Ni 'V' ni 'lámpara de Aladino', la difícil recuperación de España será en 'L'

Daniel Rodríguez Asensio

El índice de comercio minorista, sin ir más lejos, está cayendo un 20% con respecto a mayo de 2019, a pesar del incremento en términos mensuales .

Daniel Rodríguez Asensio | 2020-07-05

Son muchos los economistas y opinólogos que afirman que las alarmantes cifras de crecimiento económico que veremos durante los próximos meses no son importantes porque el coste ya está asumido por parte de nuestra economía. Dicho de otra manera: nuestro país ya ha asumido el coste de la pandemia y lo que nos queda es un camino al alza hasta recuperar los niveles de riqueza y bienestar previos a la crisis.

Cada vez que leo una opinión similar, desde el más profundo de los respetos, no puedo por menos que disentir. Y, como afortunadamente la economía es una ciencia de las ciencias sociales que más capacidad analítica en base a datos objetivos ofrece, nada como acudir a los indicadores coyunturales del mes de junio para demostrar que estamos más cerca de una recuperación en "L" que de una en forma de "V", o de "lámpara de Aladino", que diría el ministro Escrivá.

Malas cifras de empleo

Esta misma semana hemos conocido las cifras de paro y seguridad social del mes de junio. El primer mes, debemos recordar, en el que prácticamente toda España abandonó la Fase 0, la economía comenzaba a recuperarse, y en el que se eliminaron todas las restricciones a la movilidad desde el pasado 21. También es importante recordar que veníamos de una brutal destrucción de casi 1 millón de empleos durante los meses anteriores y, por lo tanto, el efecto composición jugaba a favor de los informes emitidos. Siempre es más fácil crecer desde niveles bajos que desde la cima.

A pesar de ello, la realidad se ha mostrado con toda su crudeza sobre el mercado laboral español:

paro-registrado.png

Se ha producido, por lo tanto, un rebote en el mercado laboral, pero en ningún caso podemos afirmar que estemos ante un proceso de recuperación del empleo perdido. La estabilización supone que el paro deja de incrementarse o la afiliación a la Seguridad Social toca suelo, pero ambos indicadores están lejos de sus valores iniciales, y ni tan siquiera parece que se estén acercando con la fuerza suficiente.

La situación del mercado laboral es probablemente la más ilustrativa, aunque no la única, sobre la situación que atraviesa nuestro país. Existen otros, como las ventas minoristas o los indicadores avanzados de actividad económica del sector industrial, que también han repuntado notablemente en los meses de mayo y junio, aunque más influidos por un efecto composición que por una capacidad real de arrastre sobre la economía. El índice de comercio minorista, sin ir más lejos, está cayendo un 20% con respecto a mayo de 2019, a pesar del incremento del 19,3% en términos mensuales que hemos visto en mayo de este año.

Aumenta el ahorro

Pensar que podemos atajar tarde la peor pandemia de las últimas décadas, ejecutar el cierre más restrictivo de toda la Unión Europea y hacer una vuelta a la normalidad limpia y pensando que el coste está asumido es irresponsable e inocente por partes iguales. La desconfianza se ha apoderado de las familias y empresas y recuperarla va a llevar un tiempo, en el mejor de los casos.

La parte positiva es que una situación como la actual suele conllevar un incremento en las tasas de ahorro de las familias. Algo que, en un entorno de liquidez masiva creada artificialmente por el BCE no tiene ningún efecto relevante, más allá de construir un colchón anticíclico que les protegerá ante el más que probable alargamiento de la situación actual.

Los que siguen habitualmente esta columna saben que, de concretarse la crisis financiera que se está gestando, no será por un endeudamiento masivo de las familias (crisis subprime), sino por una situación de incremento de las insolvencias en las empresas. En primer lugar, porque muchas han salido de la anterior crisis creciendo sólo con cargo a deuda- Y, en segundo lugar, porque la única forma de afrontar una situación como la de los últimos meses es acudiendo a los mercados financieros para endeudarse con cargo a la solvencia adquirida durante los años de actividad.

Esto significa que el proceso de desapalancamiento que ha llevado a cabo el sector empresarial durante los años de expansión económica se puede diluir ya en 2020 y, por lo tanto, desencadenar problemas de financiación ya en 2021. Tanto es así que el volumen de deuda asumido por las sociedades no financieras en España está creciendo al mayor ritmo desde abril de 2009, según el BCE.

captura-de-pantalla-2020-07-04-a-las-105641.png

Muchos podrán pensar que con la apertura de la economía y de las fronteras reactivaremos el país y todo volverá a la normalidad. En este blog ya hemos avisado de que el escenario base pasa por una recuperación de los niveles de riqueza de 2019 para el año 2025, y de las reformas que necesitamos y ni tan siquiera se están poniendo encima de la mesa.

La realidad es que hay sectores que están absolutamente destruidos e indicadores que ni tan siquiera muestran un rebote. Me refiero a:

La lista es larga, y debemos esperar a ver los datos de julio para ver la magnitud de la recuperación, en caso de que existiera. Curiosamente, el mismo día en el que se hicieron públicos los datos de paro y afiliación a la Seguridad Social nuestro presidente del gobierno usó La Sexta para ofrecer su particular mensaje a la ciudadanía: Subidas de impuestos, inestabilidad institucional e inseguridad jurídica. Cuanto más tardemos en retomar el rumbo, más dura será la recuperación.