La ruina a la que Sánchez y sus restricciones llevan a Madrid

José María Rotellar

El paro y la desolación económica pueden llegar a generar un drama social todavía mucho mayor que el coronavirus.

2020-10-01

Sánchez se ha empeñado en arruinar la economía, especialmente la de la Comunidad de Madrid. Con la ruina de Madrid, además, vendrá la del conjunto de España, pues Madrid es el motor económico nacional y también la región más solidaria que con sus aportaciones sostiene gran parte de los servicios públicos esenciales, como Sanidad y Educación, de otras regiones, a través de su contribución, con alrededor de 4.000 millones de euros al año al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales del Sistema de Financiación Autonómica. Es inaudito que el presidente del Gobierno perjudique de esta manera a todo su país, empezando por la región que alberga la capital de la nación cuyo Gobierno él preside.

Cuando todo esto haya pasado, será conveniente recopilar el conjunto de barbaridades que se han hecho en la gestión de la crisis, porque, desgraciadamente, provocarán una hecatombe económica en España sin precedente alguno.

Es muy cínico que el Gobierno trate ahora de erigirse en salvador, cuando fue por la falta de previsión del Gobierno de la nación el motivo por el que hubo un contagio muy rápido y concentrado, que estuvo a punto de hacer colapsar la Sanidad. Por ese colapso, el virus se ha cobrado muchas más víctimas, generando pánico en la población, que ahora el Gobierno de Pedro Sánchez intenta utilizar para mantener paralizada la economía y restringidas las libertades.

Ahora, con las nuevas restricciones que el Gobierno ha aprobado sobre Madrid, el perjuicio puede ser definitivo, porque afectará a muchos bares y restaurantes que ya estaban en una situación delicada por el cierre derivado del estado de alarma y por las restricciones que se fueron introduciendo en agosto. Se ha optado por anteponer la sanidad a la economía, cuando no se puede anteponer a la otra ninguna de las dos, porque sin economía no hay sanidad y, por tanto, no hay salud.

Desde la máxima prudencia, no podemos seguir parados ni a un ritmo lento. Debemos recuperar la normalidad de inmediato, sin adjetivos. Estamos preparados para combatir el virus y cuidar de los enfermos hasta que llegue una vacuna, pero no podemos esperar a dicha vacuna para volver a la normalidad, porque eso sería la ruina de todos los madrileños y de todos los españoles.

Si no nos reactivamos de inmediato y de manera completa, si no se corrigen las decisiones tan restrictivas adoptadas y se apuesta por la prudencia y la eficiencia, se va a destruir gran parte del tejido productivo, arruinando a muchos empresarios y dejando a millones de personas sin trabajo. Sánchez, con ello, habrá traído la ruina a la Comunidad de Madrid, y a partir de ella, al resto de España, por su efecto tractor de la economía nacional. El paro y la desolación económica pueden llegar a generar un drama social todavía mucho mayor que el coronavirus, porque ante la ruina económica habría que recortar muchos servicios esenciales:

Por eso, no se puede dar este paso atrás: hay que abrir de inmediato y con la práctica totalidad de la actividad, con prudencia, pero con determinación. Podemos combatir al virus porque somos una sociedad próspera. Si nos empobrecemos, no sólo tendremos el problema del virus, sino que se le unirán otras enfermedades, el paro, la pobreza y la necesidad de muchas personas.

Tampoco parece que estas medidas vayan a servir para mejorar la situación sanitaria, porque España ha adoptado las medidas más duras y restrictivas y es el país que peores datos sanitarios tiene, además del impacto negativo inducido en la economía.

El punto final entre un escenario y otro -muy malos todos ya- depende de muchas variables y de que se mantengan las restricciones, se corrijan o se intensifiquen, cuyo efecto no se verá hasta finales de octubre, que es cuando se podrá comprobar quién ha aguantado y cuántas empresas han cerrado de manera definitiva, con el impacto en el poder adquisitivo de las familias por pérdida permanente del empleo.

La seguridad jurídica, la certidumbre y la conservación del tejido empresarial son los elementos que marcarán el punto exacto. La tibia recuperación del comercio y la hostelería de mayo y junio ya se resintió en agosto y ahora se verá anulada por completo, pudiendo ser su caída todavía mayor que antes.

Así, a día de hoy, todo parece indicar que la economía madrileña -y, con ella, de manera bastante mimética, la del conjunto nacional- se moverá entre el primero y el segundo escenario de los cuatro planteados (-14,17% y -17,62%) siempre que no se incrementen todavía más las restricciones y dichas restricciones sean muy pasajeras. Si se intensificasen las restricciones todavía más o volviese a decretarse un cierre productivo este año, la caída se movería ya entre el escenario 3 (-19,58%) y cifras ya superiores a una caída del 20% (-22,02% del escenario 4, un escenario extremo, pero cada vez menos lejano), dependiendo de la intensidad, estando, en este caso, más cerca del escenario 4.

Los escenarios de la economía madrileña

Escenario 1. Limitación de la movilidad en 45 ZBS y restricciones adicionales impuestas por el Gobierno de la nación en la Comunidad de Madrid sólo por catorce días, con muchas empresas que cierran definitivamente por asfixia económica, especialmente en hostelería, turismo, ocio y comercio.

Escenario 2. Limitación de la movilidad en 45 Zonas Básicas de Salud (ZBS) y restricciones adicionales impuestas por el Gobierno de la nación en la Comunidad de Madrid por un mes. El cierre de bares y restaurantes será todavía más intenso y muchos que esperaban a octubre por el final de los ERTE no reabrirán todavía ante su prórroga.

Escenario 3. Limitación de la movilidad en todas las ZBS y entre ellas y restricciones adicionales impuestas por el Gobierno de la nación en la Comunidad de Madrid para toda la región por un mes y medio. El cierre de bares y restaurantes será altísimo en toda la región.

Escenario 4. Nuevo cierre productivo en otoño por aplicación del Gobierno de la nación del estado de alarma dentro de un clima de intensificación de las restricciones, al demostrarse la ausencia de correlación entre las mismas y la mejora de la situación sanitaria, y perseverar el Gobierno de la nación en la misma dirección, pero más restrictiva todavía.

Con un nuevo cierre productivo en otoño por parte del Gobierno de la nación, como consecuencia de demostrarse la ausencia de correlación entre las mismas y la mejora de la situación sanitaria e incidir el Gobierno central en la misma dirección, pero más restrictiva todavía, la economía de la Comunidad de Madrid, y, con ella, gran parte de la economía española, se hundiría, entrando en un terreno en el que sería necesario aplicar un conjunto de medidas muy drásticas, dependiendo completamente de la Unión Europea en el corto plazo por no haber sido capaz la Administración de gestionar la recuperación.

Terreno cercano a la depresión económica, muy peligroso, con un largo período de estancamiento tras intenso empobrecimiento de la economía. Largo período de estancamiento tras la intensa caída, sin una recuperación clara en una década por fuerte destrucción del tejido productivo. Paro masivo de larga duración.

Estas consecuencias podemos terminar viéndolas, desgraciadamente, si la gestión de la crisis sigue en esta mala dirección en la que se ha empeñado en meternos el presidente Sánchez. Arruinando a Madrid -los datos que hemos visto en estas estimaciones son rotundos-, empobrecerá a toda la nación. España no puede seguir así: debe hacerse todo lo posible por controlarse el virus y por convivir con él con toda la prudencia posible, pero también con la determinación económica de salir adelante, sin restricciones en la economía, porque lo único que conseguirán las restricciones será un completo hundimiento económico, que producirá un drama social todavía mayor que el actual, sin conseguir, además, acabar con el virus.