Susana y los tontos

Emilio Campmany

Susana Díaz no se va a dejar ajusticiar fácilmente y los socialistas andaluces se van a resistir a ser mangoneados por un cínico que jamás asume sus responsabilidades.

2021-05-06

Para ser político no hace falta ser inteligente, ni tener una gran formación, aunque son cualidades que no sobran. Lo que a veces da ventaja es ser traicionero, vengativo y rencoroso. Son adornos que ayudan, aunque se sea tonto de remate y se ignore casi todo. Pedro Sánchez es el paradigma. No tiene ni idea de nada y los talentos con los que Dios le colmó se limitan a lo físico. Pero a traicionero, vengativo y rencoroso no le gana nadie. Después de haber impuesto al candidato y al estratega en Madrid, Sánchez pretende que paguen Gabilondo y los socialistas madrileños un desastre del que él es el único responsable. Para eso no hace falta ser listo, basta ser un granuja. Por otra parte, no es ningún secreto que, tras haber Susana Díaz liderado a la banda de conjurados que en 2016 le obligó a dimitir, se la tenía jurada. Luego, cuando le ganó las primarias a la andaluza en 2017, resultó obvio que Pedro Sánchez se vengaría. Pero decidió esperar al momento oportuno. Llegó en 2018, cuando la discípula de Griñán perdió el principal bastión del PSOE. Sin embargo, Sánchez tiene tanto mal café como escasa sesera y prefirió esperar a un mejor momento, a ganar unas elecciones generales y haberse consolidado en la Moncloa, y a que hubiera unas primarias cuando se convocaran los siguientes comicios andaluces. Y antes de deshacerse de la rival ocurrió lo que Tezanos no supo prever, Redondo no supo evitar y Sánchez no supo calcular: que Isabel Díaz Ayuso barrió en Madrid al inane PSOE de Sánchez.

Ahora, que es cuando al bigardo atolondrado se le ha ocurrido deshacerse de su vieja enemiga, podría ser tarde. Los militantes del PSOE andaluz pueden ver con claridad cómo reacciona su secretario general cuando el candidato impuesto por él fracasa, que es liquidando a la cúpula regional y desterrando al Avernio al candidato derrotado para esconder su responsabilidad. ¿Qué posibilidades tiene Espadas de ser elegido con estos antecedentes? ¿Qué ganas tiene Espadas de ser proclamado candidato tras contemplar lo que quieren hacer con Gabilondo? El dedazo del secretario general del PSOE ha sido siempre decisivo. Mucho más si es además presidente del Gobierno. Pero en esta ocasión el aparato andaluz podría negarse a poner sus barbas a remojar mientras ve pelar las de sus vecinos, los socialistas madrileños. Es por tanto difícil hacer un pronóstico. No obstante, una cosa es segura: Susana Díaz no se va a dejar ajusticiar fácilmente y los socialistas andaluces se van a resistir a ser mangoneados por un cínico que jamás asume sus responsabilidades. ¿Qué pasará? Dependerá mucho de cómo los prebostes del PSOE se traicionen unos a otros, algo en lo que son maestros. En todo caso, merece la pena no pestañear para no perderse ni un detalle del combate. Y, si hay que apostar, me juego, no ya el pincho de tortilla y caña de Luis Herrero, sino todo un cocido, a que quien gana es Susana. No sólo porque tiene algo más de cabeza que su entontecido secretario general, sino sobre todo porque es española y se siente y comporta como tal.