pero segundo, nosotros nos hemos dejado engañar. La gente ha preferido creer la mentira que contaban los medios antes que ver la realidad. Es que no era China sólo: el 3 de febrero, el ministro de Singapur sale a explicar cómo funciona el virus, qué peligros tiene y empieza a implementar medidas para parar su expansión. El 10 de febrero, Fernando Simón firma el documento que luego Sanidad eliminó de la página web en el cual establece todos los peligros que tenía el virus. La información estaba ahí, pero los grandes medios se ocuparon muy bien de ocultarla por los intereses políticos que tenían. Pasa también con los muertos, y habrá gente que se lo creerá y dirá: "Pues España tendrá 28.800", o los que toque ahora. Ya ni lo sé: resucitan 2.000, mueren de repente 1.000… También es verdad que la gente prefería pensar que España iba a ser una excepción. Hay gente que prefiere vivir en el engaño, porque es más reconfortante pensar que a ti no te va a pasar nada, antes que ver que venía una pandemia y se te iba a caer todo el equipo.

P: Desde el punto de vista propagandístico, en su opinión, ¿quiénes serían los nuevos Lenin y Goebbels?

R: Lenin yo diría Iglesias, pero ya le gustaría a Iglesias ser una décima parte de Lenin, porque Lenin era un tipo brillante, las cosas como son. Y el Goebbels podría ser Ferreras, lo que pasa es que es tan ridículo… Goebbels se esforzó muchísimo más que Ferreras a la hora de manipular al personal. Desde luego, el que dirige el aparato propagandístico es García Ferreras con La Sexta, que, desgraciadamente, es la cadena que más utilizan los españoles para informarse de actualidad, lo cual es dramático.

P: El medio que más menciona en su libro es La Sexta; el programa, Al rojo vivo.

R: En las encuestas, cuando preguntas a la gente qué medio utiliza más para informarse, responde La Sexta. ¡Es que es dramático, pero es así! No responden otro programa, como Espejo Público, que también es un bodrio. No, no. Responden La Sexta. Y hay que poner mención en La Sexta porque es, de verdad, un cáncer para la sociedad española. Lo de Ferreras no es de ahora: los tres pares de calzoncillos que, después de 16 años, todavía no sabemos dónde están. Le admiro el hecho de decir: "Toda mi vida la voy a dedicar a la manipulación y a la propaganda en función de que quiero que gobierne siempre en mi país este tipo de gente".

P: Por cierto, ¿por qué no lee El País y sí ve Al rojo vivo?

R: No, no, La Sexta no la veo (risas). Lo que pasa es que, en las redes sociales, sobre todo en Twitter, uno consume lo que quiere y lo que no quiere. También hay que vigilar al enemigo siempre. El País no lo abro nunca. Nunca lo leo: sólo puede ofrecerme mentiras. Pero lo de Al rojo vivo es muy heavy: es que es el programa que más utiliza la gente para informarse. Luego hay gente que se sorprende: "¿Cómo es posible que a estos tíos no les pase nada?". Hombre, tienes a millones de personas que se informan a través de ese canal, donde te cuentan que todo es maravilloso y que la culpa de lo que pasa en Madrid la tiene Díaz Ayuso. Y, claro, hay gente que se lo cree. De verdad: Ferreras es un cáncer, y su cadena, y su mujer y la empresa de su mujer, Newtral. Es que es así.

P: Afirma que el tridente formado por "televisión-redes sociales-masas de acoso es lo más peligroso a lo que se ha enfrentado el ser humano en los últimos tiempos". ¿Por qué?

R: Porque las redes tienen un componente que hasta ahora no existía. Las redes están controladas por Newtral, que es la empresa de Ana Pastor, que es la mujer de Ferreras, y Maldito Bulo, que es una empresa formada por redactores de La Sexta y por tipos ‘brillantes’ como Antonio Maestre. Es gente que, de verdad… Los socialistas son peligrosos, pero no son tontos, y han visto que las redes tienen un poder bestial. Ahora, todos los que tenemos en una cuenta, ya sea en Twitter, Facebook o Instagram, con cualquier like, con cualquier compartido, dejamos un rastro. Facebook dice que a esos datos nadie tiene acceso, pero ya vimos lo que pasamos en la campaña de 2016 de Trump. Las masas de acoso han existido siempre, pero ahora las redes cambian por completo el panorama. Y las redes sociales serán las próximas en caer, desde luego. Y aquí, la derecha española está en Babia, porque, para lo que dan… no se ha enterado. Al principio despreciaban a las redes. Y han llegado tarde. Es verdad que sí las ha utilizado muy bien Vox. Pero a Vox, el tercer partido de España, Twitter le cerró la cuenta. Y Vox tuvo que dar su brazo a torcer y eliminar el tuit en cuestión.

P: ¿La televisión sigue siendo más potente que las redes sociales?

R: Sí. Uno que tenga una cuenta de Youtube muy exitosa puede alcanzar 200 o 300.000 visualizaciones, pero es que un programa como El objetivo de Ana Pastor o Al rojo vivo lo siguen millones. Con los años, tendrán menos peso, pero ellos son listos y se han dado cuenta: lo próximo son las redes. Los periódicos están muertos. Están muertos. A partir de ahí, ¿qué hay? Las televisiones, que tienen un poder importante, porque todo el mundo tiene una televisión en su casa. Hay gente que mientras usa las redes sociales está viendo la televisión.

P: Creo que se pasa de frenada cuando escribe: "Ni un solo medio de comunicación hizo referencia a las informaciones que auguraban el desastre en España". O, al final del libro, cuando señala: "Los medios de comunicación continúan dando las consignas que les dicta el Gobierno español". ¿Usted ha leído Libertad Digital?

R: (Risas) Los grandes medios de comunicación, quiero decir. Ya sé que vosotros, y el vuestro es de los pocos periódicos que leo, no sois así. A lo mejor tengo que especificar más. El otro día me hicieron una entrevista en El Independiente. Con todos mis respetos, el poder que tiene El Independiente de manipular la opinión pública es nulo. No existe. Luego habrá gente que diga: "Yo en mi podcast…". Ya, pero los oyentes que tienes en tu podcast son los que son. Y también hay que decir que muchos medios que no son progobierno caen en sus trampas. Entonces, el debate en esas fechas era el 8-M. Nadie titulaba "Escándalo mayúsculo…". El debate te lo ponen ellos. Ellos hacen la propaganda y tú la contrapropaganda. En realidad, tú estás entrando en su juego. Cuando la exhumación de Franco pasó lo mismo. Todos caemos.

P: En su opinión, el Gobierno es responsable de…

R: De toda la crisis sanitaria que hemos vivido. Evidentemente, no es responsable de la pandemia, pero sí de las víctimas que ha habido en España, porque se podrían haber evitado, simplemente, contando la verdad. No hay excusas. Me dices: "Sólo pasaba en China" o, incluso, "sólo pasaba en Asia". Pero tenías Italia. Epicentro de la pandemia en Europa. El sistema sanitario de Lombardía es de los más punteros del mundo, y estaba saturado, y caían como moscas los médicos y la gente. Y aquí: "Pues sin mascarilla, hale". ¿Cómo se puede ser tan vomitivo? ¡Si es que esta gente lo sabía! El informe que firma Simón, suspendiendo congresos religiosos… Sólo hay que ver el discurso de Simón del 5, 6, 7 de marzo, cómo cambia el 9. Y no sólo cambia el discurso de Simón: también el de los medios. Pero, hasta ese momento, todo el mundo chitón. Entonces, el Gobierno es responsable directo de lo que hemos vivido. Y veremos qué nos pasa: estamos muy tranquilos pensando que esto se ha acabado, y veremos qué pasa con los turistas. ¿Control visual? Por favor, es tremendo. Entonces, es culpable de eso y de la crisis económica: en cuanto se acaben los ERTE, veremos el golpetazo.