Bale y Barnett deberían venir desde Londres sólo para besar el césped del Bernabéu

Juan Manuel Rodríguez

2020-09-23

Como Alvarito Morata, Bale es otro claro ejemplo de futbolista al que hace mucho daño su representante, con la diferencia de que a Gareth lo representa un profesional. Bueno, a Morata lo representa el ex defensa colchonero Juanma López, pero yo me entiendo y bailo solo. De Bale se dijeron un montón de cosas antes de llegar al Madrid: que si no estaban justificados los 99 millones de euros que el club blanco pagó por él, que si iba a ser otro Woodgate, que si la maldición británica... Nada más irse he oído y he leído otro montón de cosas: que se va sin hablar español, cuando no es cierto, que si tiene moño, que si le irá mejor jugando al golf... Pero entre el antes de venir y el después de marcharse, y dejando a un lado los argumentos ad hominem que sólo buscan descalificar porque sí a la persona, el único hecho cierto es que entre medias Bale ha ganado 4 Copas de Europa, 4 Mundiales de clubes, tres Supercopas de Europa, dos Ligas, una Copa del Rey y dos Supercopas de España. Dicen que Bale se ha ido por la puerta de atrás pero el galés ha ganado un título cada 180 días desde que firmó su contrato hace ahora 7 años, de modo que se puede afirmar sin temor a la equivocación que por esa puerta de atrás querría cruzar el 99,9% de los futbolistas profesionales del mundo.

Si Bale ha dejado entre el madridismo ese sabor agridulce es probablemente porque se esperaba de él que demostrara que es uno de los cinco mejores jugadores del mundo y que diera ese paso hacia adelante y recogiera el testigo que dejó Cristiano. Pero esa herencia resultó abrumadora para Bale, que es un futbolista extraordinario pero que carece del carácter del portugués. Por lo tanto, entre quienes le odian, que son legión, y quienes le defienden, que somos tres y me sobran dos, tiene que existir un coherente punto intermedio: Bale ha sido rentable, sí, ha ganado muchos títulos vestido de blanco, también, sale en la mayoría de las fotos del mejor Real Madrid de la historia después del de Di Stéfano, por supuesto, pero pudo haber sido más, pudo haber demostrado más, pudo haber hecho más.

Bale se ha ido enfrentado con Zidane por Barnett, que le puso a caer de un burro estando aquí. Esa cohabitación, como explicó ayer Andrés Amorós en su Remate, era imposible y a ese clima contribuyó también decididamente Zizou, a quien cuesta entender. Pero cuando se producía el incendio, y alguno se produjo, Barnett no aparecía con la manguera de agua, no, sino que lo hacía con un bidón de gasolina. Cuando Barnett dice que hubo clubes que preguntaron por Bale y que el Madrid no engrasó su salida está mintiendo. Hubo un equipo chino que preguntó por Ramos pero lo quería gratis: eso no es preguntar, eso es una tomadura de pelo. Preguntar por un jugador es lo que hizo la Juve con Cristiano: ¿Cien? Como estos: uno, due, tre, quattro, cinque, y así hasta cien. Preguntar por un futbolista que cobra entre 14 y 17 millones de euros netos ofreciéndole 6 es una tomadura de pelo. Barnett dice la verdad cuando habla del jugador británico más exitoso fuera de la Premier pero... ¿ganó Bale sólo las 4 Copas de Europa? ¿Verdad que no? ¿Verdad que estaba acompañado por otros diez jugadores tan buenos como él? Si Bale ayudó a ganar tantos títulos fue porque se encontraba en el Real Madrid, de lo contrario se habría ido de Europa con una mano delante y otra detrás.

La frase de Barnett sobre que el Real Madrid debe besar por donde pisa Bale es la confirmación de que los británicos siguen teniendo cierto tic de superioridad colonial. Gareth Bale debería venir desde Londres únicamente para besar el césped del estadio Santiago Bernabéu (o el del Alfredo di Stéfano, que el otro está en obras) y dar gracias a Dios todas las noches porque se apareciera en su vida el mejor club deportivo de la historia. Barnett demuestra un gran desconocimiento del fútbol, él entró en el Real Madrid pero el Real Madrid no acabó nunca de entrar en él. En definitiva, y como sugirió ayer Isidoro San José, si Jonathan Barnett quisiera de verdad a Gareth Bale no le haría la pelota constantemente sino que le diría las cosas que hace mal, así funcionan los amigos, los míos al menos sí lo hacen así.

Por último: Barnett dice que espera que Bale triunfe y yo también lo espero. Lo espero por el jugador, por Mourinho, por el Tottenham y, sobre todo, por el Real Madrid que volverá a apreciar a un futbolista que Zidane depreció despreciándolo. Sostiene Barnett que Bale no volverá. Ojalá. Si Bale vuelve será porque el Tottenham lo habrá devuelto como se devuelven por Amazon los productos defectuosos. Si no vuelve será porque las cosas le han ido bien y Bale ganará, ganará el Tottenham, el Real Madrid e incluso, aunque no haya hecho nada para merecerlo, ganará el propio Barnett. A Bale lo han maltratado, pero no ha sido el Real Madrid. El Real Madrid le brindó la ocasión de vestir la camiseta que vistieron Di Stéfano, Puskas, Amancio, Rial, Gento, Muñoz, Camacho, Santillana, Butragueño, Michel, los Sanchis o Martín Vázquez. Gareth Bale debería volver a Madrid sólo para cerrar su casa de La Finca y para besar luego el césped del campo de entrenamiento del equipo cuya camiseta llevó Juan Gómez Juanito. Ese sí que le habría puesto las pilas al galés. Se le habría quitado la tontería.