Suárez: una charada de la que sólo se salva él

Juan Manuel Rodríguez

2020-09-24

Es famosa la frase de Franklin Delano Roosevelt, que luego copiaría Henry Kissinger, sobre el dicator nicaragüense Tacho Somoza: "Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Salvando por supuesto todas las distancias, y trasladado al fútbol, hay jugadores así, jugadores que, en el fondo, querrías tener en tu propio equipo pero que tienes que aguantar en el del máximo rival. Hugo Sánchez era ese tipo de jugador. Hristo Stoichkov era ese tipo de jugador. Cristiano Ronaldo es esa clase de jugador. También lo es Luis Suárez, que hoy se ha despedido entre lágrimas del Barcelona, que ha sido su club durante los últimos 6 años. Suárez empezó jugando en el Club Nacional de Uruguay, de ahí salió al Groningen, luego pegó el salto al Ajax, más tarde al Liverpool, después ha jugado en el Barcelona y ahora, siempre y cuando el reconocimiento médico no frustre su traspaso, lo hará en el Atlético de Madrid.

Luis ha estado en cinco equipos distintos y pronto vestirá su sexta camiseta como futbolista profesional pero su llantina de hoy era real, no era impostada, no fingía, estaba verdaderamente triste, sentía lo que decía, le estaba costando dejar un club en el que ha sido feliz, una ciudad en la que deja atrás muchos recuerdos y unos amigos (fundamentalmente Leo Messi) con los que se sentirá unido para siempre. Que nadie espere que el día de su presentación con el Atlético de Madrid, Suárez vaya a decir que él soñó desde niño con enfundarse la camiseta rojiblanca porque no es cierto: él soñó con jugar en el Barcelona y lo logró y ahora será profesional, que es lo que demandará de él su nuevo entrenador, Simeone. Probablemente también por cosas como esas al Cholo le haya costado tan poco decidirse entre un futbolista que es de verdad y otro cuyos memes sobre ese asunto en concreto circulan con abundancia por las redes sociales.

Lo que me parece lamentable es que para blanquear a Messi se esté tratando de criminalizar a Suárez. Y no hablo del terreno de juego, no, hablo de la vida. El mismo periobarcelonismo que abogó porque a Messi se le diera todo lo que pidiera, que se creara para él ad hoc un entorno en el que se sintiera cómodo, un microclima diseñado especialmente pensando en su Lioneleza, ese mismo periobarcelonismo ha conseguido que cale la idea de que la compañía de Suárez resultaba nociva para el Barcelona y para el propio jugador. Pero Zubizarreta no desveló el otro día que el Tata Martino le dijo a Suárez que él sabía que le podía echar del equipo si hablaba con el presidente, no. Zubizarreta reconoció que la frase de Martino era referida a Messi, que es quien pone y quita rey. Para salvar a Messi han hundido a Suárez. La despedida oficial que le han organizado al tercer máximo goleador histórico del club catalán ha estado muy bien y ha sido muy emotiva pero más falsa que el beso de Judas porque el trasfondo de dicha puesta en escena no era otro que la campañita de marras que se lleva organizando contra el uruguayo desde hace exactamente un mes.

¿Quién decidió de repente que Suárez era nocivo para Messi y para el vestuario? ¿Y cómo lo hizo? ¿Ha sido un psiquiatra? ¿Han tirado de un espiritista? ¿Han consultado con un sociólogo? ¿Y esa compañía es mala para Messi desde que el argentino envió el burofax o lo era ya antes? Y si lo era antes y lo sabían, ¿por qué no lo dijeron? ¿Por qué nadie alertó desde dentro del Barcelona acerca de la influencia nociva que representaba Suárez para Messi? ¿No lo hicieron porque el equipo ganaba títulos? ¿Justo el primer año que el Barcelona se queda en blanco se dan cuenta de que Suárez es peligrosísimo? ¿Me están diciendo que Suárez fue el culpable del 8-2? ¿O del 4-0 ante el Liverpool? ¿O del 3-0 ante la Roma? ¿La rodilla de Suárez está mal para el Barcelona pero bien para el Atlético de Madrid? ¿Y cómo es eso? De modo que la puesta en escena ha sido fantástica, el sonido ha funcionado fenomenal, la foto sobre el cesped con todos sus títulos ha salido muy bien pero todo ha sido una inmensa charada, la representación de una obra de teatro a la que supongo que Suárez no querrá ponerle aún el punto final.

¿En serio hay alguien que crea que resulta sugerente y atractiva para Messi la idea de continuar en un equipo que acaba de retenerle contra su voluntad y que ha puesto de patitas en la calle a su mejor amigo alegando que es para él una mala compañía? A mí me parece que es más fácil que Suárez y Messi vuelvan a encontrarse en el Atlético de Madrid a que Leo siga en el Barcelona. Suárez ha llorado de verdad y de verdad ha sentido tener que irse porque le echan, los demás han mentido: la directiva, el entrenador y, por encima de todo, los periobarcelonistas que fueron alegres testigos del enlace entre Lionel y Luis y hoy han fomentado su divorcio y, como pasó con el matrimonio, también se han ido por ahí de comilona: cava para todos. El mejor ha sido Suárez. De no ser madridista, seguro que también le habría gustado a Franklin Delano Roosevelt.