‘Hacerse un monedero’: medio millón por un papel que no aparece

Mariano Alonso

La declaración complementaria con Hacienda por un pago del Banco ALBA bolivariano fue uno de los primeros escándalos del partido morado.

Mariano Alonso | 2020-08-08

Cuenta Javier Somalo en su artículo de este sábado que si a Pablo Iglesias, que pide la detención del rey Juan Carlos I sin cargos, le aplicáramos la misma vara de medir, el líder de Podemos ya estaría en prisión. Con este primer capítulo de las Crónicas del Asalto, Libertad Digital inicia una serie que pretende repasar las muchas sombras de corrupción que se ciernen sobre la formación de Iglesias desde antes incluso de su nacimiento. En este primer capítulo, el primer gran escándalo: Monedero y su medio millón bolivariano.

"Montoro, no te tengo miedo". Era el 29 de enero de 2015 cuando Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos y hasta hoy mismo amigo íntimo de Pablo Iglesias, pronunciaba esas palabras en un tono tan enfático como desafiante.

Lo hacía en un acto del partido morado, que ya para entonces, al igual que Ciudadanos, y tras su sorprendente irrupción en las elecciones europeas de un año antes, había puesto patas arriba el panorama político español, hasta entonces dominado por un bipartidismo imperfecto en el que PSOE y PP se daban el relevo de sucesivas victorias electorales y gobiernos monocolor, algunas veces incluso con mayoría absoluta, como la que en aquel momento disfrutaba, por poco tiempo ya, Mariano Rajoy.

Eran los tiempos en que Iglesias y los suyos denunciaban a voz en grito a "la Casta" y pedían abrir el "candado del 78" considerando la democracia nacida de la transición como un pérfido "régimen" que habría dado la espalda al "pueblo" para llenar de privilegios a sus élites. Los podemitas, como pronto se les empezaría a conocer, no excluían a la izquierda de sus invectivas.

Por supuesto al PSOE, una formación que tenía el pasado "manchado de cal viva" como en célebre ocasión le llegaría a espetar Iglesias a Sánchez en el pleno del Congreso; pero también a la vieja guardia de Izquierda Unida, la formación en la que el hoy vicepresidente segundo había hecho currículum como 'fontanero' (llegó a ser asistente, paradojas del destino, del hoy líder de IU y ministro de Consumo, Alberto Garzón) y en la que creían ver algunas conductas poco edificantes moralmente.

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Monedero e Iglesias, durante un mitin de Podemos. | EFE

El que fuera candidato de IU a las europeas de 2014, Willy Meyer, tuvo que dimitir tras publicar Infolibre, un medio siempre muy próximo a Podemos, que tenía una fondo de pensiones en una Sicav con sede en Luxemburgo, una práctica habitual entre los europarlamentarios y que no suponía infracción penal alguna. A su llegada a la Eurocámara, Iglesias, jefe de filas de aquel primer grupo institucional de Podemos, presumía de, por ejemplo, ir en autobús desde el aeropuerto a la sede de la cámara comunitaria y abominaba, como años después se le recordó con motivo de su mudanza a Galapagar, de los políticos que, decía, vivían en chales en zonas exclusivas de Madrid, "alejados de la realidad" según su parecer de entonces.

En definitiva, Podemos se presentaba, más allá de contenidos ideológicos concretos, como una formación inmaculada en el terreno de la limpieza frente a las corruptelas que, unidas a la brutal crisis económica surgida a partir de 2008, habían provocado la indignación ciudadana, como evidenció en 2011 el 15-M. En ese contexto, y a apenas meses de unas cruciales elecciones autonómicas y municipales que supondrían en aquel 2015 la consolidación de la fragmentación política y para Podemos su particular ‘asalto al cielo’ al lograr nada menos que las alcaldías de Madrid y Barcelona, es cuando Monedero, entonces número tres de Podemos (el dos era Íñigo Errejón), se dirigía así de desafiante al ministro de Hacienda.

Lo que entonces nadie, o casi nadie, sospechaba es que ese mismo día, horas antes de subirse al estrado de un acto de partido, Monedero había realizado una declaración complementaria de la Renta, signo inequívoco de que su proceder como contribuyente no había seguido siempre el camino de la estricta ejemplaridad moral que, día sí y día también, pregonaba junto a su antiguo alumno y ahora Secretario General, Pablo Iglesias. La expresión más adecuada en ese caso hubiese sido: ‘Montoro, ahora ya no te tengo miedo’.

Medio millón por un papel que no aparece

El motivo de que Juan Carlos Monedero se pusiera al día con Hacienda era una tan desorbitada como extraña remuneración por un trabajo para el Banco del ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra America), una institución financiera participada por varios países de la región, singularmente la Venezuela chavista, allí donde muchos dirigentes de la izquierda española habían hecho fortuna facturando al régimen sus servicios como asesores.

Entre 2013 y 2014, justo los años en que se gesta Podemos, el entonces ignoto profesor de Ciencias Políticas recibe, a través de la empresa Caja de Resistencia Motiva 2, 425.000 euros en concepto de "honorarios de confección de estudio comparativo de los ámbitos financieros de los países del ALBA y análisis de las bases de armonización jurídico-financiera, implementación y asesoría puntual sobre el proyecto hasta el 31 de diciembre de 2014".

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Monedero, durante la rueda de prensa de 2015 en la que explicó los pagos del Banco ALBA. | EFE

En síntesis, Monedero, entre cuyas especialidades académicas no se encuentra ni la Economía ni el Derecho, es el hombre elegido para elaborar un estudio sobre la viabilidad de una unión monetaria al otro lado del Atlántico, una especie de euro americano. De la calidad o pertinencia de su análisis nada se puede decir puesto a que a día de hoy no hay ni rastro de ese trabajo. Monedero pudo haberlo enseñado (siempre y cuando exista realmente) en una multitudinaria rueda de prensa que dio en febrero de ese 2015, un mes después de regularizar su situación tributaria y dirigirse en tono retador a Montoro. Pero no lo hizo. El papel no aparece.

Se limitó, como contó en Libertad Digital Míriam Muro, a enseñar la factura del Banco Alba a Caja de Resistencia Motiva 2, una Sociedad Limitada, y a denunciar entre aplausos de Iglesias y Errejón, que le respaldaban en primera fila, una "caza de brujas" del "régimen del 78" que, dijo, "ha sacado su batería contra mí".

El abandono

Pese a ese cierre de filas, apenas dos meses después, el 30 de abril, Monedero abandonaba la dirección de Podemos y se convertía en el primer cadáver político que dejaba Iglesias a su paso, si bien las razones de su salida tuvieron que ver más con decisiones estratégicas que con las sombras sobre su actividad como asesor económico de los gobiernos bolivarianos, por la que la Universidad Complutense llegó a abrirle una investigación por si hubiera incurrido en incompatibilidad.

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Monedero, Iglesias y Errejon, cuando los tres trabajaban juntos en el mismo proyecto político. | EFE

Las tesis errejonistas se impusieron entonces y con ese rumbo el partido llegó hasta las elecciones generales celebradas a final de aquel año, con el hoy líder de Más País como número dos.

Un lustro después de todo aquello, el "profesor Monedero" como cariñosamente se refiere a él siempre Iglesias, se prodiga en todos los medios que puede, se mantiene en la órbita de Podemos (es habitual desde hace años verle por las instalaciones del grupo parlamentario casi como uno más) dirige el programa televisivo "En La Frontera" en Público y muy recientemente colabora con la consultora Neurona, que según el informe del Tribunal de Cuentas conocido este mismo viernes recibió 290.000 euros de Podemos en la última campaña electoral de noviembre de naturaleza "no electoral". El Tribunal asegura que "si bien, como señala la formación [Podemos] en alegaciones, en la fiscalización se aportaron videos y diseños publicitarios, no ha quedado suficientemente acreditada su efectiva elaboración por parte del proveedor".

Tampoco está acreditado que elaborase un sesudo informe sobre la posibilidad de una unión monetaria (con sus implicaciones jurídicas y económicas) en los países bolivarianos, pero sí que recibiera por ello medio millón de euros. Lo que desde entonces comenzó a conocerse en ciertos círculos como "hacerse un monedero".