Sergio Ramos es mejor que Beckenbauer

Juan Manuel Rodríguez

2020-10-07

A la revista France Football se le ha ocurrido la brillante idea de conceder los Balones de Oro a los mejores porteros, defensas, centrocampistas y delanteros de la historia y hete aquí que, en la lista de diez candidatos a mejor central de todos los tiempos, han cometido la temeridad suicida de incluir a Sergio Ramos. Es el único español de los diez, el único. Y también, por cierto, el único que está en activo. Por edad, muchos de los que aseguran que Ramos no se lo merece no vieron jugar a Beckenbauer o a Passarella, mucho menos a Bobby Moore, pero, sin embargo, Sergio es curiosamente peor que todos ellos y no merece estar ni siquiera entre los diez. Pero Ramos no es ni de lejos el peor, yo diría que es uno de los mejores; el problema de Sergio Ramos, su bendito problema, es que lleva catorce años vistiendo la camiseta del Real Madrid y por ahí sí que no están dispuestos a pasar muchos aficionados.

Yo vi jugar a Franco Baresi. Baresi era buenísimo, el eje alrededor del cual giraba el complejísimo y muy trabajado e innovador sistema defensivo que planteaba Arrigo Sacchi. Aquel Milan hizo historia, y el Real Madrid fue uno de sus mayores demnificados, doy fe de ello, pero Baresi, que era buenísimo, era peor defensa central que Ramos. Cannavaro, que jugó en el Madrid y que ganó el Balón de Oro, un tipo simpatiquísimo, tampoco era mejor que Sergio. Ni Desailly, ni Koeman, ni por supuesto Sammer. A Scirea y Passarella, a los que también he visto jugar, los saco directamente de la ecuación porque están a un nivel más bajo que Ramos. De Moore tengo un recuerdo bastante vago y con el único que habría dudas es con Franz Beckenbauer. Yo también he visto jugar a Beckenbauer y he de decir sinceramente que el alemán no me parece mejor defensa que Sergio Ramos.

Cuando anoche dije esto mismo en El Chiringuito empezaron a llegarme muchos mensajes vía Twitter: "Pero, ¿qué dice?", "¿Se ha vuelto loco?", "No tiene ni idea de fútbol"... Me gustaría saber cuántos de esos mensajes procedían de aficionados que, efectivamente y como es mi caso, vieron a Beckenbauer porque el kaiser, que hoy tiene 75 primaveras, colgó las botas en el Cosmos de Nueva York en 1983, hace de eso 37 años. Pero aquel Beckenbauer no era ni de lejos el mejor: por aquel tiempo al Cosmos iban las estrellas a pasear el palmito, a firmar su último contrato, a dejarse ver y a cobrar un pastón. Al mejor Beckenbauer se le vio en el Bayern a mediados de los años setenta del siglo pasado, que es cuando Alemania ganó su Mundial y el Bayern tres Copas de Europa. Así que para saber si efectivamente uno está como una chota cabra al afirmar que Ramos es mejor que Beckenbauer convendría haber visto en acción a éste último y, para eso, para poder opinar sobre esta cuestión, al menos se debe haber cumplido la cincuentena.

Yo creo que, aunque no fue mejor que él, al final será Beckenbauer el elegido, el que gane. Lo será porque Beckenbauer no es un defensa central al uso, no es un futbolista normal, Beckenbauer es una marca registrada. Estaría por asegurar que los mismos que apuestan por Messi como el mejor futbolista de todos los tiempos sin haber visto ni a Di Stéfano ni a Pelé ni siquiera a Maradona, aseguran ahora que Beckenbauer es mejor que Ramos sin haber visto al primero. Pero es que el fútbol es eso, pasión. Pasión y cainismo. El mejor es siempre el mío. Y, en el caso de un culé, el peor es siempre el del Real Madrid, sea éste quien sea. Pero si es Ramos, mucho peor. Porque, como a Cristiano, a Sergio Ramos se le tiene una inquina especial, incluso por parte de un sector del madridismo. En determinados círculos merengues se conoce a Ramos de un modo muy curioso: Beckenbauer.

A Sergio le llaman así no de un modo elogioso, claro, sino despectivamente, dejando entrever que Ramos se cree que puede hacer las cosas que hacía en su día el propietario de la marca Beckenbauer. Y el caso es que puede, efectivamente. Ramos es más contundente que Beckenbauer, definitivamente va mejor de cabeza de lo que iba el alemán, tiene tanta clase como él, tira los penaltis mejor que él y es capaz de sacar el balón jugado desde atrás con idéntica solvencia. Sergio Ramos sólo tiene un problema, vamos tienedos en realidad: juega en el Real Madrid y todavía no es una marca registrada. Pero, sin vendas en los ojos, que nadie dude que el capitán del equipo blanco y de la selección nacional española está por encima de ocho de los diez candidatos y por lo menos a la misma altura que el noveno de ellos. Aunque aquí, en España, votarán por Franz, más que nada porque él nació en Múnich y Ramos lo hizo en Camas, provincia de Sevilla. Y por ahí sí que no podemos pasamr, no señor. Por ahí sí que no. Sólo faltaría. Y, además, andaluz. Y español. Vade retro, Satanás Ramos.