La eco-anticapitalista Greta Thunberg aumenta su rentabilidad y se embolsa un millón de euros con un premio

Elena Berberana

Una fundación portuguesa arrepentida de negociar con el petróleo ha galardonado a la menor sin escolarizar desde hace más de un año.

Elena Berberana | 2020-07-25

Greta Thunberg sigue haciendo caja pese a la crisis económica por el coronavirus. La niña favorita del lobby verde ha sido premiada en Portugal con el Premio Gulbenkian para la Humanidad. La menor se ha embolsado de una tacada un millón de euros y ha anunciado que serán repartidos a diferentes asociaciones, eso sí, canalizando el presupuesto a través de su fundación, la cual tiene marca registrada, por si las moscas.

A este respecto, hay que recordar que la sueca y su ejército de asesores legales se negaron a que otras organizaciones ecologistas percibieran dinero en nombre de Greta Thunberg o Fridays For Climate, por lo que actualmente las garantías comerciales y judiciales las tiene la sueca y sus padres, quienes ya conforman todo un conglomerado publicitario de intereses financieros auspiciados por las denominadas empresas de la Transición Ecológica.

El emporio de Thunberg continúa extendiéndose en una suerte de perfecto marketing marxista envuelto en consignas anticapitalistas, catastrófistas, y con la adolescente como cara mesiánica redentora. Motivo suficiente para crear nuevos galardones millonarios en honor de la salvadora. Un premio millonario jamás otorgado o siquiera pensado por parte de una fundación como la Gulbenkian. De hecho la distinción se concede por primera vez y podría estar causando que su fundador, el armenio y magnate del petroleo Calouste Gulbenkian, se esté revolviendo en su tumba. Veamos.

Una fundación arrepentida

El pionero, que llegó a ser uno de los empresarios del petróleo más rico del mundo, legó su fortuna a Portugal, tierra en la que murió en 1953, para concebir "una institución con fines caritativos, artísticos, educativos y científicos". Sin embargo, paradojas del destino, su presidenta actual, Isabel Mota, está desprendiéndose de las acciones y activos con los que nació el proyecto del filántropo Gulbenkian. La portuguesa ha incidido en varias ocasiones en que está eliminando los ingresos provenientes del petróleo. El oro negro, motor de la civilización y el desarrollo, es visto ahora como un mal que proporciona dinero ilícito. Y para curarse en salud, Mota ha entregado a Thunberg un millón de euros del fondo de Gulbenkian, así sea para que la salve su dios verde.

"Hacemos hincapié así en el compromiso con la urgencia de acción climática, contribuyendo a una sociedad más preparada para las alteraciones globales y protegiendo en especial a los más vulnerables", declaraba Mota durante la celebración.

El jurado de la fundación parece haber quedado deslumbrado por la entrada de Greta en Lisboa cuando llegó de su viaje en barco desde Estados Unidos. Una travesía llena de altibajos, frío y tormentas, y en la que estuvo acompañada de un matrimonio joven y rico con un bebé, ambos locos por ser coronados como los bienhechores que ayudaron a la anticapitalista en su periplo.

Thunberg, que sigue sin escolarizar y lleva más de un año sin ir al instituto con la excusa de "defender el clima", no parece estar preocupada por este asunto. Su organización, tras el bache del coronavirus, se ha repuesto. Su candidatura, oh sorpresa, se impuso entre 136 jóvenes procedentes de 46 países, según comunicó el jefe del jurado, el expresidente de Portugal Jorge Sampaio. Al parecer, la sueca arrasó y fue elegida con un amplio consenso entre los diferentes líderes climáticos que integraban el jurado.

"Greta es una de las figuras más memorables de la actualidad", sentenciaba Sampaio. A lo que Greta respondió inmediatamente en sus redes sociales: "¡Me siento increíblemente honrada de recibir el Premio Gulbenkian para la Humanidad! Nos encontramos en una emergencia climática y mi fundación donará tan pronto como sea posible todo el millón de euros para apoyar organizaciones y proyectos que luchan por un mundo sostenible, defienden la naturaleza y respaldan a gente que está sufriendo los peores impactos del clima y la crisis ecológica".

El rostro del lobby verde

El clima, que ha variado siempre durante toda la historia del planeta Tierra, cotiza al alza "porque cambia" y son cada vez más las compañías que se apuntan al negocio. Thunberg es la cara elegida favorita, porque ¿qué ha pasado con los 136 concursantes?, ¿qué tenían qué decir?, ¿ninguno era mejor que la sueca?. Todos, junto a sus padres, aspiraban a la gloria gretista, pero se han ido con el rabo entre las piernas. La todopoderosa Thunberg los ha derrotado. ¿Casualidad?

Nuevamente podríamos asistir a un baile patrocinado por multinacionales. No sería la primera vez que se organiza un premio confeccionado a la medida de los Thunberg. No está de más extraer las conclusiones sacadas por diarios como The Sunday Times, que expuso en una investigación la relación entre Greta y el magnate Ingmar Rentzhog, fundador de We Don’t Have Time.

A su vez, The Times destapó la historia de la activista Bo Thoren, quien estaba buscando caras jóvenes para recrear una huelga escolar inspirada en las manifestaciones juveniles tras el tiroteo de Parkland. Además, conocida es la amistad de los Thunberg con altos mandatarios como Rentzhog, presidente de Global Utmaning, un Think Tank en el que están implicados representantes de los lobbies verdes, empresarios, políticos, como Kristina Persson, exmiembro del Partido Socialdemócrata, y David Olsson, miembro de Svenska Bostadsfonden, uno de los fondos inmobiliarios más grandes de Suecia.

En esta línea, Greta, como una empresaria más, ya ha anunciado dos de las afortunadas asociaciones a las que va donar parte del dinero ganado. 100.000 euros será para SOS Amazonia Campaign, de Fridays for Future Brazil, que dicen luchar contra el coronavirus en la Amazonia. Otros 100.000 euros los destinará a Stop Ecocide Foundation, una organización radical que busca con fiereza "convertir el ecocidio en un crimen internacional".