'La última lección' de la profesora que dejó su herencia al Museo del Prado

Laura Galdeano

La pinacoteca madrileña muestra las obras adquiridas con los fondos donados por Carmen Sánchez.

Laura Galdeano | 2021-03-22

La profesora Carmen Sánchez García (1929-2016) amó al Museo del Prado como a un hijo, al que deseó que creciera sano y fuerte cuando ella ya no estuviera. Por eso, en su testamento dispuso la donación a la pinacoteca nacional de una casa en Toledo y 800.000 euros "para la adquisición y restauración de cuadros, específicamente". Cinco años después de su fallecimiento, se cumple su última voluntad y el Prado expone las obras compradas con ese montante. La muestra se llama "El legado de Carmen Sánchez. La última lección".

"De acuerdo con el deseo expresado en su testamento, su legado ha permitido la adquisición de numerosas obras de pintura, de diferentes épocas. Algunas de ellas pertenecen a artistas no presentes hasta ahora en las colecciones y otras vienen a cubrir algunas de las lagunas existentes", señala el Prado.

Su legado la convierte en una de las mecenas más destacadas en la historia del museo. Perteneció a la Fundación Amigos del Museo del Prado desde 2003 y murió a los 86 años. Maestra de profesión, Carmen Sánchez trasladó su pasión por el arte a sus alumnos del Colegio Nervión de Madrid.

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'Paisaje napolitano', de Mariano Fortuny.

El Prado vendió la casa heredada en Toledo por 140.000 euros, según publicó la prensa manchega, y esa cantidad se sumó a los 800.000 euros legados directamente. Han sido invertidos en la compra de Alegoría de la Templanza, del destacado escultor y pintor español Alonso Berruguete; Giuseppe Maria Ferdinando Dal Pozzo, de José Aparicio e Inglada; Los Comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo, de Antonio Gisbert, réplica de la conservada en el Congreso de los Diputados; o Paisaje napolitano, de Mariano Fortuny.

Las obras del legado Carmen Sánchez han sido adquiridas en España y en el extranjero mediante compra a directa a propietarios, a anticuarios y en subasta. Eduardo Rosales ha sido el artista más beneficiado por esta donación, con obras como Doña Blanca de Navarra entregada al Captal del Buch y La Reina doña Juana en los adarves del castillo de la Mota.

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Doña Blanca de Navarra entregada al captal de Buch, de Rosales (1836-1873)
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'San Francisco arrodillado en meditación'

Destacan asimismo San Francisco arrodillado en meditación, de la granadina del Siglo de Oro Mariana de la Cueva; y La Virgen del Carmen imponiendo el escapulario a san Simón Stock de Gabriel Antonio Corvoysier, que permite ampliar el conocimiento sobre la pintura cortesana de finales del siglo XVII. Se trata, además, de las primeras obras que se han identificado de sus respectivos autores.

Entre las "lagunas históricas" que el Prado ha querido solventar con estas incorporaciones, destaca la compra de La boloñesa (La boulonnaise), la primera obra que se suma a la colección del museo de la pintora María Blanchard (1881-1932), y que ha creado ciertas tiranteces con el Museo Reina Sofía, que atesora quince de sus cuadros. Esta compra ha resucitado un viejo debate sobre qué autores deben exponerse en cada uno de estos dos museos nacionales.

Además de la vivienda y el dinero, algunos de los bienes de interés histórico o artístico de Carmen Sánchez han pasado al Museo del Prado, como dos tallas españolas del siglo XVIII, un busto de Chaikovski y una decena de estampas.

El Museo del Prado nutre sus salas principalmente con los fondos de las colecciones reales, sin embargo, a lo largo de su historia, ha recibido importantes donaciones particulares que han contribuido a su conservación y crecimiento. Entre sus benefactores más importantes, encontramos al barón d’Erlanger, al que debemos el disfrute de las Pinturas Negras de Goya; la duquesa de Villahermosa, que donó dos retratos de Velázquez; la donación de los descendientes de los duques de Osuna; o el legado Bosch, con importantes pinturas flamencas y españolas del Greco, Morales o Goya.