El magro CV de Simón: sin MIR y sin doctorado, pero casado con una familiar de Romay Beccaría

Hijo de un conocido psiquiatra de Zaragoza, estudió en un colegio privado y bilingüe, dice que habla seis idiomas y es aficionado al montañismo.

Libertad Digital | 2020-06-30

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, nació en Zaragoza en 1963 y es hijo del conocido psiquiatra Antonio Simón. Según contó en una entrevista concedida en febrero de 2020 al Heraldo de Aragón, "vivía en el paseo de Sagasta, cerca de Cuéllar", y estudió en el colegio de Montearagón, que es privado y bilingüe.

Simón estudió Medicina en Zaragoza y, al terminar la carrera, hizo sustituciones en pueblos, "sobre todo en la provincia de Huesca", como Binéfar, Naval o Estadilla. "En Zaragoza –dijo al citado periódico– hice urgencias domiciliarias". Colegiado en Huesca, Simón no hizo el MIR porque, según declaró a Maldita.es, "nunca he querido ni solicitado ningún trabajo que lo requiriese". Este medio, citando a la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), afirma que un médico egresado podía trabajar en Atención Primaria sin necesidad de tener el MIR hasta 1995.

Tampoco tiene un doctorado, cosa que Simón no oculta: "Jamás he pretendido haber hecho algo que no he hecho. En ninguno de mis Cvs hay ninguna mentira". Además, según NIUS, habla seis idiomas y es aficionado a las motos y al montañismo.

Al año de terminar la carrera, se marchó a África, donde permaneció hasta 1998. Ha estado en Burundi, Somalia, Mozambique, Tanzania o Togo. "Entre medias –dijo al Heraldo–", pasó "dos años en Inglaterra", donde se diplomó en Epidemiología por la London School of Hygiene and Tropical Medicine. Después, se fue a Guatemala y a Ecuador y, en 2001, a París como epidemiólogo al Instituto de Vigilancia Sanitaria. Europa Press cuenta que también se graduó del Programa Europeo de Formación de Epidemiología de Intervención.

Regresó a España en 2003, cuando le propusieron "montar la Unidad de Alertas y Emergencias de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica". Aceptó porque sus "tres hijos preguntaban por sus abuelos y sus primos, y decidimos volver a España". La dirigió hasta 2011 y, al año siguiente, se incorporó como coordinador nacional de los organismos españoles del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), quien lo describe como un profesional con "amplia experiencia en vigilancia de la salud pública, investigación, planificación de la preparación y control de enfermedades infecciosas en diferentes entornos".

En febrero de 2013 se anunció en el BOE su nombramiento como director del CCAES. También forma parte del Cuerpo de Médicos Titulares del Estado desde 2006. Y en 2015 se le concedió la Encomienda de la Orden Civil de Sanidad por su papel durante la crisis del ébola.

Cuando estalló la pandemia del coronavirus, Simón se convirtió en la máxima autoridad médica en la gestión de ésta y, pese a disponer de toda la información nacional e internacional sobre ella –recibió, por ejemplo, correos de Alemania e Italia que aconsejaban "evitar grandes multitudes y suspender eventos"–, entre otras cosas, no desaconsejó acudir a la manifestación del 8-M o afirmó que "no es necesario que la población utilice mascarillas", para desdecirse a principios de junio. Contra él se han interpuesto varias querellas.

Casado con una hija de Romay Beccaría

Simón lleva más de veinte años casado con María Romay Barja, con quien tiene tres hijos, familiar del exministro de Sanidad durante el primer mandato de Aznar, José Manuel Romay Beccaría, .

Romay Barja recaló como experta en enfermedades tropicales de la Red de Investigación Cooperativa en Enfermedades Tropicales (RICET), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, tras haber trabajado para entidades como Médicos sin Fronteras o la Fundación Paz y Solidaridad en países de África y América Central. Además, según Economía Digital, fue la administradora de la sociedad Arca Asociados, que cerró en 2018 –justo el año en que la empresa cumplía su 30 aniversario– tras cosechar unos números rojos de 66.400 euros en 2018 y de 25.300 en 2017, pese a que sus ventas en ambos años se situaron por encima del medio millón de euros.