Illa ho tornaria a fer

Pablo Molina

El peor ministro de Sanidad del mundo desarrollado deja su puesto para encabezar las listas del PSOE en las elecciones catalanas, lo que lo dice todo del ministro, de Sánchez, del Gobierno, del PSOE y de Cataluña.

2021-01-26

El peor ministro de Sanidad del mundo desarrollado deja su puesto para encabezar las listas del PSOE en las elecciones catalanas, lo que lo dice todo del ministro, de Sánchez, del Gobierno, del PSOE y de Cataluña. No se me ocurre mejor destino para este hombre que la presidencia del Gobierno regional del principado, donde todo disparate tiene su asiento y todo asiento, un majadero encaramado a él dispuesto a dejar en mantillas a su predecesor.

Hace falta una sociedad muy degradada para que el responsable de la catástrofe sanitaria que padecemos cuente con serias posibilidades de ganar unas elecciones, pero el encumbramiento de los más inútiles es un rasgo transversal de los modelos democráticos que en Cataluña alcanza cotas difícilmente igualables. Los casos de Puigdemont y Torra dispensan de cualquier otra aclaración.

En su salida del Gobierno, Illa se ha puesto solemne y ha asegurado que su paso por el ministerio ha sido todo un honor. Más aún, el ya exministro afirmó en su despedida que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho. Vamos, que lo volvería a hacer si tuviera ocasión, típica expresión también muy arraigada en la política catalana, como hemos visto reiteradamente con Los Indultables del procès.

Los familiares de los 80.000 fallecidos por el coronavirus tienen, con toda seguridad, una opinión distinta de la solvencia de este personaje que sale para Cataluña con las bendiciones de Su Sanchidad. Para ellos, el paso de Illa por el ministerio no ha sido un honor, sino un horror que, además, aún no ha terminado. Lo tremendo del sanchismo es que no solo evita a sus fieles la asunción de responsabilidades por sus fracasos, sino la manera en que los promociona a otros destinos aprovechando su popularidad. La cuestión aquí no es que un incompetente descomunal va a seguir con su carrera política buscando destinos mayores, sino el nivel de exigencia ética e intelectual de los medios de masas y de una opinión pública que puede hacer al enterrador de miles de españoles contagiados presidente de su comunidad.