Koeman con Messi: arrancada de caballo y parada de burro taxi de Mijas

Juan Manuel Rodríguez

2020-10-19

Estaba claro que la primera prueba de fuego importante para saber si Ronald Koeman era o no diferente al resto de entrenadores que el Barcelona ha tenido a lo largo de los últimos quince años íbamos a encontrarla en el tratamiento que diera a Messi. En los últimos tres lustros el técnico culé de turno, ya fuera Guardiola, Luis Enrique, Valverde o Setién, siempre ha tratado de sobrevivir un día más. Dicen que Pep acabó hasta el gorro del jugador argentino y es público y notorio que el actual seleccionador nacional de fútbol llegó con demasiadas ínfulas y, como dicen que hacía Franco cuando cesaba a alguien, Messi le envió entonces al motorista, que no era otro que Mascherano, para que le informara de la situación real. Zubizarreta hizo pública el otro día una frase demoledora del Tata Martino, de quien especulamos que había puesto allí la familia de Lionel: "Yo sé que si usted sube a hablar con el presidente me echan mañana, pero, por favor, no me lo repita todos los días". Dicen quienes le conocen que a Messi no le gusta que la gente piense que él manda o toma decisiones, pero manda y toma decisiones. De ahí que, y más aún después de un mes tan turbulento y con el burofax por medio, tuviera tanta importancia saber hasta dónde estaba dispuesto a llegar Koeman con su principio de autoridad. Si su magisterio afectaba a todos por igual pero lo hacía desigualmente con el mismo de siempre, con Lionel Messi, el discurso del holandés se iba a deshacer como un azucarillo en un vaso de agua.

Koeman asomó una vez la patita y fue cuando creyó que Messi se iba. Preguntado por si pensaba hablar con el jugador, el entrenador afirmó que él no tenía que convencer a Leo de nada, pero ya digo que esa primera vez carecía de valor porque, como nos pasó al resto, Koeman creyó que Messi se iba y quizás pensó que, estando ya amortizado el jugador franquicia culé de la última década, esa inflexibilidad suya sería interpretada por el vestuario como el punto final de una era: destruido Suárez y anulado Messi, el equipo era suyo. Con Griezmann sí que no tuvo piedad Koeman: al amparo de Deschamps, el francés se saltó el escalafón de su club y el entrenador no tuvo el menor reparo en ponerlo en su sitio: "decido yo". Si el terrible Ronald, el inflexible Koeman, el hombre bajo cuya pisada no volvía a crecer nunca más la hierba, avanzaba de nivel y decía la verdad sobre Messi habría que felicitarlo sinceramente. ¿Y cual es la verdad sobre Messi? La verdad sobre Lionel Messi es que, después del confinamiento, sus números son horribles, muy malos, lamentables, alejadísimos de un futbolista que cobra 50 millones de euros netos anuales: 8 goles en 17 partidos, de los cuales 3 han sido desde el punto de penalti; o sea, 5 goles en 17 partidos.

Hoy se ha abierto un rayo de luz cuando de repente, en la rueda de prensa oficial previa al partido de mañana de Champions, Koeman ha tratado a Messi como al resto de la plantilla y ha dicho, textualmente, "su rendimiento puede ser mejor". Pero el entrenador del Barcelona ha tenido una arrancada de caballo holandés para frenar como el burro taxi de Mijas porque ha dicho eso, ha salido de la sala de prensa, probablemente uno de los quince o dieciséis empleados que tiene el club azulgrana para estos menesteres le haya hecho ver que sus declaraciones volaban ya a esas horas por las redes sociales y, cuando se ha puesto delante del micrófono de Movistar para realizar una entrevista personalizada, del "su rendimiento puede ser mejor" ha pasado al "no tengo duda del rendimiento de Messi". O lo que es lo mismo, y traducido del neerlandés al español, "yo sé que si sube usted a hablar con el presidente me echan mañana pero, por favor, no me lo repita todos los días". La variante aquí con respecto a la frase del Tata sería "yo sé que si va usted a hablar con cualquiera de los precandidatos me echan mañana pero, por favor, no me lo repita todos los días". De modo que sí crece algo de hierba bajo la bota del Capitán Implacable, y la hierba que crece es curiosamente la misma que lleva creciendo desde hace quince años, la de Messi. Media hora de reloj le ha durado a Koeman la arrancada de Tiger Roll, que es el pura sangre irlandés ganador del Grand National de 2018 y 2019, para acabar frenando como un burro taxi de Mijas. Ronald Koeman es como todos... con el de abajo e igual que todos... con el de arriba. Sobrevivirá a este lunes, llegará como pueda al martes y tratará de alcanzar el miércoles como buenamente pueda. Es otro asustacanteranos.