Un documental saca los colores a la National Gallery por el caso 'Salvator Mundi'

Laura Galdeano

La pinacoteca británica exhibió la obra en una muestra de Da Vinci, lo que provocó su millonaria y dudosa revalorización.

Laura Galdeano | 2021-06-15

La película documental The Lost Leonardo, dirigida por Andreas Koefoed, analiza el misterio que rodea a Salvator Mundi, un lienzo vendido en 2017 por 450 millones de dólares, el precio más alto logrado hasta esa fecha en una subasta de arte. Sin embargo, lejos de desaparecer las dudas sobre su autoría, cada vez son más las voces que niegan que sea un Leonardo y se va desvelando un turbio entramado con múltiples interesados.

Comenzó a hablarse de esta supuesta obra de Leonardo da Vinci, apodada "la Mona Lisa masculina", cuando apareció en una subasta en Nueva Orleans en 2005. Se decía que era una obra perdida de Da Vinci, un santo grial del arte replicado por sus aprendices y buscado desde hacía años. Ante la expectación creada, en 2008 expertos en el maestro renacentista se reunieron en la National Gallery de Londres para debatir su autoría. Además, la obra se exhibió en una retrospectiva sobre Leonardo. Ahí comenzó una historia que para muchos sigue siendo de ciencia ficción: pasó de no tener apenas valor a adjudicarse el récord mundial, en 2017, de la pintura más cara jamás vendida en subasta.

Las idas y venidas de este cuadro están recogidas en el documental The Lost Leonardo, estrenado en el neoyorquino festival de Tribeca. La película saca los colores a la National Gallery por su responsabilidad en el ascenso meteórico de esta pintura cuando las dudas aún eran más que notables. "Es una pintura problemática, y creo que no es el papel de los museos serios presentar una pintura que es tan discutida", asegura el profesor Bernd Lindemann, el que fuera director de la Gemäldegalerie de Berlín, en el documental.

El director de The Lost Leonardo, Andreas Koefoed, desarrolla el documental en torno a una pregunta clave en todo este asunto: si esta pintura multimillonaria es realmente de Leonardo o si es solo un lucrativo y fraudulento pastel repartido entre poderosos. El documental expone los oscuros entresijos del mercado de arte, con marchantes sin escrúpulos y métodos de blanqueo de capitales; y desvela intereses geopolíticos ocultos, con Arabia Saudí a la cabeza. Un reportaje en The Guardian pone en el centro del huracán a la National Gallery por su implicación en la controvertida atribución y su consiguiente revalorización.

¿Dónde está la obra?

El caso es que desde que se vendiera en 2017, el Salvatore Mundi no se ha vuelto a ver. Se especula con que está surcando los mares a bordo del yate del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman que, según publicó el Times, fue el comprador. Un príncipe –dijo este diario– "poco conocido" que integra una "remota rama" de la familia real saudí, sin ningún pasado en el mundo de la colección de arte.

Mohammed bin Salman sería uno de los interesados en que la autoría de su millonaria adquisición no se pusiera en duda, algo que pasó por alto el Louvre en 2019 al rechazar exponer el cuadro bajo la firma de Leonardo da Vinci. En el documental francés Da Vinci a subasta: la historia del Salvator Mundi, el periodista Antonie Vitkine asegura que el museo parisino tenía claro que la pintura procede del taller del maestro florentino, pero no es obra suya; y cuenta que Arabia Saudí presionó a Francia para que el cuadro fuera incluido en la muestra sobre Da Vinci. El documental revela cómo un asunto de arte evolucionó hasta convertirse en conflicto diplomático con Arabia Saudí, que presionó a Macron para que intercediera.

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La historia de este cuadro es un "thriller sin ficción", como dice Ben Lewis, autor de El último Leonardo (Paidós), ya que durante dos siglos los comerciantes del arte han buscado un retrato de Cristo de Da Vinci, que sus ayudantes habían replicado en multitud de ocasiones a principios del siglo XVI. Este libro repasa el devenir de Salvator Mundi desde que saliese del taller de Leonardo, pintado por él o por alguno de sus aprendices, y pasase por la corte de Carlos I, la guerra civil inglesa, Ámsterdam, Moscú o Nueva Orleans. En definitiva, traza las vicisitudes del mercado secreto del arte a lo largo de seis siglos.