Realizar compras con tarjeta superiores a 30 euros requerirá una doble verificación

También se podrá pagar con el reconocimiento de la voz o del ojo del cliente.

Patricia Malagón | 2021-02-09

Pagar con tarjeta de débito o crédito en una tienda online o física será más complicado a partir de este año, siempre y cuando la cantidad total supere los 30 euros. El motivo no es otro que la entrada en vigor de la Directiva para los Servicios de Pago (PSD2) de la Unión Europea. Desde Bruselas se estableció, en 2007, nuevas normas para evitar el fraude a la hora de pagar con tarjeta y hacer más seguras las compras. Por ello, se requerirá una doble autorización para verificar la identidad del titular de la tarjeta.

A partir de las próximas semanas, cuando cualquier consumidor realice una compra igual o superior a 30 euros, se le requerirá una contraseña o código PIN, un número de teléfono en el que recibirá un código de un solo uso o una huella dactilar, que también puede sustituirse por el reconocimiento de la voz o del ojo. De estos tres requisitos, la normativa exige que se cumplan dos para poder realizar el pago.

Esto supone que a la hora de ir a pagar a un supermercado será necesario teclear el código PIN y, además, introducir un código que se recibirá en el teléfono móvil asociado a la tarjeta. En función del comercio también se podrá sustituir uno de estos pasos por el reconocimiento de algún rasgo biométrico. Aunque, como en toda normativa, hay algunas excepciones. Quedan fuera de esta verificación en dos pasos las suscripciones, algunos pagos contacless y compras cuyo pago se realice directamente por teléfono o correo electrónico.

Problemas con los plazos

Según avanza Nius, algunas entidades bancarias no estaban preparadas para la entrada en vigor de la PSD2 —debería haber sido efectiva desde el 1 de enero— y se ha producido una flexibilización de los plazos. Por tanto, se irá instaurando en las próximas semanas, aunque algunos bancos ya han comenzado a utilizar la verificación en dos pasos. Además de ello, el segundo problema se encuentra en que algunos comercios no se han adaptado todavía a la nueva normativa y esto supone un problema, ya que algunos pagos pueden verse rechazados por la seguridad del cliente.