
La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ha sido escenario este miércoles de una masiva movilización ciudadana. Alrededor de 15.000 personas se han concentrado frente a las puertas del Ayuntamiento capitalino para mostrar su incondicional respaldo a Ceuta, que en los últimos días ha sufrido un asalto a sus fronteras ante la aparente pasividad del Gobierno central.
La céntrica plaza de Santa Ana y sus aledaños, incluyendo la calle Obispo Codina, principal vía de acceso, se encontraban completamente abarrotadas desde antes de las 19:00 horas. La multitudinaria asistencia desbordó las previsiones, convirtiendo el centro de la capital grancanaria en un clamor por la unidad nacional y la defensa de las fronteras de España.

Los asistentes, portando banderas nacionales y pancartas, dirigieron sus críticas principalmente hacia el jefe del Ejecutivo. Entre los lemas más coreados destacaron frases como "Pedro Sánchez, dimisión", "España, despierta", "Ceuta no se vende" y "España no se vende, se defiende". Las consignas reflejaban el hartazgo cívico frente a lo que consideran una dejación de funciones por parte del Gabinete socialista ante el desafío marroquí.
La convocatoria, que arrancó a las 19:00 horas en el archipiélago para coincidir de manera simultánea con las concentraciones fijadas a las 20:00 horas en la Península, mantuvo un flujo constante de personas. Casi una hora después del inicio oficial, continuaban llegando ciudadanos deseosos de sumar su voz al grito de "Ceuta, Canarias está contigo". Este mensaje cobra especial relevancia dado que las islas también padecen de primera mano las consecuencias de la crisis migratoria y la falta de control fronterizo.
Por su parte, la alcaldesa de la ciudad, la socialista Carolina Darias, optó por ausentarse de la cita. La exministra de Sanidad justificó su decisión alegando que la concentración estaba siendo utilizada con fines partidistas, evitando así respaldar una protesta que señalaba directamente a la gestión de su propio partido al frente del Gobierno.
Esta multitudinaria protesta refleja el profundo malestar de una parte significativa de la sociedad española, que exige respuestas firmes y una defensa clara de la soberanía nacional frente a las presiones externas, demandando al Ejecutivo que asuma sus responsabilidades constitucionales de proteger el territorio.
