¡Quitad vuestras sucias manos de Mandela!

Antonio Robles

No lo ensuciéis todo, tened la vergüenza de respetar la memoria de un hombre que se rebeló contra un Estado con un régimen racista de apartheid.

Antonio Robles | 2020-11-26

Mal está que nos mintáis a diario, o cambiéis a conveniencia promesas y criterios como si nos estuvierais haciendo un favor. Mal está que convirtáis a ERC es una linda mariposa por elevación criminal con los herederos de ETA, pero que pretendáis justificar esa pornografía política en nombre de Nelson Mandela, rebasa todos los límites de la indecencia moral. Si estáis dispuestos a chapotear en la sangre de los muertos y despreciar la dignidad de los vivos, asumir vuestra condición de socios de los carniceros, y sus consecuencias.

No lo ensuciéis todo, tened la vergüenza de respetar la memoria de un hombre que se rebeló contra un Estado con un régimen racista de apartheid. Un Estado de descendientes de colonos blancos, donde los negros excluidos representaban el 80% de la población.

Igualar las condiciones de miseria, dictadura, persecución, prisión y exterminio de millones de negros, con las condiciones económicas privilegiadas del País Vasco y las garantías democráticas de un Estado de Derecho como España, es de una desvergüenza inaudita. Pero comparar a los “presos políticos” y sus representantes en las instituciones que se niegan a asumir el delito, que se niegan a pedir perdón a sus víctimas, y se afirman en su guerra contra la lengua, la cultura y la nación española, es una afrenta a la memoria de paz y unidad del legado de Mandela.

Conviene recordar, que Nelson Mandela, cuando llegó a la presidencia de Sudáfrica después de haber sufrido 27 años de prisión, tuvo la grandeza moral de perdonar a sus carceleros y promover una reconciliación para lograr unir en un mismo afán nacional a blancos y negros hasta entonces irreconciliables. 

Hay una escena en la película Invictus que recoge esa grandeza cuando Mandela llega al palacio presidencial por vez primera después de ganar las elecciones por mayoría absoluta, y lo primero que hace es dirigirse a todos los empleados blancos cuando estos ya se disponían a dejar las dependencias: “Si desean marcharse están en su derecho, y si creen de corazón que no pueden trabajar con el nuevo gobierno es preferible que nos dejen inmediatamente, pero si están recogiendo sus cosas porque temen que la lengua, el color de la piel o el haber trabajado para otro gobierno los desacredita para trabajar aquí, quiero decirles que no hay nada que temer, el pasado es el pasado. Si logramos hacer esto, nuestro país servirá de inspiración al mundo entero”.

Mandela quiere sellar la zanja entre blancos y negros y unir una nación . En lugar de buscar la venganza (tenía todos los motivos para ello), lo primero que hace cuando sale de prisión es decirle a los suyos: “Cojan sus cuchillos, sus armas, sus machetes y arrójenlos al mar”, y al conjunto del país: “Hermanos, hermanas, es el momento de construir nuestra nación”.

¿Es esto lo que dicen y hacen nuestros nacionalistas? Montserrat Bassa (ERC) “Me importa un comino la gobernalidad de España”. Arnaldo Otegui (EHBildu): “Ocupemos las calles el próximo día 6 contra la Constitución por la república vasca”. Ni el tono, ni el fin tienen nada que ver con el premio Nobel de la Paz. Mientras Mandela quiere unir a una nación, los herederos de ETA y el resto de nacionalistas, la quieren destruir; mientras Mandela perdona y olvida, populistas y filoetarras, desentierran odios y construyen zanjas, mientras Mandela perdió a su familia por renunciar a la venganza, nuestro presidente Pedro Sánchez pacta unos presupuestos para asegurar su poder a costa de la unidad de España. ¿Cómo tienen la desvergüenza de usar el nombre de Mandela en vano? 

Escribía hoy José María Múgica en El Mundo, “Con Bildu, no es no”: “No se puede normalizar lo aberrante, porque entonces lo aberrante será norma”. Pero sí se puede perdonar, a condición de que el verdugo renuncie al odio, pida perdón  y ayude a crear las condiciones de la reconciliación. “El perdón libera el alma”, vuelve a recordar Mandela. Es aberrante que la factoría populista redondee la coartada de Mandela para justificar un pacto que se podía haber evitado. ¡Por favor, quitad vuestras sucias manos de la memoria de Madiba!