La basura y la moda

Katy Mikhailova

La isla de las tentaciones muestra las tendencias de moda de la industria.

2021-01-23

Del “fáldal” al “athleisure”, los no-valores de las juventudes de La Isla de las Tentaciones, una bolsa de basura en formato vestido y un mono con restos de pintura reflejan que la moda sigue anclada en estos tiempos modernos. Estas son las tendencias, lectores: así pinta la industria textil en Occidente, y así nosotros lo desgranamos. Sobre lo primero, diré que ese término raruno hace referencia a cualquier falda elástica convertida en chándal para este invierno, un incentivo para quedarse en casa sea como fuera la cosa (nieva, hiela o se respire Covid). 

Sobre lo segundo, estamos ante la tercera, pero no última, ola de ‘athleisure’, que en este caso, hablamos de los calcetines por encima del pantalón. Y es que, entre otros, Google se ha inundado de titulares que combinan las palabras ‘calcetines’ y  ‘Tamara Falcó’ y ‘Paula Echevarría’. Lo están, como dicen los jóvenes, “petando”. Y, aunque no haya inundación alguna en Madrid como alertaban los expertos de ‘memes’, suponemos  que el calcetín “por fuera” es una medida anti-frío inspirada en Filomena. 

Dado que andamos escasos de contenido inteligente, ya cualquier ‘bobada’ es motivo de noticia. Lo de Andorra como paraíso fiscal de los youtubers ya es otro tema más serio y más entendible (puede que algún día nos dejen vivir y no se nos asfixie a los autónomos con corbatas de falso lujo). El jueves se estrenaba la tercera temporada de La Isla de las Tentaciones y podemos confirmar que el Chonismo sigue a la orden del día (no hay Melissas suficientes para compensar toda esa fauna de silicona y extensiones que esconden, en realidad, la carencia absoluta de valores y respeto). 

A todo esto se nos suma, para variar, el mono azul de Ralph Lauren con manchas de pintura por más de 400 euros: debe de ser una inspiración absoluta en ‘Los Payasos Justicieros’ de La Que Se Avecina (cuya última temporada se estrenó en Amazon Premium hace 2 semanas y nos has ha salvados a más de uno del aburri-confinamiento a causa de la borrasca). Y, para los incrédulos, siempre hay un escalón por debajo del colmo de la locura: un vestido en forma de bolsa de basura de Nu London por más de 500 euros, que, pese a la polémica y aún reduciendo al 50% el precio, sigue pareciendo desorbitado a sus consumidores potenciales. Si no se vende, propongo reciclar en ella las bolsas y latas de plásticos (esto también sería economía sostenible). Está claro que es una oda al reciclaje, a  la sostenibilidad y la tontería. Se nota y se siente que no tenemos presidente y que se respira, en materia de estética, aburrimiento y tiempo libre.