Libertad o comunismo (II): los impuestos

José María Rotellar

Está en riesgo esta política de impuestos bajos y prosperidad, porque si gobierna la izquierda acabará con ella. No hay más que recordar el acuerdo del PSOE con ERC para homogeneizar los impuestos regionales o estatales

2021-03-29

Madrid tiene muchas facetas por la que se la distingue: la calidez con la que sus ciudadanos acogen a todo el que llega a Madrid; su riqueza monumental y su importancia en los acontecimientos históricos a lo largo de los siglos; una buena gastronomía y una variedad perfecta de lugares para visitar y disfrutar de ellos; y la mejor asistencia sanitaria de España y una de las mejores de Europa, un transporte de vanguardia y una escuela pública bilingüe en inglés.

Unido a todo ello, se encuentra su política económica, que se basa en una gran libertad y lo que se ha convertido en la seña identidad de la misma: una política continuada en el tiempo de rebaja de impuestos para todos los contribuyentes, que han hecho que Madrid sea la región española donde menos impuestos se paga, pese a que las regiones forales tienen más competencias para poder bajar más, si quieren, los impuestos.

Ahora, está en riesgo está política de impuestos bajos y prosperidad, porque si gobierna la izquierda acabará con ella. No hay más que recordar el acuerdo del PSOE con ERC para homogeneizar los impuestos regionales o estatales cedidos a las CCAA, que encierra obligar a Madrid a subir los impuestos. Eso es lo que sucederá si gobierna la izquierda: Gabilondo ha dicho ahora que no va a subir impuestos si gobierna en lo que será esta legislatura corta de dos años tras las elecciones del cuatro de mayo, al tiempo que ha dicho que no gobernará con Iglesias, porque no estaría tranquilo. ¿Podemos creerlo? Me temo que no.

El PSOE lleva en su programa subir impuestos, y no va a esperar dos años para hacerlo si gobierna antes, aparte de que su intención desde el Gobierno de la nación es obligar a Madrid a que los incremente. Por otra parte, Iglesias -y Más Madrid, incluso Ciudadanos, pues no olvidemos cómo Aguado quería eliminar las bonificaciones en Sucesiones hace años- querrá subir los impuestos, y para que gobierne Gabilondo ha de hacerlo con los votos de todos ellos. Por mucho que diga que no gobernará con Iglesias, ya no es creíble después de que Sánchez prometiese que no pactaría con Podemos, porque le quitaba el sueño, para cuarenta y ocho horas después de las elecciones generales de noviembre de 2019 pactar con Iglesias. Todo hace pensar que Gabilondo haría igual. Por tanto, si gobierna la izquierda se perdería esa mayor libertad tributaria. No sólo no bajarían más los impuestos, como ha prometido Ayuso y como también apoya Vox, sino que subirían. Es decir, una vez más, nos encontramos en la disyuntiva de elegir si la política económica a aplicar es la de la libertad o si es la basada y apoyada en la doctrina comunista y socialista.

Por tanto, hay que recordar qué historia es la historia tributaria de Madrid durante estas últimas décadas. Esta historia, la de la rebaja de impuestos en la Comunidad de Madrid, que es una historia de éxito, comenzó tras llegar Esperanza Aguirre a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Desde entonces, paso a paso, adecuando las rebajas a la coyuntura económica y al cumplimiento de la estabilidad presupuestaria, la Comunidad de Madrid no ha cesado de bajar impuestos, como decíamos en otro artículo hace unos meses y que, en estos momentos de acoso a la libertad para aplicar la política económica que se prefiera, conviene recordar.

Año 2005

Así, en el primer presupuesto que pudo aprobar sosegadamente dicho Gobierno, el de 2005 -el de 2004 tuvo que ser aprobado tras una prórroga del correspondiente a 2003, al producirse la repetición de elecciones y no formarse gobierno hasta finales de noviembre de ese año 2003-, llegaron las primeras medidas de bajadas de impuestos:

Año 2006

Año 2007

Año 2008

Año 2010

Año 2011

Año 2012

En el año 2011, el Gobierno de Zapatero anuncia que recupera para 2012 el Impuesto de Patrimonio, con carácter transitorio, pero cuya transitoriedad lleva vigente desde entonces. La Comunidad de Madrid es la única región que decide mantener la exención del 100% para dicho impuesto, exención plena que sigue manteniendo en la actualidad.

Estas rebajas acometidas en la Comunidad de Madrid hasta ese momento, hacían que cada contribuyente madrileño se ahorrase 700 euros al año, que se quedaba en su bolsillo para hacer con él lo que estimase más conveniente.

Ahora bien, la gran rebaja tributaria de la historia de las CC. AA., también llevada a cabo por la Comunidad de Madrid, se produce en la ley de medidas fiscales de 2014, aprobada en diciembre de 2013.

Año 2014

Año 2015

Así, entre las rebajas de estos dos años consecutivos, 2014 y 2015, los contribuyentes madrileños se ahorraron casi 600 millones de euros.

Año 2015

Así, entre las rebajas de estos dos años consecutivos, 2014 y 2015, los contribuyentes madrileños se ahorraron casi 600 millones de euros.

Ello llevó a que el ahorro anual de los contribuyentes madrileños por los menores impuestos de la parte autonómica fuese de 1.150 euros al año para cada uno. Si se le añade el efecto tracción que provocó Madrid para que el Gobierno de la Nación bajase el IRPF, ese año se incorporó un ahorro por IRPF en la parte estatal de 735 euros anuales en media para cada contribuyente madrileño, de manera que el total ascendía a un ahorro de 1.885 euros anuales.

Año 2018

Actualidad

Y así se llega a la actualidad, donde hay nuevas medidas a aplicar en el caso de que mantenga el Gobierno Ayuso y gobiernen las fuerzas liberal-conservadoras:

Una historia de éxito de la libertad económica

Y todo ello es una historia de éxito, porque así lo demuestran los datos. No sólo no se ha perdido recaudación, sino que Madrid recauda 900 millones más que Cataluña y el doble que lo que recaudaba Andalucía en época socialista cuando ambas tenían entonces casi 5 puntos más de tipo impositivo de IRPF que Madrid.

Y esa mayor recaudación con impuestos más bajos se debe a que libera renta para que los ciudadanos decidan qué hacer con ese dinero, si consumir, ahorrar o invertir, y, con ello, generar actividad económica y empleo.

Ese ahorro es notable respecto a lo que pagaría un contribuyente madrileño de aplicarse en Madrid el tipo nacional, más alto.

¿Qué ha permitido, hasta ahora, esa menor carga fiscal de los madrileños? Que cada contribuyente disponga de 1.150 euros más al año en su bolsillo en la parte autonómica para consumir, ahorrar o invertir, en definitiva, para generar actividad económica y empleo, y que la economía madrileña se comporte mejor que la media nacional, con una mejora sustancial del crecimiento madrileño desde 1995, que ahora será más de 1.200 euros anuales en cuanto se apliquen las nuevas bajadas anunciadas por Ayuso (concretamente, 1.250 euros por contribuyente).

Eso ha redundado en un mayor crecimiento económico que el que tenía Madrid antes de las rebajas de impuestos aplicadas (la última efectiva es de 2018), en un mayor PIB per cápita (y, por tanto, mayor riqueza) y en mejores niveles de empleo, gracias a que los ciudadanos y empresas pueden quedarse con esos 1.150 euros anuales en su bolsillo para decidir qué hacer con ellos, si consumir, ahorrar e invertir, en definitiva, para generar actividad económica y empleo y, con ello, recaudación, que permite bajar más los impuestos y contar con los mejores servicios públicos.

Los madrileños se juegan también el cuatro de mayo su modelo de impuestos bajos. Eligen de nuevo entre libertad o comunismo, entre impuestos bajos o confiscatorios, entre el incentivo a su trabajo o la asfixia intervencionista. De ellos es la palabra.