
El sector primario de Canarias ha lanzado un grito de auxilio técnico ante lo que consideran un abandono administrativo por parte del Ministerio de Agricultura. Las principales organizaciones agrarias (UPA, Palca, COAG y Asaga) han exigido el desbloqueo inmediato de productos fitosanitarios esenciales para combatir las plagas que están diezmando las producciones de piña tropical, plátano y aguacate. La situación es crítica. La falta de herramientas químicas permitidas está provocando caídas de rendimiento del 60% en la piña y del 30% en el aguacate, comprometiendo no solo la cosecha actual, sino la supervivencia estructural de las plantas en Tenerife y La Palma.
La paradoja de la frontera: autorizados en Italia, prohibidos en España
Desde una óptica de competitividad, el sector denuncia una asimetría regulatoria incomprensible dentro del mercado único. Pesticidas específicos contra la cochinilla y la mosca blanca, que cuentan con autorizaciones excepcionales en países competidores como Francia e Italia, siguen denegados en España.
Esta rigidez del Ministerio de Agricultura supone un ataque directo a la capacidad de defensa del agricultor canario. La tesis es clara: se le imponen al productor local las exigencias de un mercado global, pero se le priva de las herramientas técnicas que sus vecinos europeos sí utilizan. El resultado es una pérdida de capital real para el agricultor, que ve cómo su inversión se degrada ante plagas que hoy son, administrativamente, imbatibles.
El 'coladero' fronterizo
La indignación del sector se acentúa al analizar las razones de la negativa ministerial. Los representantes agrarios califican las explicaciones de "peregrinas", señalando errores técnicos de bulto en los informes de rechazo, como confundir insecticidas con acaricidas. Esta falta de rigor administrativo contrasta con la debilidad de las barreras fitosanitarias en los puntos de entrada al archipiélago.
Mientras se prohíbe el uso de productos curativos en las islas, el sector denuncia que los controles fronterizos para productos subtropicales foráneos son un "coladero", incumpliendo órdenes ministeriales históricas que deberían proteger la singularidad biológica de Canarias.
La combinación de plagas internas sin tratamiento y la entrada de patógenos externos genera un escenario depauperante para la soberanía alimentaria de las islas.
"No se puede pedir al sector primario que sea el guardián del paisaje y la economía rural mientras se le desarma técnicamente frente a las plagas por pura negligencia burocrática."
La autonomía frente a la tutela ineficiente
El compromiso del ministro Ángel Víctor Torres de elevar esta queja al Consejo de Ministros es un movimiento necesario, pero llega con los cultivos ya en fase de degradación. El sector primario canario no necesita más cartas de intención, sino la autonomía técnica para aplicar soluciones que ya funcionan en el resto de Europa.
Para que el millón de ocupados de Canarias y su sector primario sean sostenibles, la política agraria debe dejar de ser un ejercicio de planificación teórica desde Madrid y convertirse en una herramienta de apoyo a la producción real. Si el Ministerio no desbloquea los fitosanitarios, estará promoviendo, por omisión, la desaparición de cultivos que son el último reducto de ahorro y patrimonio para miles de familias en el entorno rural de las islas.
